Banco Central
El intento de Prat Gay por usar las reservas generó alerta en Wall Street
Advirtieron que si Sturzenegger cede a la maniobra, pone en riesgo la credibilidad de la lucha antiinflacionaria.

El 7 de julio en el Boletín Oficial se publicó el decreto 834 para que, al igual que durante el kirchnerismo, el Gobierno pudiera tomar reservas del Banco Central para pagar deuda en dólares. A cambio, se comprometía a entregarle una Letra intransferible a tasa Libor menos un punto, exactamente como hizo Boudou cuando precipitó la salida de Martín Redrado del organismo en el 2010. Y como siguió haciendo el kirchnerismo a partir de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y la creación de la figura de “reservas excedentes o de libre disponibilidad”.

El decreto que lleva la firma de Rogelio Frigerio, Alfonso Prat Gay y Gabriela Michetti dispone “la cancelación de los servicios de deuda con organismos financieros internacionales y de deuda externa oficial bilateral correspondientes al presente ejercicio fiscal con reservas de libre disponibilidad" por la suma máxima de 3.952 millones de dólares.

Esta medida revivió la polémica y las críticas que la oposición achacaba a la gestión anterior: que la tasa Libor está tan baja que al restarle un punto se hace negativa, por lo que el Banco Central le termina prestando dólares al Gobierno gratis; que el Banco Central para recomponer esas reservas “robadas” debe emitir pesos, lo que fomenta la inflación; y que, lisa y llanamente, es un saqueo porque llena las arcas del Central de papelitos de colores.

A todas estas críticas se le sumó una más. El Gobierno se adueñaría por decreto de casi 4.000 millones de dólares, dólares que no son del Banco Central, sino que proviene del crédito Repo que le pidió a bancos extranjeros y por los que se pagan cerca de un millón de dólares diarios de intereses.

"El Tesoro publicó su programa de financiamiento hace tres meses. No puede ser que  ya tengan que 'recalcular' y que, la solución sea ‘manotear’ reservas. Es poco serio”, dijo a LPO un analista de Wall Street. 

En Wall Street la publicación de este decreto encendió una luz amarilla. “El Tesoro publicó su programa de financiamiento hace tres meses. No puede ser que a esta altura ya tengan que 'recalcular' y que, encima, la solución sea ‘manotear’ reservas. Es poco serio”, dijo a LPO un analista de mercados emergentes de Wall Street.

Por eso, los inversores siguieron de cerca la presentación del segundo Informe de Política Monetaria que hizo este martes el presidente del Banco Central. En efecto, allí Federico Sturzenegger dejó en claro que no planea ampliar el financiamiento al Tesoro por encima de los 160 mil millones de pesos convenidos a principio de año y que son los que, dada la inflación esperada para 2016, pueden cubrir la expansión de demanda de pesos del público sin causar más inflación.

El argumento fue que la nueva Carta Orgánica, al modificar la ley de Convertibilidad y crear las “reservas de libre disponibilidad”, las definió como aquellas que excedan “el nivel que determine el Directorio”. Y el directorio de Sturzenegger, mientras tenga una deuda como el Repo que vence en noviembre, no va a tener dólares “excedentes” para girárselos a Prat Gay a cambio de Letras. 

Por el contrario, en diciembre Sturzenegger comenzó su gestión deshaciéndose de 16.000 millones de dólares en estas Letras para mejorar la calidad del patrimonio neto del Banco Central. Las cambió por bonos con valor de mercado, la serie Bonar 2022, 2025 y 2027.

En sus palabras, el texto del decreto “se reglamentó en mayo, en un contexto totalmente diferente, por supuesto ha cambiado la situación con el blanqueo y de ahí surge el convencimiento de que eso no se va a usar.”

El analista advirtió que “Si el público no percibe que el BCRA dejó de ser la caja del Tesoro, podría verse afectada la credibilidad de la política monetaria, justo cuando empieza la batalla para ver si se quiebra la inercia inflacionaria.”

Y agregó que “para que eso se use legalmente, el BCRA tiene que dictaminar que hay reservas excedentes. Nosotros tenemos un Repo, y mientras lo tengamos es difícil argumentar que hay reservas excedentes.”

El analista de Wall Street consultado dijo a LPO: “Mi opinión es que hace bien el BCRA en ‘plantarse’. El uso de reservas es completamente equivalente a romper el límite de financiamiento monetario puesto para este año. Es lo mismo a que el BCRA le preste pesos al Tesoro, y luego el Tesoro con esos pesos compre reservas. Y el efecto patrimonial para el BCRA es el mismo: termina con papelitos de colores del lado de sus activos (en un caso ‘adelantos transitorios’, en el otro ‘Letras intransferibles’).”

Además, el analista consultado advirtió que “Si el público no percibe que el BCRA dejó de ser la caja del Tesoro, podría verse afectada la credibilidad del gobierno en materia de política monetaria, justo cuando la batalla para ver si se quiebra la inercia inflacionaria se está empezando a dar en serio.”

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