Brasil
La definición sobre el 5G de Huawei profundiza la interna en el gobierno de Bolsonaro
El sector militar y el ala ideológica profundizan sus diferencias respecto de la implementación de la red 5G de la empresa china Huawei.

La cercanía de una definición sobre la autorización al gigante chino Huawei para desplegar su red de 5G en Brasil, esta levantando al máximo la temperatura de interna entre el ala militar del gobierno de Bolsonaro y el grupo más ideológico que rodea al Presidente.

La disputa por el 5G es el terreno donde se libra una de las principales batallas geopolíticas entre Estados Unidos y China. Como Trump, Bolsonaro y su ala ideológica (también denominada "olavismo" en relación al filósofo de cabecera del presidente, Olavo de Carvalho) considera que el gobierno chino utiliza al gigante de las telecomunicaciones para realizar tareas de espionaje y consolidar su influencia global. 

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A pesar de que China es el principal socio comercial deBrasil, el olavismo suele atacar con dureza al gigante asiático. En este contexto, el gobierno está diseñando un decreto que limita el despliegue de la compañía china, que ya fue rechazado por las empresas del sector que trabajan con Huawei y se verían perjudicados en términos económicos. Es que la empresa opera en Brasil desde hace dos décadas.

Pese a que China es el principal socio comercial del gigante suramericano el ala ideológica más cercana a Bolsonaro suele atacar con dureza al gigante asiático

Frente a esta tensión, el vicepresidente Hamilton Mourao ha funcionado en este tiempo como dique de contención de los enojos chinos por las agresiones del bolsonarismo. El general lidera junto al jefe de la Casa Civil, Walter Braga Netto, el ala militar en la que prevalece un enfoque pragmático en línea con el proyecto de desarrollo nacional característico de Brasil.  En agosto, en diálogo con corresponsales extranjeros, Mourado afirmó: "Sabemos que Huawei tiene una capacidad superior a la de algunos competidores".

El Jefe de la Casa Civil, Walter Braga Netto, y el vicepresidente, Hamilton Mourao, son dos figuras claves del ala militar.

"Lo que tiene que quedar claro es que actualmente más de un tercio de lo que tenemos de 4G operado por nuestras empresas de comunicaciones ya tiene los equipos de Huawei. Si prohibimos a Huawei, nuestras operadoras serán perjudicadas porque los equipos tendrán que ser retirados", agregó el vicepresidente. 

Luego, en septiembre le dio una entrevista a la agencia oficial de noticias de China, Xinhua, donde habló del proceso de licitación de 5G a llamarse en 2021 y sostuvo que reguladores financieros de Brasil y China están estudiando la posibilidad de establecer un mecanismo de compensación directa de divisas,  un mecanismo reduciría el costo de inversión de un país en el otro y abarataría las exportaciones brasileñas a China.

 La Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel) y las operadoras no quieren prohibir Huawei, pero el bolsonarismo sí. El gobierno adhirió de forma simbólica a Clean Network, un programa de seguridad nacional impulsado por Trump que propone proteger la privacidad y la información sensible.

Mourao dijo también que está en agenda una reunión en Brasil el próximo año del Comité de Coordinación y Cooperación de Alto Nivel China-Brasil.

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Esta declaración le valió numerosas criticas del bolsonarismo, entre ellos, el bloguero Allan Dos Santos, investigado por el Supremo Tribunal Federal por integrar el denominado "Gabinete del odio", que presuntamente distribuyó noticias falsas durante la campaña de 2018.

La alianza de Bolsonaro con Trump pone en tensión la relación estratégica con China y anticipa que Brasil será epicentro de una de las disputas más importantes en términos globales. Retirar los equipos de Huawei de las redes como quiere una parte del gobierno y hasta ahora, el propio jefe de estado demoraría 3 años y generaría gastos de alrededor de150 mil millones de reales.

La alianza de Bolsonaro con Trump pone en tensión la relación estratégica con China y anticipa que Brasil será epicentro de una de las disputas más importantes en términos globales.

 A su vez, muchas de las empresas brasileñas de telecomunicaciones utilizan equipos de Huawei en sus redes 3G y 4G. Según datos de Conexis, la mayor empresa de telefonía celular Vivo, propiedad de Telefônica Brasil, utiliza equipos de Huawei en el 65 por ciento de sus redes, mientras que el 55 por ciento de los equipos de Claro son de Huawei,  Oi tiene el 60% y TIM el 45%.

La disputa interna es fenomenal. La Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel) y las operadoras no quieren prohibir Huawei,  pero el bolsonarismo sí. El gobierno adhirió de forma simbólica a "Clean Network", un programa de seguridad nacional impulsado por Trump que propone "proteger la privacidad y la información sensible" de China y contempla  la eliminación de la tecnología china de las tiendas de aplicaciones estadounidenses y bloqueará sus servidores. 

La licitación que se abrirá en 2021 implica un desafio para el gobierno brasileño que deberá decidir se aceptar la participación de Huawei y lo impide con el costo de perjudica la relación económica con China.

Aún no se sabe que pasará con este programa cuando asuma el presidente electo Joe Biden pero el temor de las empresas es que esta pelea que, además de hacerles perder plata, se meta una batalla judicial que termine en la Corte Suprema y demore la incorporación del país en la internet de quinta generación. 

El último episodio se produjo en noviembre cuando el diputado Eduardo Bolsonaro tuiteó: "El gobierno de Jair Bolsonaro declaró apoyo a la Clean Netword, lanzada por el gobierno de Trump, creando una alianza global para un 5G seguro, sin espionaje de China" y agregó que el Partido Comunista de China "es una entidad agresiva y enemiga de la libertad". El tuit fue borrado minutos después pero no evitó la respuesta de la embajada de China en Brasil.

"Creemos que la sociedad brasileña no adhiere ni acepta este tipo de postura. Instamos a estas personalidades a dejar de seguir la retórica de la derecha estadounidense, cesar la desinformación y calumnias contra China y la amistad sino-brasileña y evitar ir demasiado lejos por el camino equivocado", resaltó el comunicado chino. "En caso contrario, van a pagar con consecuencias negativas y cargarán la responsabilidad histórica de perturbar la normalidad de la alianza China-Brasil", advirtió. 

La licitación que se abrirá en 2021 implica entonces un desafío vital para el gobierno brasileño que deberá decidir si acepta el despliegue de Huawei y se enfrenta a Estados Unidos o lo rechaza y pone en crisis la relación con su principal socio económico. Una decisión que se enmarca en las tensiones con el equipo económico liberal de Paulo Guedes, que cuestiona las medidas de ayuda económica que le permitieron al presidente subir en las encuestas, sobre todo, en los estratos más humildes de la población. 

El año que viene es fundamental para un Bolsonaro que pone todas sus fichas en la estabilidad económica y la tranquilidad política para soñar con una reelección en 2022. El equilibrio entre el pragmatismo militar y la ultraderecha será clave para lograrlo. 

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No pasa nada con Brasil.
El país que está regalado es Argentina.
Sin fuerzas armadas y del lado equivocado de la historia.
Es presa fácil.
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Y bueno, comprale el hardware a huawei y el software lo borramos y le ponemos uno brazuca bien rico y listo, así los chinitos ven lo que nosotros queremos, fijate que no vayan a filtrarse archivitos kukas que sería peor que el espionaje chino, te pudre todo...jajajajaja
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O sea Brasil está eligiendo si China o EEUU lo espían.