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El Gobierno aprobó el trigo transgénico pero lo condicionó al visto bueno de Brasil
Se trata de un desarrollo tolerante a sequía de la firma Bioceres. Buscan que más compradores lo habiliten. El tema estuvo trabado en la gestión de Etchevehere.

El Gobierno nacional, a través de una resolución administrativa, aprobó este miércoles el trigo transgénico tolerante a sequía (HB4) que viene desarrollando la firma de capitales nacionales Bioceres con sede central en la ciudad de Rosario.

"Estamos orgullosos de comunicar que Bioceres recibió la aprobación regulatoria por parte del Ministerio de Agricultura de su tecnología HB4 para el cultivo de trigo, un evento con tolerancia a sequía único a nivel mundial", indicó la empresa en Twitter.

En la cartera del campo, en tanto, se mostraron conformes por el trabajo administrativo realizado. "Apostamos al desarrollo, al conocimiento y al empleo invirtiendo en ciencia", dijo a LPO un funcionario que trabajó el tema en el edificio de Paseo Colón.

La noticia generó sorpresa en la cadena agroindustrial dado que se trataba de un asunto en el que no había consenso mayoritario. De hecho, entre 2018 y 2019 la aprobación del trigo transgénico generó fuertes internas dentro del gabinete de Mauricio Macri.

El principal crítico del trigo transgénico fue el ex ministro Luis Miguel Etchevehere junto a su mano derecha Santiago del Solar. Por el contrario, los ex ministros Lino Barañao y Dante Sica se mostraban públicamente a favor del desarrollo biotecnológico.

Bioceres "reperfiló" el lobby para aprobar el trigo transgénico

Para evitar roces políticos internos, el ministro de Agricultura, Luis Basterra, propuso que la aprobación final del trigo transgénico esté condicionada al visto bueno por parte de Brasil, donde se destina alrededor del 45% de las exportaciones argentinas del cereal.

Cabe mencionar que la cosecha argentina de trigo ronda las 20 millones de toneladas. Se estima que, mediante la aprobación del HB4, podría crecer la producción y, por ende, las exportaciones que se ubican en torno a las 12 millones de toneladas por año.

El problema que plantean algunos integrantes de la cadena de valor es que en el mundo hay otros compradores de trigo argentino que aún mantienen prohibido dicho desarrollo biotecnológico por objeciones referentes a la salud y al consumo humano.

Los funcionarios del Gobierno y los directivos de la empresa, según pudo averiguar este medio, ya iniciaron los trámites tendientes a aprobar los protocolos del trigo tolerante a sequía en países como Estados Unidos, Uruguay, Paraguay y Bolivia, entre otros.

En Bioceres -que nació en 2001 como una iniciativa de productores de siembra directa- también preparan presentaciones técnicas y negociaciones políticas con autoridades de Rusia, Australia y Kenia, entre otras naciones de Europa, África, Asia y Oceanía.

El año pasado, en plena campaña electoral, los principales accionistas de la empresa se reunieron con Alberto Fernández y Omar Perotti. En ese encuentro, tanto el Presidente como el gobernador manifestaron su respaldo político a la inversión de la empresa.

En la Mesa de Enlace mantienen su posición sobre los reparos que puede generar el HB4 desde el punto de vista comercial. "Avalamos los avances tecnológicos; pero debemos mirar con atención los rechazos que puede generar", dijeron en las entidades. 

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Ni el macrismo se animo a tanto