Energía
Kicillof presiona a Cristina para quitarle a De Vido la empresa que controla Atucha II
Busca echar a Antúnez de Nasa. Viajó a China para ningunearlo y confía en que habrá inversiones pese al default.

Axel Kicillof presiona a Cristina Kirchner para desplazar a José Luis Antúnez de Nucleoléctrica (Nasa), la empresa de energía que controla la puesta en marcha de la central nuclear Atucha II y gestiona una inversión de 2000 millones de dólares para construir una similar.

El ministro de Economía intentó armar una reunión de directorio hace unas semanas para echar a Antúnez pero De Vido logró posponerla para el 25 de septiembre.

La Nasa es una de los pocos nichos que Julio De Vido logró sostener tras la embestida que sufrió desde 2011 del ahora ministro de Economía.

Atucha 2 es su juguete mimado, a tal punto que tiene una casa en la localidad de Lima, cerca de la planta, a 115 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires.

La planta tiene 745 MW eléctricos a base de uranio natural y agua pesada y aunque fue inaugurada en 2011, la Nasa todavía anuncia en su página oficial que trabaja en “finalizar” su “construcción y puesta en marcha”. Estiman que funciona en un 50% de su capacidad.

No conforme con eso, desde ayer De Vido y Antúnez participan en China para buscar una inversión para otra central nuclear, que se llamaría Atucha III.

Se ubicaría también cerca de la casa de De Vido y tendría el primer reactor de potencia construido en el país capaz de aportar al sistema una potencia de aproximadamente 800 megavatios.

De Vido estima una obra de ocho años con una inversión de 2.000 millones de dólares en insumos del exterior y 32.000 millones de pesos en obras y suministros locales.

Enterado, Kicillof viajó a China con la excusa de avanzar en alguna de las inversiones anunciadas hace un mes, durante la visita del presidente de esa república, Xi Jimping.

Pero su real motivo sería ningunear a Antúnez y terminar de convencer a Crsitina de quitarle a De Vido uno de los pocos espacios de poder que conserva.

El problema de la presidenta es que Antúnez no sólo se dedicó a ver crecer de a poco Atucha, sino que fue la cara visible de Argentina en los foros internacionales, donde Argentina es respetada por su manejo responsable de la energía nuclear.

Agendas compartidas

Muestra de que no tenía prevista la llegada de Kicillof, De Vido y Antúnez se reunieron con funcionarios de la Corporación Nacional Nuclear de China (CNNC) en el hotel Tiaoyu Tai State Guests.

Cuando estuvo en el país, Jimping firmó un acuerdo de cooperación y la instrucción para que la china CNNC y Nucleoléctrica Argentina S.A.(NASA) avancen en esas obras.

En la cena estuvo también el secretario de Obras Públicas, José López; el embajador de Argentina en la República Popular China, Gustavo Martino, y el Director Nacional de Proyectos con Organismos Internacionales de Crédito del Ministerio de Economía, Agustín Simone.

Demasiado para Kicillof, que anoche viajó a China para hacer valer su voz. Es una actitud típica del ministro: el año pasado voló raudamente a Francia a encauzar las negociaciones con el club de París ni bien supo que su antecesor Hernán Lorenzino, destinado a un área especial encargada de negociar deuda, había tenido los primeros contactos con las autoridades.

La última irrupción de Kicillof fue en New York y para frenar una gestión de los Bancos argentinos para pagarle a los fondos buitres y evitar que Argentina ingrese en default. En todos los casos, Cristina siempre le abrió el camino.

En su visita al Senado, Kicillof desestimó por completo que China tenga previsto frenar las inversiones por default, pese a que en las cláusulas contractuales esté previsto hacerlo si existieran incumplimientos en deuda soberana. Y la Agencia de calificaciones de China colocó a Argentina en esa condición.

“Cuando se firmaron los acuerdos con este país estábamos tan en default como ahora y evidentemente no va a venir el presidente chino a firmar acuerdos en el fleje de la decisión de Priesa, cuando todavía hay muchos títulos –7,6– que no se reestructuraron, y se va a referir a eso”, respondió.

La última incursión de Kicillof por China no fue justamente exitosa. Fue en diciembre para cerrar un financiamiento de las represas hidroeléctricas de Santa Cruz, con la idea de traer dólares cuanto antes.

Los funcionarios orientales le aclararon que era imposible invertir un peso porque Argentina no tenía un asegurador. El ministro volvió con las manos vacías y pronto tuvo que devaluar.

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