Villa 31
Las promesas incumplidas de urbanización de la Villa 31, detrás del conflicto de la Illia
Detrás de las acusaciones entre el Gobierno nacional y el de Macri por el conflicto en la autopista se esconde una larga disputa por los terrenos de la villa.

El extenso conflicto de los cortes en la autopista Illia que motivó un nuevo enfrentamiento entre el Gobierno nacional y el porteño esconde una larga disputa entre el kirchnerismo y el macrismo por la demorada urbanización de la villa 31.

Los manifestantes que cortaron durante ocho días la autovía del norte de la Ciudad pertenecen a la villa 31 del barrio de Retiro y reclaman viviendas o un subsidio de 50 mil pesos tras haber sido desalojados de terrenos del ferrocarril Belgrano, donde se habían asentado varias en sus casillas.

Fue el Gobierno nacional el que los desalojó de allí por medio de Gendarmería y atribuyó al gobierno de Mauricio Macri la responsabilidad del conflicto en la autopista.

El propio jefe de gobierno porteño, por su parte, se deslindó de las responsabilidades y aseguró que la expansión de la población de la villa 31 es consecuencia de la política "del Gobierno nacional que permitió el crecimiento de construcciones irregulares".

Hoy, el legislador del PRO Francisco Quintana repitió un cliché del macrismo: “tenemos la voluntad de hacernos cargo de la villa 31 y de la villa 31 bis, estamos trabajando para urbanizarla, pero necesitamos que el Gobierno Nacional nos transfiera esos terrenos como venimos reclamando desde hace tiempo”.

Estos enfrentamientos entre ambos gobiernos no hicieron más que alimentar el histórico desapego tanto de Cristina Kirchner como de Macri sobre la nunca concretada urbanización de la villa 31.

Desencuentro

Este medio explicó en reiteradas ocasiones que la Legislatura porteña sancionó en diciembre de 2009 la ley 3343 que dispuso la urbanización de la villa 31, que tiene alrededor de 40 mil habitantes.

Esa ley creó la “Mesa de Gestión y Planeamiento Multidisciplinaria y Participativa para la Urbanización de las Villas 31 y 31 Bis”, que fue integrada por delegados de la villa más representantes del Ejecutivo porteño, de la Legislatura y del Congreso.

El kirchnerismo depositó toda su representación en la mesa en la figura de Juan Cabandié, el ex legislador de La Cámpora, ahora en el Congreso. La Mesa se reunió durante un año y medio y como resultado de esas reuniones, la entonces legisladora de la Coalición Cívica, Rocío Sánchez Andía, presentó un proyecto para regular el proceso de urbanización.

Pero el proyecto, que contaba con el consenso de la oposición, nunca tuvo el respaldo del bloque del PRO.

Desde entonces, influidos por la interna que existe entre los punteros de la villa y por la pelea entre el Gobierno de Cristina Kirchner y el de Mauricio Macri, en el parlamento porteño no se pusieron de acuerdo para aprobar el dictamen que hiciera efectiva la urbanización.

Ese mismo dictamen, que Sánchez Andía nunca pudo llevar al recinto, fue trabajado casi en su totalidad por el arquitecto Javier Fernández Castro. Lo paradójico es que Fernández Castro ocupó el quinto lugar de la lista colectora de legisladores que presentó el kirchnerismo para las elecciones de octubre del año pasado, y pese a esto, su proyecto no contó con el apoyo real de los legisladores del Frente para la Victoria.

Por su parte, el macrismo iba a presentar a fines de 2012 un proyecto para que el Ejecutivo redacte un plan de urbanización, pero finalmente no presentó nada y el tema quedó olvidado.

Frivolidad

El debate de la urbanización se retomó durante 2013 en un marco de frivolidad. A mediados de agosto, la entonces candidata a senadora del PRO, Gabriela Michetti, dijo en el programa de Mirtha Legrand que el gobierno porteño quería que el Gobierno nacional le transfiriera las tierras a la Ciudad para poder otorgarles el registro dominial a los habitantes de la villa y que pudieran vender sus casas al sector privado.

Días después, el PRO retomó las palabras de Michetti y aprobó un proyecto de declaración en la Legislatura que solicitó a la Cámara de Diputados de la Nación que transfiera a la Ciudad las tierras en donde están asentadas las villas 31 y 31 bis.

El kirchnerismo se opuso a ese proyecto y denunció que lo único que buscaba el macrismo era sacar el tema de la agenda de la Legislatura.

El entonces titular del interbloque kirchnerista, Juan Cabandié, intentó colar sobre tablas el proyecto de Sánchez Andía, que él mismo había frenado junto a los legisladores del PRO.

Los diputados de la oposición advirtieron la maniobra y acusaron a ambos gobiernos de montar un show para trabar la urbanización.

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El Proyecto opositor era de darles gratis la propiedad de la tierra y tanto este como otros proyectos algunos del Macrismo hablan de la Villa 31 la zona "histórica" de esta Villa no lo que creció alrededor de la AU Illia ni la Villa 31 ni lo que rodea a la Terminal de Omnibus
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En vez de urbanizar haya que erradicar las villas, estan construidas fuera de toda norma, en terrenos que no les pertenecen y son refugio de delincuentes