sociedad
Con ustedes la nueva derecha
Por Carlos De Angelis
Desde las marchas de Blumberg se fue configurando una nueva base electoral que Cambiemos supo seducir.

No se trata de opulentos empresarios, ni de vetustos oligarcas; no son tampoco economistas ortodoxos que claman contra el Estado-elefante, ni financistas que hacen millones con la bicicleta. Son personas comunes y corrientes: empleados, jubilados, comerciantes, profesionales, gente común, a la que en estos días le va tan bien o tan mal como al resto de los argentinos. Pero comparten una constante: en octubre no cuestionarán el gradualismo, ni el déficit fiscal, ni preguntan porqué no llegan las inversiones. Van a votar mayoritariamente por los candidatos de Cambiemos, sean conocidos o desconocidos. Con ustedes la nueva derecha argentina.

A esta nueva derecha no es fácil de identificarla sociológicamente, porque no se auto-percibe de esa forma. En las escalas clásicas de 1 izquierda a 10 derecha, se auto-ubican como cinco (centro), incluso como cuatro. Sí, muchos de ellos se auto-definen como progresistas. 

Hay que recordar al dirigente del PRO Iván Petrella cuando dijo en 2013: "el PRO es la fuerza más progresista que existe hoy en Argentina. En EE.UU. sería la izquierda del Partido Demócrata". También tildaba al peronismo y al radicalismo de conservadores.

Ser de derecha en Argentina es vergonzante. La historia del siglo XX, nutrida de  derechas católicas y grupos liberales poco afectos a la democracia y lo popular, provocaron ese rechazo.

Ser de derecha en Argentina es vergonzante, (casi) nadie se asume de esa forma. La historia del siglo XX nutrida de derechas nacionalistas católicas y grupos liberales poco afectos a la democracia y lo popular causaron un rechazo a esas formas tan amigas de los golpes militares. Por el contrario, lo cool en estos años ha sido ser progresista. El radicalismo de Raúl Alfonsín se soñó de centro-izquierda, compitiendo en un bipartidismo a la Europea con un peronismo de derecha.

También a la ciudad de Buenos Aires la gobernó la centro-izquierda de la Alianza desde que Aníbal Ibarra le gana en el 2000 a Domingo Cavallo. En esa elección Ibarra saca el 49,3%, pero Cavallo hace una buena elección con el 33,2%. La crisis arrasa a la Argentina en 2001, pero Ibarra sigue y gana su reelección en balotaje. Porque en primera vuelta había perdido contra un nuevo partido llamado Compromiso para el Cambio, donde Mauricio Macri-Horario Rodríguez Larreta sacan el 37,5% contra el 33,5% de Ibarra-Telerman. Algo estaba sucediendo.

En esos días iniciales del kirchnerismo, la centro izquierda sería cautivada por ese santacruceño casi desconocido, que decía que no iba a dejar sus convicciones en la puerta de la Casa Rosada. Sin embargo, el 30 de diciembre de 2004 ocurre el trágico incendio en el boliche Cromañón, y en un poco más de un año Ibarra es destituido, juicio político mediante. La idea de una centro-izquierda no peronista posible empieza a derrumbarse en esos días.

En las elecciones de octubre de 2005, mientras se sustanciaba el juicio político a Ibarra, Propuesta Republicana gana en la ciudad de Buenos Aires con el 34% de los votos y segundo sale el ARI de Elisa Carrió con el 22%, contrastando con el triunfo arrollador de Cristina Fernández de Kirchner contra Chiche Duhalde en la provincia de Buenos Aires. Dos años más tarde, en pleno fervor kirchnerista, crecimiento a tasas chinas incluido, la Capital planta la bandera amarilla, con Macri alcanzando más del 60% en balotaje contra Daniel Filmus.

La nueva derecha precede a Macri. Si en Europa y Estados Unidos el lema principal de los "alt right" es frenar la inmigración, en Argentina su principal bandera será la inseguridad. Sus primeras movilizaciones fueron las de Juan Carlos Blumberg (cuyo hijo fue secuestrado y asesinado por sus captores). Aquellas multitudinarias marchas con velas y rezos comienzan a expresar algo diferente que las movilizaciones populares conocidas hasta el momento.

Con el ascenso de Cristina Fernández de Kirchner comienzan a brotar las críticas desde algunos sectores medios, pero con el conflicto con los sectores agrarios por las retenciones móviles en 2008 un importante espacio de clase media adhiere a las posturas de los ruralistas. Las elecciones de 2009 evidencian la ruptura, la boleta Unión Pro que llevaba en la provincia de Buenos Aires a Francisco de Narváez, Felipe Solá, y Gladys González, le ganan al FPV que llevaba al dream team de Néstor Kirchner, Daniel Scioli, Nacha Guevara y Sergio Massa.

Tras los festejos del Bicentenario y la muerte de Néstor Kirchner la grieta toma temperatura y el triunfo de Cristina con el 54,1% se transforma en la amenaza de "Cristina Eterna".

Tras los festejos del bicentenario y la muerte de Néstor Kirchner la grieta toma temperatura. El triunfo de Cristina en el 2011 con el 54,1%, (y un Hermes Binner a 37,3 puntos de distancia) se trasformó en la amenaza de "Cristina Eterna", y distintos hechos como el conflicto con Clarín, el ascenso de "La Cámpora" y sobre todo el cepo cambiario de finales de 2011, marcaron a fuego la ruptura de un sector de la sociedad con el kirchnerismo.

En el horno del antikirchnerismo se fraguaría un nuevo espacio político sin liderazgos visibles que se manifestaría en varias oportunidades (13S, 8N y 18A). Estas marchas "auto-convocadas" mostraban una agenda dispersa: iban contra el cepo, contra la inseguridad, contra la reelección, pero sobretodo contra Cristina y a favor de la República, un leitmotiv difuso pero potente (eso lo entendería Carrió antes que nadie).

En 2013, Sergio Massa le gana la provincia de Buenos Aires al FPV, pero dos años después Ernesto Sanz logra arrebatarle la UCR a Massa, para apoyar a Mauricio Macri; y con el arribo de Elisa Carrió tomar color el Frente Cambiemos. Los sectores de la clase media sublevada al kirchnerismo comienzan a soñar con la posibilidad de un candidato no peronista a la presidencia.

¿Pero qué hay adentro de la caja ideológica de esta "nueva derecha"?

Abrir esta Caja de Pandora no es tarea fácil porque no existe una total coincidencia en sus expectativas políticas, y el dramatismo de muchas de las consignas se parece más al de las de Donald Trump o Marine Le Pen que a la lógica del PRO, que a veces pareciera estar más a la izquierda que parte de sus votantes.

Sin embargo, se pueden reunir una serie de creencias que los nuclean. En primera medida creen que hay que poner mano dura a la delincuencia, repudiando al garantismo personificado en Raúl Zaffaroni. Discuten las ayudas del Estado a los sectores más pobres (las peores expresiones que circulan hablan de los planes "descansar" y las mujeres que "se embarazan para cobrar la Asignación por Hijo"). 

La explicación que circula es que las ayudas conspiran contra la cultura del trabajo. Los pobres, los migrantes y los delincuentes se mezclan en forma desordenada en estos discursos, pudieron tratarse como casi sinónimos. Como el mérito es la matriz generadora del éxito de estos puntos de vista, rara vez los pobres han hecho mérito suficiente para obtener lo que el Estado "le regala"; por el contrario, "se aprovechan".

Como el mérito es la matriz generadora de éxito para la nueva derecha, rara vez los pobres han hecho mérito suficiente para obtener lo que el Estado "les regala".

En general desconfían de los políticos, que son consideradas como personas vagas, de mucho dinero, tramposas y taimadas. Al tiempo, están convencidos que ningún político conseguiría un trabajo en el sector privado, que es el lugar del trabajo meritocrático. De allí que la iniciativa del macrismo de rellenar con CEOs el Estado es saludada con regocijo. Se considera desde estas posturas que la política es algo viciado, y siempre presto a las políticas populistas.

Con respecto al Estado, la nueva derecha no es liberal de libro, sino que allí se pueden encontrar conviviendo posturas contradictorias como las de los que sostienen que hay que bajar los impuestos asfixiantes, pero que hay que controlar a los empresarios que se aprovechan. Pueden sostener al mismo tiempo que hay que abrir las importaciones y hay que defender el trabajo argentino. Sin embargo, una de las creencias más extendidas es que el Estado debe funcionar con eficacia como las empresas privadas: si los CEOs pueden reemplazar a los políticos es porque son eficaces. Parte de estas contradicciones señaladas en el terreno económico son similares a las que ha mostrado el Gobierno Nacional en estos tiempos.

Finalmente, la nueva derecha además de antikirchnerista, es mayoritariamente antiperonista, reabriendo discusiones que se creían cerradas, como considerar que el peronismo (Peronia) arruinó al país, y por carácter transitivo rechazan al sindicalismo peronista.

Hoy estos sectores se han vuelto un núcleo duro del voto macrista. Muchos incluso consideran al gobierno como blando en sus iniciativas, y preferirían acciones más contundentes, pero muchos harían propias las palabras de Mirtha Legrand: "Daría mi vida para que el kirchnerismo no vuelva y para que La Cámpora no aparezca nunca más." 

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Estimado autor del artículo:

Me parece que se olvida de lo más importante. La Argentina siempre ha sido de derecha aunque se considere de izquierda o medianamente progre Muy en especial en CABA.

¿Pruebas? Yo recuerdo muy bien cómo la gente aplaudía a Videla a cuatro manos. Y no lo digo desde la visión manipuladora de los medios. Hablar 40 años después en contra del Proceso se anima cualquier guapo. Pero yo vi otra cosa.

Partiendo de esa base, no me sorprenden las acciones actuales en ese sentido. Sucede que ser progre "garpa" en nuestro país. Pero se obra en el sentido contrario.

Vi también en el ballotage del 2003 en CABA cómo el peronismo apoyó a Macri.

Entonces ¿quién es quién en la Argentina?
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Pontificar, poniendo un mote, "la nueva derecha", que el autor sabe evoca demonios en el inconciente colectivo solo puede tener un fin peyorativo y solapado.
¿En donde está parado el autor para señalar? Sin duda se trata de categorías explicativas (izquierda /derecha) que mas que aclarar obscurecen.
No obstante, siguiendo el juego cabría preguntarse, para explicar el crecimiento político de la "nueva derecha" que pasó con la izquierda....
Despues de la caída del muro asistimos a un proceso de degeneración de tanto la izquierda explícita como de ese flandengue camuflado mal llamado "progresismo". Narco izquierda, conservadora, retrógrada, corrupta, sin proyecto, al garete...Eso explica aún mas lo que el autor llama peyorativamente "la nueva derecha", pero que en realidad es la sintesis superadora de las luchas ideológicas del siglo XX.
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Sesudo y descriptivo análisis político, una vez mas de Carlos De Angelis.
Se podría complementar con unos párrafos más dedicados al significativo rol de los medios en los tiempos que corren y su influencia en el formato del "sentido común"... Hago llegar mis felicitaciones al columnista!!
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la "alt right " ya demostró en USA que no tiene demasiado de alt y sí mucho de right, quizás lo novedoso es el manejo digital de las redes como "ecos" de expresión. También allá sus líderes están menos a la derecha que sus bases, al menos que sus bases más vocales, por eso echaron a Bannon. Aquí pasa algo parecido, la "nueva derecha" tiene tufillo a rancio, basta ver lo que les está costando el tema de Santiago Maldonado que nunca debió haberse transformado en un caso de trascendencia nacional e internacional. Es verdad saben manipular las redes, medios como twitter son ideales para los tiempos de post verdad en los que vivimos y tienen el cinismo necesario para explotarlos a piacere. Facebook, datos de la ANSES, etc, forman también parte de su ejército digital. El kirchnerismo en su mejor época también solía dominar las redes, que en ese momento consistían mayoritariamente en los ya difuntos blogs. Twitter arrasó con eso y también con una manera de discutir política creo. Pero por más que le huyan al término "de derecha" y se presenten como algo moderno y superador lo cierto es que el tipo de gobierno macrista cala particularmente en lo más vetusto de la sociedad. Usted mismo lo dice cuando habla de reabrir discusiones que se creían cerradas. No solo el antiperonismo, qué es esta locura de ver anarquistas, terroristas en todos lados? Además muchos de los apellidos de los funcionarios actuales nos retrotraen a capítulos oscuros de la historia argentina. Cuando se segregan los votos por etario nos encontramos que el sector que más apoya a este gobierno está en las personas de mayor edad, cuanto más viejo más PRO, cómo puede ser "nueva" entonces? un gobierno para "viejos chotos"?
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En síntesis: esta "nueva" derecha propone dos cosas: uno, que los pobres entiendan que son pobres de una buena vez, laburen como esclavos y no jodan; y dos, para los pobres que joden está la policía y todas las instituciones que salvaguardan la integridad de la patria. Que esto es de derecha, seguro. De nuevo no tiene nada.
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Nico Gonzalez: porque tristemente? las ideologias no son malas en si. siempre depende de las personas. Este gobierno, a pesar de varias torpezas, intenta estar en la delgada linea de hacer las cosas que hay que hacer (lease ajustes y ordenar) y sin que los que menos tienen paguen el costo (que es imposible que no lo hagan de alguna manera). En un pais donde todo es mafia y corporativismo es mucho.
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Excelente análisis, completísimo.
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Che, tenés que venir a la Política Online para encontrar buenos análisis. Ya la prensa de papel no tiene esa calidad; Qué bueno que se se vuelve a creer en el mérito, Qué bueno que se vuelva a colocar en debate la cultura del esfuerzo y del trabajo. Yo creo en las elites. Siempre las hubo, el mundo funcionó con ellas, desde Occidente hasta Oriente. Qué buena nota. Y que bue no que resurja ese espíritu de trabvajo tipicamente inmigrante. Hay tengo desacuerdo con la nota; Mientras los Trump o el Brexit están baseados en el miedo al inmigrante, en nuestro caso es una inspiración que cada tanto debemos recordar
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Hasta cuando seguiran con derecha o izquierda?. La cuestion pasa por corrupcion populista ( se disfrazan de progres ) o transparencia popular
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Buena nota, es tristemente cierto que gran parte de la sociedad ha migrado hacia pensamientos de derecha, no asumidos como bien plantea. Dudo que Cristina represente un pensamiento de izquierda, pero si uno analiza la elección del 2015, cerca del 90% votó candidatos que en mayor o menor medida representaban al menos a la centro-derecha.