Claudio Stampalija
"El narcotráfico corrompe las instituciones, eso en México se ve con crudeza"
El argentino Claudio Stampalija, experto en seguridad, habló con LPO sobre el aumento de la violencia en México y los riesgos que un emergente de ultraderecha lo capitalice.

 Claudio Stampalija es uno de los principales expertos en seguridad de la región. Doctor en Ciencias Penales y Crimonología, ha asesorado a distintos gobiernos de su natal Argentina y también a organizaciones internacionales-incluyendo al Banco Mundial- en prevención de delito y violencia, mientras ha dado clases de Derecho en algunas de las aulas universitarias más prestigiosas de su país.

Haciendo foco en la implementación de políticas públicas integrales de seguridad ciudadana, ha labrado una extensa y destacada carrera que esta semana lo ha traído hasta México, donde, entre otras actividades, brindó capacitaciones a alcaldes del Estado de México por invitación de la Secretaría de Seguridad mexiquense. El interés por el tema de las autoridades locales es entendible: la entidad se ubicó el año pasado como la tercera en todo el país con mayor número de homicidios, en un año particularmente sangriento en todo el territorio más de 100 ciudadanos al día asesinados.

Stampalija recibió a LPO en su hotel en la colonia Polanco para hablar sobre el dramático nivel de violencia que golpea al país, qué puede hacer el presidente López Obrador para cumplir su promesa de pacificación, y cuál es el riesgo de que una figura similar a Bolsonaro capitalice políticamente en las próximas elecciones el hartazgo ciudadano ante las altas cifras de homicidio y delito que México sigue registrando.

Usted es una de las principales voces entre los expertos en seguridad de la región que hacen foco en la importancia de la prevención en la lucha contra el delito. Imagino que estará de acuerdo con la estrategia del presidente de López Obrador para combatir el narcotráfico y la violencia que tiene que ver justamente con atender las causas que preceden al fenómeno delictivo.

Absolutamente. Mi opinión, y yo vengo trabajando hace 30 años en el tema ya, es que no es que hay que ser duro con el delito, sino que hay que hacer duro con las causas que generan el delito. Estoy hablando de factores de riesgo como son la exclusión social, la deserción escolar, la cultura del desempleo, la cultura de la violencia en general, y la intrafamiliar y la de género en particular, la facilidad en el acceso a las armas de fuego, la facilidad al acceso y el incremento del consumo de alcohol y estupefacientes, la falta de reinserción del condenado, y por último la falta de sentido de la vida en un segmento de la población juvenil. Y creo que un gobierno que es realmente inteligente tiene que abordar esos temas para resolver el problema del delito. En general, en todas las modalidades delictivas, con lo cual no estoy dejando de lado de ninguna manera el fenómeno del narcotráfico ni su mínima expresión que es el narcomenudeo. Por el contrario, creo que ese es el camino, ese es el eje de la prevención. Y también coincido plenamente con el presidente López Obrador en la importancia de la lucha contra la corrupción, ya que es un fenómeno que afecta desde hace muchísimo tiempo a México, es un problema atávico y es fundamental enfrentarlo para reducir la violencia y el crimen organizado.

Sin embargo, pese a los lineamientos del presidente, el número de homicidios en los primeros tres años de su sexenio han sido más altos que los de los gobiernos anteriores en el mismo período. ¿Eso no quiere decir que la estrategia no está funcionando?

Bueno, en primer lugar eso de que lo que funciona en algunos países no funciona en otros, como por ejemplo México, podría ser porque el plan no está bien implementado. Yo no he visto que haya una estrategia en serio del gobierno mexicano de trabajar en los factores de riesgo. Los mismos presidentes de municipios carecen de recursos en muchos casos como para desarrollar políticas sociales como las que el presidente López Obrador quiere llevar adelante. Y en segundo lugar yo de ninguna manera propongo renunciar a la utilización del sistema penal, lo que digo es que hay que tener un equilibrio, entre el eje de la prevención con todo el desarrollo social y el eje para enfrentar al delito y el narcotráfico desde las fuerzas de seguridad. Y estas fuerzas de seguridad tienen que ser honestas, tienen que estar muy bien capacitadas, condiciones fundamentales tratándose de un delito como el narcotráfico que corrompe las raíces de las instituciones. Eso en México se ve con mayor crudeza.

¿Cuáles son en su opinión los países o gobiernos de la región que están haciendo un mejor trabajo en el combate contra la violencia y el crimen organizado? Y a qué se lo adjudica?

Bueno, Colombia ha hecho un gran trabajo justamente enfocándose en los factores de riesgo, incorporando la participacion cuidadana. Tanto Bogotá como Medellín, aun cuando siguen teniendo unos guarismos importantes en materia de homicidios, han mostrado grandes avances en ese sentido. El crimen organizado de todas formas no está tan extendido en la región latinoamericana, dejemos eso claro. En mi país Argentina, por ejemplo, crimen organizado casi no hay. La excepción es la ciudad de Rosario, que se ha convertido en un foco en donde se ha enquistado el narcotrafico y donde está dejando unas secuelas tremendas. Para que usted se dé cuenta del problema, Rosario registra aproxidamente 16 homicidios cada 100 mil habitantes, mientras que Argentina tiene un promedio de 5 asesinatos por cada 100 mil habitantes. Es decir, Rosario más que triplica la tasa de homicidios del resto del país. Y Córdoba, que es la provincia para la que yo he diseñado un programa integral en materia de seguridad y prevención del delito, tiene 3,3 homicidios cada 100 mil habitantes y no tenemos organizaciones de narcotrafico. Y esto pese a que Córdoba y Santa Fe son provincias limítrofes.

Lo traigo nuevamente a México. El presidente niega una y otra vez estar militarizando el país, pero lo cierto es que cada vez más miembros de Ejército y de la Marina están a cargo de tareas de seguridad pública. ¿Encuentra esto preocupante?

Primero quiero aclarar que siempre intento ser muy prudente en cualquier país que voy porque soy respetuoso de sus culturas y costumbres, de sus instituciones y coyunturas particulares. Dicho esto, claramente dado mi perfil y mi experiencia, no soy una persona que te va a decir que está de acuerdo con la militarización de la seguridad pública. Pero lo cierto es que México viene de un proceso complejo, y sigue en ese proceso muy complejo, que tiene que ver con la presencia del narcotráfico en el país. Una problemática muy profunda. Entonces es entendible que la respuesta vaya a ser más reactiva que contra otro tipo de fenómenos delictivos en general. Así que yo te diría que el líneas generales no estoy de acuerdo con una seguridad militarizada, pero entiendo que en esta coyuntura se extremen todos los recursos para tratar de resolver el tema.  

 Colombia ha hecho un gran trabajo justamente enfocándose en los factores de riesgo, incorporando la participación ciudadana.

¿Qué piensa del debate sobre la efectividad del mando único policial versus el mando mixto? ¿Alguno de estos modelos es mejor para reducir la incidencia delictiva?

Es difícil ensamblar una Guardia Nacional con una policía municipal que tiene un perfil mucho más preventivo, y como dependen de cada uno de los presidentes locales, obviamente están supeditados a la visión, a la voluntad política de ese funcionario. De todas formas, todo pasa por la articulación entre las fuerzas. Si se pudiese hacer una muy buena articulación, en donde la policía municipal, con una visión preventiva, trabajando en las colonias, recopilando información, analizando todo como una suerte de inteligencia criminal barrial, acompañara a una institución esencialmente reactiva como la Guardia Nacional, que tiene un perfil mas militar, podría funcionar. Pero así como están las cosas creo que hay mucho desorden, se necesita mucha más articulación entre la Guardia Nacional y las Policías Municipales. Eso es algo que no observo actualmente. Porque está claro que una cosa es el discurso, y otra cosa es la acción, y me da la sensación que en todo lo que hace al desarrollo social, a trabajar realmente en profundidad con los factores de riesgo, por lo que he podido ver, por lo que estudio y analizo, falta todavía un importante camino a recorrer en México.

Digamos que el presidente López Obrador lo convoca para que le dé ideas sobre cómo frenar el aumento de la violencia y los homicidios, ¿qué consejos les daría?

Es raro ponerme en el lugar de alguien que le tiene que sugerir a un presidente lo que tiene que hacer, pero si tuviera que hacerlo, le diría que en la lucha contra el delito no sirven las penas draconianas ni las tácticas drásticas. No sirve esa demagogia que alguna dirigencia política propone. Y lo digo porque hoy estamos en un momento muy especial, un momento a la vez relevante y peligroso, porque usted ve la emergencia de figuras políticas como Bolsonaro o Kast que insisten con una política de mano dura. Y la ciudadanía, dolida y victimizada por la inseguridad, compra ese discurso, creando un circulo no virtuoso que a través de los años ha resultado en un fracaso estrepitoso en el combate contra la inseguridad. Por eso, si tuviese que sugerirle algo al presidente, le recordaría que lo importante es trabajar desde la propia base social, con una mirada integral de la prevención, con todos los niveles de gobierno involucrados y trabajando para ese objetivo. A nivel federal, estatal, municipal, con una visión preventiva y haciendo un trabajo articulado con la Guardia Nacional, se pueden tener mejores resultados.

-Por último, usted mencionó a Bolsonaro, ¿cree que existe el riesgo de que el electorado mexicano empiece a apoyar propuestas más ultras si AMLO no consigue resultados en la lucha contra la violencia?

Como le decía, es un momento de inflexión en la región, y Mexico está dentro de la región... Pero yo creo que el presidente López Obrador es lo suficientemente inteligente como para saber que tiene que hacer funcionar mejor el plan que ha implementando en materia de seguridad. Y me parece que la ciudadanía mexicana después de todo lo que ha sufrido, creo que no estaría de acuerdo en volver a combatir violentamente al narcotráfico. Si surge una figura de ultraderecha con esta visión y con este mensaje, por suerte creo que sería rechazada.

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