Juicios laborales
Abogados laboralistas y empresarios: 40 años de una mala costumbre
Por Juan Pablo Godoy Vélez
Se nos injuria y agravia al sostener que los abogados somos parte de una supuesta organización delictiva que de forma espuria conspira contra las empresas para enriquecerse ilícitamente.

En el último mes los ataques contra los/as abogados laboralistas emanados por el Presidente de la Nación se vienen repitiendo, y vemos a 40 años de la desaparición de Norberto Centeno (cuya incompatibilidad fue escribir la Ley de Contrato de Trabajo y ser abogado de la CGT) el mismo anhelo por parte del sector empresario de perseguir a quienes nos ganamos la vida defendiendo derechos de los trabajadores.

Una vez más, como en Octubre pasado, se nos injuria y agravia al sostener que somos parte de una supuesta organización delictiva que de forma espuria conspira contra las empresas para enriquecerse ilícitamente, sosteniendo públicamente que somos parte de la llamada "industria del juicio".

Estas manifestaciones provienen de quien con más cautela debe obrar, ya que lleva consigo la responsabilidad de guiar los destinos de nuestra nación y sus palabras pueden, sobre aquel que se encuentre débil de espíritu, influir al momento de dictar sentencia o animar represiones desmedidas contra trabajadores que reclaman mejoras salariales.

Tender un manto de sospechas sobre la idoneidad y honorabilidad de los abogados laboralistas no soluciona la problemática reinante en el Fuero del Trabajo y de generación de empleo, por el contrario solo complica aún más las cosas, ya que debiera saber nuestro Presidente que los problemas de los argentinos se solucionan fortaleciendo las instituciones y dándole mejores herramientas a quienes día tras días volcamos nuestro conocimiento y esfuerzo en amparar a la parte más frágil de la relación laboral.

Es importante recordar que el alto grado de litigiosidad que tanto preocupa al gobierno y varios sectores político-empresariales son fruto de la "INDUSTRIA DEL INCUMPLIMIENTO" de las normas laborales y constitucionales que protegen y consagran el derecho del trabajo y la dignidad del trabajador, incumplimiento generado tanto por parte de las empresas como por parte de las ART.

Es por ello que creo que no hay industria del juicio sino una industria del incumplimiento.

NO CUMPLE el Estado en controlar las A.R.T.

NO CUMPLEN las A.R.T. en controlar a las Empresas

NO CUMPLEN las empresas con las normas de seguridad e higiene

Y TODOS ELLOS pretenden que cargue con la culpa del accidente tanto el trabajador, que muchas veces queda incapacitado para toda su vida, como el abogado que dignamente realiza la labor para la que se ha preparado y continúa capacitándose día tras día.

Cuando un trabajador se encuentra correctamente registrado, la eventual indemnización por despido no genera ningún gran costo, lo que sucede es que la práctica empresarial argentina es contratar en negro o con registraciones deficientes (categorías más bajas que las reales, medias jornadas, etc.). El anhelo por maximizar las ganancias debe tener un límite en el cumplimiento de la ley, cosa poco habitual lamentablemente.

Finalmente si la preocupación por las Pymes fuera tal, bien podría aliviarse la presión tributaria que hoy convierte al Estado en un socio indeseado, en lugar de seguir ajustando a quienes menos tienen.

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