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Empresarios en alerta tras el fallo en contra de la OMC por las trabas a las importaciones
Estiman que podrían perderse hasta U$S5.000 millones en exportaciones si el gobierno no levanta las restricciones.

Hoy fue un día negro para los empresarios dedicados al comercio exterior. La Organización Mundial de Comercio (OMC) falló en contra de Argentina en una disputa iniciada en 2012 por la Unión Europea, Estados Unidos, Japón y otros países por las trabas comerciales aplicadas por el gobierno de Cristina.

Según informó Reuters, un panel del organismo conformado por tres árbitros dictaminó que el país violó reglas internacionales de comercio al comenzar a aplicar en febrero del 2012 las licencias de importación no automáticas, una medida ideada por Guillermo Moreno para frenar la salida de divisas, que luego continuó mediante las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importaciones (DJAI), que siguen vigentes hasta hoy.

El panel de la OMC pidió a Argentina que tome las medidas necesarias para volver a respetar las normas internacionales de comercio y ahora el Gobierno tiene 90 días para apelar la decisión.

Si Argentina pierde este recurso y mantiene sus restricciones comerciales, los demandantes pueden pedir a la OMC autorización para aplicar sanciones, aunque se estima que el proceso puede demandar al menos un año más.

Las visiones sobre las consecuencias del fallo son dispares. "El fallo en la OMC no genera consecuencias de corto plazo para el sistema de comercio", le dijo días atrás Augusto Costa al diario Clarín.

Pero el especialista en comercio exterior Marcelo Elizondo, titular de la consultora DNI, había advertido que el país podría perder exportaciones por hasta 5.000 millones de dólares si los países demandantes aplican medidas espejo, es decir restringen las importaciones argentinas hasta completar el nivel de daño económico provocado por las medidas argentinas.

En el mismo sentido, Miguel Ponce, de la Cámara de Importadores de la República Argentina, señaló a LPO que "si bien no es una sanción, podría afectar entre un tercio y un cuarto de nuestras exportaciones, es decir que Argentina podría perder hasta US$ 5.000 millones, y esa pérdida la comenzaremos a sentir hacia fin de año”.

Ponce explicó que “el gobierno puede ir apelando mientras le promete al organismo que se va a ir readecuando, encontrando los mecanismos que nosotros aceptamos al formar parte de la OMC”. Mientras tanto, “los países afectados pueden ir observando si Argentina se está moviendo en esa dirección; si no hay avances entonces se dispara el mecanismo de retaliación”, anteriormente detallado, sostuvo el gerente de CIRA.

“Al afectarse las exportaciones, se van a demandar menos importaciones”, vaticinó Ponce, quien puntualizó que de los productos que se compran fuera del país el 90% se destina a la producción, y de esa parte más del 80% son insumos de la industria exportadora.

"Esto amenaza mas al ingreso de dólares a la Argentina. Este año se estima que las exportaciones llegarán a 73 mil millones de dólares y el año que viene menos y encima perdiendo dólares comerciales", remarcó Elizondo en diálogo con la agencia DyN. 

Argentina fue demandada ante la OMC en mayo de 2012 por 43 países encabezados por la Unión Europea y Estados Unidos, pero entre los que también estaban Japón, Australia, Israel, Suiza, Turquía, Panamá, Noruega y otros.

Agravamiento

Pero lo grave de la sanción es que pone una presión todavía mayor sobre el comercio exterior de la Argentina, sobre el que el gobierno apretó los torniquetes luego del default “técnico” del 30 de julio.

Es que tal como había adelantado este medio, el Banco Central venía demorando los pagos de importaciones, en una suma que alcanzaba la friolera de U$S4.000 millones. El panorama empeoró ante la falta de acuerdo con los fondos buitre, porque automáticamente se acortaron los tiempos para la mayor parte del financiamiento que hacían los bancos internacionales a los importadores y exportadores locales, desde unos 120 días a unos 30. Incluso a algunos llegaron a pedirles un desembolso en efectivo o hasta pago por anticipado.

“Antes se podía tomar crédito en dólares al 7 u 8 por ciento, ahora el interés subió al 30 ó 35 por ciento, o directamente cortaron las líneas”, comentó Ponce.

“Muchos estaban a la espera de si Griesa decidía poner a la Argentina en desacato. Como al final no hubo desacato, siguió todo en ‘stand by’, pero si llega a dictar esa orden el financiamiento externo se va a cortar por completo”, advirtió el directivo.

A eso se le sumó la disparada del dólar paralelo, que al ubicarse en torno a los $14, duplicó la brecha con el oficial a más de un 60%, complicando los cálculos de reposición de los empresarios, que venían trabajando con una diferencia del 30%.

“Lo ideal sería una brecha de un dígito. Con una brecha tan alta no podes elaborar una política de reposición, porque no sabes si con el valor de los productos en góndola después vas a poder comprar de nuevo, mucho más los industriales, que no saben a cuánto costear su stock para poder reponerlo”, se lamentó Ponce.

“Tuvimos que recalcular todo. Pensábamos en que la inflación iba a cerrar entre 30 y 35 por ciento, y ahora la vemos en 45% anual, con el PBI cayendo un 4%, cuando antes estimábamos un retroceso del producto del 1,5%”, concluyó. 

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