España
La caída de Ciudadanos: el adiós al Macron español
Albert Rivera quería ser el líder de la derecha frente a Sánchez y se fue a Colón a hacerse la foto más cara de la política española.

Uno de los más fieles colaboradores de Albert Rivera en la dirección de Ciudadanos me confió un día un convencimiento del líder del partido naranja que hoy me atrevo a revelar porque ha anunciado y además con grandeza su adiós a la política.

Rivera no quería ser una simple bisagra en la política española que un día pactara con el PP y otro con el PSOE. Su objetivo era ser presidente del gobierno y por lo tanto tenía que conseguir ser al menos segunda fuerza del país para encabezar una de las alternativas de gobierno.

"Si es para ser bisagra, no se quedará en política" me aseguró aquel día esta persona de confianza del líder naranja. En aquel momento, Ciudadanos mantenía con respiración asistida a Rajoy y estaba a punto de ganar las elecciones en Cataluña. Es probable que aquel espectacular triunfo, hace ahora solo dos años, hiciera pensar a Rivera que había llegado su momento. 

De hecho, durante los primeros meses de 2018, Ciudadanos disputaba al PP la primera plaza en todas las encuestas con el PSOE sin levantar cabeza. Rivera pisaba todos los salones y tenía el apoyo y la admiración del microcosmos de Madrid, Ibex 35 incluido. Todo cambió el 25 de mayo de ese año, el día de la sentencia de la Gürtel que condenó al PP y precipitó la moción de censura de Pedro Sánchez.

España: Un Sánchez debilitado vuelve a quedar en manos de Podemos y los independentistas

Rivera dudó, retiró el apoyo a Rajoy, pero acabó votando en contra de la moción, provocado el primer gran desconcierto entre sus filas. Ciudadanos quedó noqueado en los primeros meses del gobierno de Sánchez, pero la durísima división interna que vivió el PP por la sucesión de Rajoy le dio una nueva oportunidad.

Rivera se fue directamente a por el PP endureciendo al máximo la oposición al gobierno del PSOE. Intentó un primer "sorpasso" a los populares en Andalucía que no le salió por poco y empezó a enredarse en las negociaciones con la extrema derecha de Vox.

En pleno frenesí patriótico se fue a Colón y se hizo la foto más cara de la política española. Quería ser el líder de la derecha española frente a Sánchez y allí estaba con Casado y Abascal.

La imagen fue un regalo para el PSOE que convocó las elecciones de abril para frenar al trifachito y las ganó. Rivera se volvió a quedar a un palmo de tocar tierra, a 200.000 votos de un PP en caída libre.

Sus 57 escaños hubieran sido el complemento perfecto para un gobierno con mayoría absoluta con el PSOE que no dependiera de los independentistas, pero de nuevo le asaltó la maldición de la bisagra y ni se movió de su rechazo total a un Sánchez que tampoco hizo ninguna señal de querer esa alianza.

Rivera se rebeló incluso ante los poderes económicos que le pidieron en publico y en privado que cediera y facilitara el gobierno de Sánchez. El Ibex empezó a darle la espalda y a no acompañarle en los famosos desayunos informativos de la capital.

Pese a ello, seguía convencido de que en unos meses sería el líder de la oposición, pero entonces comenzó a cometer errores: apuntaló al PP en feudos tan importantes como Madrid, Castilla y León o Murcia; Arrimadas dejó huérfano el partido en Cataluña; retiró en el último minuto el veto a Sánchez en un giro de nuevo desconcertante y en campaña se presentó como garantía del desbloqueo cuando había hecho lo contrario durante meses.

Su desplome ha sido histórico y vivido en directo encuesta a encuesta. Los votantes de la derecha que confiaron en él ante el independentismo y la corrupción del PP han vuelto a las filas de Casado y sobre todo se han refugiado en Vox y los que en su día habían llegado del PSOE ya no estaban.

Rivera se ha ido tras un durísimo batacazo electoral, no será presidente del gobierno como era su objetivo y encima deja a su partido con muy pocas opciones de ser al menos bisagra.

Publicar un comentario
Para enviar su comentario debe confirmar que ha leido y aceptado el reglamento de terminos y condiciones de LPO
Comentarios
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellas pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algun comentario violatorio del reglamento de terminos y condiciones será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.
1
CUando se entienda q el grueso d la sociedades se resiste a continuar siendo ajustada para aumentar las fortunas d los Circulos Rojos d cada pais (neoliberalismo) se habra encontrado la llave para acceder a los gobiernos, en Argentina esa llave la consiguio el peronismo unido.