Reino Unido
Johnson alcanza un acuerdo para el Brexit con la UE, pero enfrenta un aprobación difícil en Westminster
El 31 de octubre es el último día que se contemplaba para alcanzar la salida ordenada de Reino Unido.

Un eufórico Boris Johnson festejó este jueves el acuerdo alcanzado con la Unión Europea para que se instrumente la salida del Reino Unido de la unión, pero el Brexit aún deberá pasar por un áspero debate de resultado incierto en el Parlamento británico de Westminster.

El primer ministro británico realizó el impactante anuncio en una conferencia de prensa junto al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. Pero el entusiasmo que se vivió en Bruselas, no logró tapar el antecedente real que el Parlamento británico ya tumbó en tres ocasiones acuerdos similares. Con un agravante: Johnson no cuenta con una mayoría clara para garantizar su sanción.

El Partido Democrático Unionista (DUP) de Irlanda del Norte, clave para formar mayorías en la Cámara de los Comunes, ha avanzado que no apoyará el texto. Su negativa ha evaporado parte del optimismo que había generado el anuncio.

La cotización de la libra esterlina se disparó tras conocerse que había un acuerdo, algo que se consideraba improbable hace apenas una semana, pero perdió el terreno cuando el mercado comprobó que Johnson no tiene asegurado el respaldo parlamentario.

En los últimos días se habían intensificado las negociaciones encabezadas por el francés Michel Barnier por parte de la UE, en quien los Veintisiete tenían depositada "toda su confianza", según indicaron hoy fuentes comunitarias.

"Quiero creer que el primer ministro Johnson tendrá una mayoría para apoyar este acuerdo. Aleccionados por la historia, sabemos también que el Parlamento británico puede finalmente no estar de acuerdo". 

El máximo escollo para un acuerdo era encontrar una solución para no levantar una frontera física en la isla de Irlanda, un bache que se ha salvado con la vuelta al blackstop ofrecida por la UE el año pasado que fue rechazada en el Parlamento británico. Una claúsula que negociaron Londres y Bruselas para evitar una frontera físicas entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte, una de las cuatro naciones que constituyen el Reino Unido, que entraría en vigor si UK y EU no alcanzan un acuerdo comercial.

Entre la medidas figuran una frontera aduanera en el mar de Irlanda, evitando así controles en la frontera entre la frontera de Irlanda del norte y de la República de Irlana. Además, habrá supervisión europea en los puertos de tránsito y en las fronteras neoirlandesas.

"Estamos preparados para la ratificación. Ahora la pelota está en el tejado del Reino Unido. No tengo ni idea de cuál será el resultado del debate en la Cámara de los Comunes", señaló el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, durante una rueda de prensa en la cumbre europea que comenzó hoy.

Mientras que Emmanuel Macron aprovechó para echar sal en las heridas británicas y filoso dijo "querer creer" que la Cámara de los Comunes ratificará el pacto. "Quiero creer que el primer ministro Johnson tendrá una mayoría para apoyar este acuerdo", afirmó Macrón.

Para que el Brexit pueda entrar en vigor es necesario que lo respalde la Eurocámara, donde no se esperan dificultades para que salga adelante, y en el Parlamento británico, donde Johnson no tiene garantizados los apoyos necesarios. Macron subrayó que a la "satisfacción" por el acuerdo conseguido le acompaña "una legítima prudencia". "Aleccionados por la historia, sabemos también que el Parlamento británico puede finalmente no estar de acuerdo", apuntó.

 La Cámara de los Comunes prevé votar el sábado el nuevo acuerdo en una sesión extraordinaria en la que prácticamente ningún escenario está descartado. Johnson necesita el voto favorable de 320 diputados, pero solo cuenta con 288 parlamentarios conservadores. 

El nuevo pacto prevé controles aduaneros para las mercancías que crucen entre Irlanda del Norte y el resto del Reino Unido. Los unionistas se oponen a esa solución porque consideran que pone en jaque la "integridad" territorial del país. Johnson se encuentra así en una situación similar a la que ya vivió su antecesora en el cargo, Theresa May, que no logró que el DUP -sobre el papel sus socios parlamentarios- diera el visto bueno al pacto que había firmado.

Pese a las dudas, el Gobierno de Johnson asegura que esta vez puede reunir los apoyos necesarios. "No contemplamos la derrota", recalcó el ministro del Gabinete, Michael Gove, uno de los hombres fuertes del equipo del primer ministro. "Tengo mucha confianza en que cuando mis colegas en el Parlamento estudien este acuerdo querrán votar a favor", afirmó por su parte Johnson desde Bruselas.

 La Cámara de los Comunes prevé votar el sábado el nuevo acuerdo en una sesión extraordinaria en la que prácticamente ningún escenario está descartado. Johnson necesita el voto favorable de 320 diputados, pero solo cuenta con 288 parlamentarios conservadores. La negativa de los diez diputados del DUP agrava la posición del primer ministro británico, que tampoco tiene confirmado el respaldo de la facción más euroescéptica de su propio partido, en la que se encuadran 28 parlamentarios.

Para complicar aún más su situación, necesita que los 21 diputados conservadores que expulsó hace pocas semanas por ir en contra de un "Brexit" duro, ahora independientes, le apoyen también. La moción que presentará el Gobierno para buscar la luz verde al tratado de salida de la UE será enmendable y no habrá un límite de tiempo para debatirla. Los partidos de la oposición, por lo tanto, tendrán la posibilidad de plantear opciones alternativas a la que plantee el Ejecutivo, como la celebración de un referéndum de confirmación en caso de que el acuerdo logre ser ratificado.

El portavoz laborista para el "Brexit", Keir Starmer, ha exigido a Johnson que convoque un plebiscito para preguntar a los británicos si prefieren abandonar la UE bajo los términos de su pacto o bien permanecer en el bloque comunitario. El líder de la formación, Jeremy Corbyn, ha rechazado sin embargo por ahora desvelar si tiene intención de presentar una enmienda en ese sentido en la sesión del sábado.

Juncker por su parte, ha declarado que no contempla por el momento conceder una nueva extensión al Reino Unido más allá del 31 de octubre, lo que agregará presión para aceptar el acuerdo sobre los diputados que quieren evitar a toda costa un "Brexit" abrupto. Si el Parlamento británico tumba una vez más el tratado negociado en Bruselas, una ley impulsada por la oposición obligará a Johnson a enviar el mismo sábado una carta a la UE solicitando una prórroga a la ruptura con el bloque.

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