España
Pedro Sánchez arriesga y libera la actividad económica de España
Luego de apenas unos días con baja de contagios se decidió volver al trabajo. "Las consecuencias de extender la cuarentena pueden ser peor que el Coronavirus", afirman.

El Gobierno español liberó de la cuarentena obligatoria a la mayoría de las actividades económicas y ya se enfrenta a los gobernantes de las regiones autónomas del país ibérico.

El presidente socialista Pedro Sánchez dispuso la apertura de la cuarentena para la actividad económica no esencial, que incluye a importantes sectores de la industria y la construcción.

El Gobierno diseñó una guía de "buenas prácticas" para los centros de trabajo a los que volvieron miles de personas este lunes. Con la guía de prevención el Gobierno impone a las empresas que

quieran reanudar su actividad una serie de medidas que deberán cumplir si no quieren enfrentarse a sanciones por parte de Inspección de Trabajo.

Los trabajadores afectados por la vuelta al trabajo son aquellos que no se vieron afectados por los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), una modalidad de suspensión que impuso el

Gobierno para evitar despidos durante la pandemia, y cuya labor debe realizarse presencialmente, ya que el Ejecutivo llamó a teletrabajar a aquellas empresas que puedan hacerlo.

Las más afectadas son las fábricas y las cadenas de producción, cuya actividad ha tenido que paralizarse en las últimas semanas. También podrán volver las obras, siempre y cuando no sean de rehabilitación de edificios donde viven otras personas, tal como ha prohibido el Gobierno en el Boletín Oficial de este domingo.

El estado de alarma y sus restricciones siguen vigentes, de manera que sólo está permitida la circulación en la vía pública para comprar alimentos o causas de primera necesidad, además de seguir vigente el cierre de bares, restaurantes, gimnasios, salas de conferencias, polideportivos, teatros, salas de exposiciones, auditorios, estadios o campos de fútbol, entre otros.

Entre las actividades declaradas esenciales, que han mantenido su actividad estas semanas, están los servicios sanitarios, farmacéuticos, supermercados, medios de comunicación, ópticas, gasolineras o transporte de personas o mercancías, entre otros. Para el resto de sectores que ahora sí están permitidos la vuelta a la actividad queda en manos de los propios empresarios y cada empresa tendrá que valorar si asume los riesgos de volver a la actividad y si está en disposición de adoptar las medidas impuestas por el Gobierno.

El criterio que adoptó el líder del PSOE fue que el pico de muertes ya pasó en España y que para eso fue clave la cuarentena que seguirá vigente para el grueso de la población. Una vez superado ese pico, el Gobierno español considera que la economía frenada traerá efectos sociales peores que el coronavirus. En España creen que el aprendizaje social que suscitó la extensión de la cuarentena total permitirá mejores cuidados de la propia población en adelante. Sin embargo el Gobierno dispuso la entrega de 1,5 millón de barbijos por día en el transporte público.

Críticas de los autónomos

Para disponer la apertura de la actividad no esencial, Sánchez invocó un informe de expertos sanitarios que no mostró pese al pedido que le hicieron los presidentes autónomos.

El presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco (PP), dijo en una entrevista en Más de Uno que "varios presidentes autonómicos" pidieron conocer el informe de expertos en el que se basó Sánchez para decretar la vuelta al estado de actividad laboral de hace dos semanas. "Sánchez no nos enseñó el informe", dijo Mañueco. "Yo aludí a que nuestros expertos y profesionales sanitarios y sindicatos médicos nos habían recomendado mantener unos días más esta situación, y él comentó que no había consenso científico. Yo creo que ante la duda de un consenso científico, yo creo que sería mejor haber esperado unos días más", explicó. En este punto, Mañueco aseguró que preferiría haber esperado hasta que las UCIs se descongestionaran y bajaran aún más el número de contagios.

La conferencia de presidentes autonómicos de este domingo se caracterizó por esas tensiones entre Sánchez y algunos líderes territoriales que le reprochaban su actuación. Fue el el caso del presidente de la Generalitat, Quim Torra, que fue uno de los más duros. El dirigente independentista le pidió a Sánchez que rectificara su decisión de volver a movilizar el personal laboral de actividades no esenciales y que prorrogara la parálisis al menos dos semanas más. "Es una temeridad y una imprudencia absoluta", defendió Torra este domingo, que alegó que la vuelta a la actividad afecta en Cataluña a "casi un millón" de personas y crecerá el riesgo de contagios pese a que "el 89% de las UCI están ocupadas".

También en este punto le insistió Juanma Moreno, presidente de Andalucía, que exigió "mayor claridad y liderazgo" y "mayor participación" de las comunidades autónomas en la toma de decisiones, para que puedan "opinar y aportar ideas antes de tener conocimiento de las decisiones por las ruedas de prensa".

El presidente vasco Iñigo Urkullu también criticó el método de estas reuniones y aseguró que "no es admisible" la "desorientación que provoca" el "método" de "no compartir decisiones". A cambio, propuso un método "más horizontal y cooperativo basado en la comunicación fluida y anticipada a cualquier estrategia comunicativa". "No podemos estar cada semana a expensas de la orden ministerial que conocemos por los medios sin saber si se respeta el ámbito competencial", reprochó Urkullu.

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Y esto para los fanaticos locales viniendo de un gobierno de izquierda.