La guerra del café
"Crimen de diseño", el caso del guatemalteco Rosenberg y la comparación con Nisman
El documental "La Guerra del Café", de Oscar Feito, analiza el crimen de un abogado opositor al ex presidente Álvaro Cólom.

El documental “La guerra del café (La Conexión Rosenberg)”, dirigido por Oscar Feito y recientemente estrendo, aborda la trama oculta detrás del impactante crimen del abogado guatemalteco Rodrigo Rosenberg, que puso en jaque al gobierno de Álvaro Colom, a quien la víctima había acusado en un video que apareció después del hecho.

"Lamentablemente, si usted está viendo este mensaje es que yo, Rodrigo Rosenberg Marzano, fui asesinado por el señor presidente Álvaro Colom", es la frase que el abogado pronuncia en una cinta que apareció después de que fuera ultimado por sicarios, en mayo de 2009. El hecho, derivó en una crisis política que amenazó durante meses la estabilidad democrática durante meses.

Pero el tiempo fue arrojando luz sobre el hecho, sobre todo a partir de una investigación internacional que sembró dudas sobre el propio Rosenberg. “El curso de la investigación para aclarar los hechos irá dejando al descubierto una trama que vincula el poder institucional y diplomático, los intereses empresarios concentrados, los servicios de inteligencia y paramilitares vinculados a la guerra fría y la tradicional oligarquía local que desde un siglo atrás controla los principales resortes de la política y la economía de Guatemala”, resume el autor del documental.

"La Guerra del Café" aborda la trama de los servicios de inteligencia detrás de un crimen de diseño, que sería el argumento para dar un golpe de Estado contra Colom, a partir de la conmoción social que generaría la aparición del video.

Ese hecho y las implicancias posteriores fueron utilizados por algunos sectores aquí en Argentina para relacionarlo con la muerte del fiscal Alberto Nisman, en el marco de una presunta conspiración contra Cristina Kirchner, agitada desde la Casa Rosada.

En diálogo con LPO, Feito analizó esa supuesta vinculación. “No veo parangón en las personas de las que estamos hablando. Rosenberg y Nisman eran personas completamente distintas”, indicó el periodista y especialista en comunicación.

“Nisman era un fiscal de la Nación investigando la mayor tragedia de la historia argentina, más allá de si lo hacía bien o lo hacía mal”, señaló Feito. “En el caso de Rosenberg estamos hablando de un trucho. Un abogado del poder económico concentrado, que estaba vinculado a todos los vértices oscuros del poder y la política de Guatemala”, explicó el director del documental.

“Falsificación de pasaportes, depósitos irregulares en la banca externa de fondos que se perdieron con el crash de Estados Unidos, etc. Además tenía una relación turbia con un señor que fue asesinado, que era el padre de la amante. Algunos señalan en el documental a Rosenberg como el autor intelectual de su fallido suegro”, relató Feito.

“Habrá similitudes, a prima facie pueden parecerse, pero son casos y personas bien distintas”, explicó Feito. El autor agrega que en el caso del guatemalteco había “una cuestión premedita” para poner en marcha un golpe de Estado. “Había una logística y una maquinaria preparada. Las manifestaciones y el papel de los medios, muestran que había una organización”, continuó.

“En el caso de Nisman no había tal cosa, la reacción fue espontanea. Nada indica que había un plan desestabilizador organizado. En Guatemala hubo un plan, había vínculos con organismos de inteligencia internacionales que ya habían hecho golpes y tenían una clara intención de derrocar al gobierno de Colom”, se explayó Feito.

Un alerta para Argentina

Una de las voces que se refirió a “La Guerra del Café” fue el ex fiscal general de la Corte Penal Internacional, Luis Moreno Ocampo, que opinó que el documental muestra una problemática que roza a nuestro país. “La posibilidad de que la película muestre la acción de los sicarios, grupos de inteligencia (paralelos), son cosas que todavía no pasan tan fuerte en la Argentina, pero vamos en camino a eso, y en ese sentido la película deja toda una especie de alarma, de alertarnos: bueno, si el crimen organizado está viniendo a la Argentina, cómo lo vamos a controlar, quién lo va a controlar”, analizó.

Moreno Ocampo destaca la investigación internacional en el caso Rosenberg. “Si no hubiera esa investigación por una persona que no es de Guatemala y que no tenía intereses personales ni políticos no hubiera habido chances de salirnos de la versión que dio la persona que fue asesinada. El asesinado dice en el video que graba antes de morir que fue el Presidente, ¿cómo hace el Presidente para decir yo no fui?”, explicó.

“Necesitamos jueces y fiscales profesionales, que sepan hacer su tarea y que no sean amigos ni enemigos. Me parece que justamente, esto demuestra a los políticos que quieren manipular a los jueces, ese riesgo”, indicó el ex fiscal del Juicio a las Juntas militares. “Y eso creo que es la materia pendiente en la Argentina, y de Guatemala, y de muchos países del mundo en realidad”, agregó.

También Molina Ocampo hizo un paralelismo con el caso Nisman. “Habría que hacer un documental así sobre el caso Nisman. Me parece muy importante entender el riesgo que corremos de que el crimen organizado se nos instale en la Argentina y se convierta en una costumbre el usar sicarios”, completó.


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