Editorial
10A: Moyano y el descontento de los trabajadores
Por Pablo Romá
El camionero necesita demostrar que sus desaciertos políticos no lo debilitaron. Fue clave su acuerdo con la UTA, pero su alianza con Barrionuevo le impide llegar a otros sectores.

El paro expresa una clara demostración de fuerza de las dirigencias sindicales, que puede verse en la adhesión que tuvo a nivel nacional. 

En este sentido, que se sumara la UTA fue importante para cumplir el objetivo propuesto por Moyano y Barrionuevo de que no se mueva nada. Aunque la UTA ocupe una posición estratégica, no ha sido lo determinante. 

La medida de fuerza expresa un descontento social que ha sido capaz de unir un arco ideológico diverso. 

Esto es expresión de cómo la población está percibiendo los cambios en la economía y cómo influye sobre su vida cotidiana. Diversos índices vienen registrando esta preocupación entre los trabajadores y otros sectores de la población.

Moyano necesita demostrar que sus desaciertos políticos no lo debilitaron en el ámbito sindical. Su alianza con Barrionuevo expresa la imposibilidad de conseguir aliados políticos de mayor peso.

La necesidad de demostrar su fortaleza sindical está acompañada por la necesidad de no excederse de los marcos aceptables en un contexto social de extrema sensibilidad. Asimismo a partir de sus declaraciones previas al paro, vuelve a ofrecer su capacidad de movilización a quién esté dispuesto a llegar a un acuerdo.

El gobierno entiende que Moyano no tiene juego político propio e intenta adjudicarle el paro a Massa, pero también sabe que en algún momento pueden volver a acordar, al menos con un sector del kirchnerismo. Frente al llamado a un paro sin movilización por parte de las conducciones de las centrales sindicales, la izquierda participó del paro con un perfil combativo cortando diversos accesos a la CABA y en varios puntos del país.

Esto genera un acalorado rechazo desde funcionarios del gobierno nacional, del gobierno de la provincia de Buenos Aires, como también de la oposición y hasta de Moyano y Barrionuevo.

El peso creciente de la izquierda en comisiones internas de fábricas, el crecimiento en las estructuras sindicales, así como la obtención de tres diputados nacionales, dio visibilidad a los reclamos de la base trabajadora.

Pero tanto el gobierno, como la oposición y hasta Moyano y Barrionuevo, entienden que hay algo que no puede pasar: que la acción de fuerza se desborde. Por tal razón han salido, con bastante ímpetu a rechazar la modalidad del paro con piquetes.

Queda abierta cuál va a ser la respuesta del gobierno y si el contexto va a encontrar a las direcciones sindicales en un proceso de radicalización o bien, más receptivas a ofrecer su “fuerza disponible” a algún candidato dispuesto a sentarse a negociar.

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