Narcotráfico
La detención en Estados Unidos del arquitecto de la guerra al narco conmociona a México
El FBI detuvo a Genaro García Luna, jefe máximo de la lucha contra el narco durante el sexenio de Felipe Calderón. Lo acusan de haber recibido sobornos millonariios del Cartel de Sinaloa. El impacto en Trump y López Obrador.

Una vez más la cola envenenada del narco cruzó la política de Estados Unidos y México. El FBI dispuso la semana pasada la detención del ex secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, nada menos que el arquitecto de la denominada "Guerra al narco" que lanzó Felipe Calderón durante su presidencia y sumió a México en un baño de sangre que se extiende hasta el presente.

García Luna fue por lejos el funcionario más poderoso del sexenio del panista y su caída, producto de una investigación secreta que comenzó en el 2001 y detectó que recibió millones de dólares de sobornos del cartel de Sinaloa que conducía el Chapo Guzmán, viene a funcionar como reivindicación tardía de la periodista Anabel Hernández, quien en su impresionante libro los señores del narco, denunció su accionar criminal y tuvo que abandonar México.

Genaro García Luna fue detenido en Texas en la mañana del martes y está acusado de narcotráfico en la misma corte de Brooklyn que juzgó al Chapo.

"Bajo la designación de organización terrorista, Trump puede intervenir militarmente en México"

En el juicio contra el capo, un operador del Cártel de Sinaloa declaró que había entregado personalmente alrededor de seis millones de dólares en efectivo a García Luna cuando era secretario de Seguridad.

La detención se da en un marco delicadísimo de la relación bilateral, cuando Trump mantiene latente la amenaza de declarar organizaciones "terroristas a los carteles, lo que abriría la puerta para una intervención militar de Estados Unidos en México.

El fiscal Federal del Distrito Este de Nueva York, Richard P. Donaghue, explicó que "García Luna es acusado de tomar millones de dólares en sobornos del Cártel de Sinaloa del Chapo Guzmán mientras controlaba a la Policía Federal de México y era el responsable de asegurar la seguridad pública en México".

Dijo que el acusado permitió al "Cartel de Sinaloa operar con impunidad en México" y su detención demuestra la resolución para llevar ante la Justicia a aquellos quienes ayuden a los cárteles a "infligir daño devastador en los Estados Unidos y México, sin importar los cargos que tuvieron cuando cometieron sus crímenes".

En el juicio al Chapo incluso se mencionó que los ex presidentes Peña Nieto y el propio Calderón, recibieron sobornos del narco, pero esas declaraciones no fueron incluidas en las actas.

Genaro García Luna y el ex presidente panista Felipe Calderón.

La explosiva detención se da en un marco delicadísimo de la relación bilateral, cuando Trump mantiene latente la amenaza de declarar organizaciones "terroristas a los carteles, lo que abriría la puerta para una intervención militar de Estados Unidos en México.

Una oportunidad para Trump

La detención de García Luna, que mantiene vínculos con poderosos protagonistas de la política y el establishment mexicano, detonó un escándalo político de consecuencias imprevisibles, que cruzó a las administraciones de Donald Trump y López Obrador.

El acto de detención contra Genaro García Luna, que lleva la firma del fiscal Richard Donoghue, y a la cual LPO tuvo acceso, señala que las acciones de seguimiento sobre el ex hombre fuerte del calderonismo comenzaron en enero del 2001, en el primer mandato de George W. Bush y cuando en México gobernaba Vicente Fox.

Todavía no había ocurrido la caída de las Torres Gemelas y Bush tenía una relación de absoluta cercanía con el primer presidente opositor (PAN) del México moderno. García Luna dirigía la Agencia Federal de Investigación con fuerte apoyo del FBI.

El momento elegido para la captura, ya que la investigación comenzó hace casi veinte años, motiva diversas especulaciones, pero el staff de la embajada mexicana en Washington maneja la tesis que la detención es consecuencia del impeachment que enfrenta Trump por la trama ucraniana.

Un expediente conformado por casi 20 años a lo largo de los cuáles la DEA vigiló las operaciones comerciales de García Luna en Miami y Dallas -daba asesoría en Seguridad para particulares y empresas-, incluso cuando se permitía la audacia, en 2012, de condecorar a García Luna por su aporte a la lucha antinarco.

El golpe de gracia contra el ahora detenido fue cuando, a mediados del 2018, intentó nacionalizarse estadounidense. Ese tramite demanda una declaración jurada donde se admite no haber cometido ciertos delitos entre medianos y graves. García Luna hizo esa declaración y así selló su suerte.

El momento elegido para la captura motiva diversas especulaciones pero el staff de la embajada mexicana en Washington maneja la tesis de que en realidad la detención es consecuencia del inminente impeachment que afrontará Donald Trump por la trama ucraniana.

El Gobierno de Andrés Manuel López Obrador no tuvo anticipación alguna de lo ocurrido y cuando todas las energías están puestas en la ratificación parlamentaria del nuevo NAFTA (T-Mec), Trump avanzó con una detención que según el análisis de quienes seiguen el caso, va a capitalizar al extremo, con sus etiquetas predilectas: crimen organizado, narcos y México.

En este sentido, la detención de García Luna es el premio consuelo de la fallida captura a Ovidio Guzmán, el hijo del Chapo que fue capturado y liberado en el fallido operativo de Sinaloa.

La caída de García Luna es un golpe al sistema de poder mexicano: por estas horas, algunos de los hombres más rutilantes del país ordenan revisar toda huella de sus contactos con el ex hombre fuerte de la seguridad de México.

La respuesta de López Obrador

El presidente López Obrador también encontró un fiñlón político en la detención de García Luna, que representa la fallida política de "guerra al narco" que AMLO intenta desmontar, enfrentando en el PAN de Calderón a sus críticos más frontales.

"Ahora nos estamos dando cuenta, hay ya noticias de cómo estaba el asunto, de cómo los encargados de garantizar la seguridad estaban trabajando para la delincuencia, al servicio de la delincuencia. Eso fue lo que empeoró la situación de inseguridad en nuestro país", sostuvo el López Obrador este sánado durante un acto en su natal Tabasco.

Ahora nos estamos dando cuenta de cómo los encargados de garantizar la seguridad estaban trabajando para la delincuencia, al servicio de la delincuencia. Eso fue lo que empeoró la situación de inseguridad en nuestro país.

Y agregó: "Por eso es que tengo mucha confianza en que vamos a garantizar la paz y la tranquilidad en nuestro país, porque no va haber esa complicidad que había entre delincuencia y autoridades".

López Obrador reveló además que ordenó a su secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, que revise todos los estamentos del área para que no quede nadie de la gestión de García Luna. "Si queda alguien relacionado con García Luna en mi gobierno, va para afuera", fue su orden terminante.

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pues viva chapolandia manitooo