España
Cruje la coalición de gobierno en Madrid: el PP teme un golpe de Ciudadanos
Los populares creen que sus socios buscan derrocar a Díaz Ayuso y quedarse con la Presidencia. No descartan un acuerdo con el PSOE.

En el PP temen un golpe de Estado de Ciudadanos. Tanto, que en la Comunidad de Madrid ya se han puesto manos a la obra para intentar frenarlo. El partido de Ignacio Aguado, vicepresidente del Gobierno regional, ya comenzó su oposición soterrada en el ejecutivo regional aprobando la comisión de investigación sobre Avalmadrid, en un gesto que causó gran malestar en el PP.

La coalición muestra sus primeras grietas, y los populares sospechan que el giro de su socio de gobierno acaso esconda un objetivo claro: derrocar a su presidenta para ocupar su lugar. En caso de que caiga Díaz Ayuso, sería Aguado quien tomaría el testigo. La pugna por el poder acaba de empezar.

Isabel Díaz Ayuso reunió esta semana a su equipo para preparar una contraofensiva en relación a la comisión de investigación sobre Avalmadrid, que calculan que podrá extenderse durante más de un año, con el consiguiente desgaste para la presidenta. En su entorno valoran ya los posibles daños de esta comisión en términos de imagen, aunque se muestran tranquilos: los abogados que le asesoran no ven causas para una investigación en caso de un proceso judicial. Sin embargo, el asunto a tratar en la comisión -implica a familiares directos- sí podría minar la moral de la presidenta y aumentar su exposición mediática.

A esto se suman otras piedras en el camino. Los próximos 1 y 18 de octubre Cristina Cifuentes y Esperanza Aguirre, respectivamente, deberán comparecer ante los tribunales por la operación Púnica, en la que ambas están imputadas. Y los populares siguen a la expectativa por si su gran victoria, la absolución del partido en el caso de la destrucción de ordenadores por el caso Bárcenas, se vuelve en contra cuando se resuelva el recurso que hay interpuesto.

Díaz Ayuso

Todas estas situaciones pueden llegar a convertirse en el río revuelto donde Ciudadanos intentará pescar. La estrategia de Cs en Madrid pasa por mantener una hoja de ruta independiente al PP. La línea consiste en hacer políticas propias que luego puedan capitalizar electoralmente y huir del tutelaje del PP, al que no rendirán cuentas. Una fórmula con la que buscarán marcar la diferencia con los populares y no atarse en exceso.

El primer síntoma de este plan ya se dejó ver sólo un día después de la toma de posesión de Díaz Ayuso, cuando Ciudadanos difundió en las redes un polémico vídeo con el lema "Equipo Aguado", donde aparecía el vicepresidente, de Ciudadanos, con el resto de consejeros naranjas. Ni rastro del resto de consejeros del PP. El gesto no sentó bien a los populares, que volvieron a insistir en la unidad de acción del ejecutivo.

Y todos los elementos que rodean a Díaz Ayuso son la excusa perfecta para que los de Albert Rivera cambien de estrategia y, tras haberse acercado a la derecha, den un giro en beneficio propio. Su líder autonómico, Ignacio Aguado, cuenta ya con un as bajo la manga: el acuerdo de investidura firmado con Ayuso le avala para sustituirla en caso de abdicación forzosa.

"En caso de vacante, ausencia o enfermedad de la presidenta, la Presidencia en funciones recaerá en el vicepresidente", reza el texto del pacto de Gobierno. De ahí que la jefa del Ejecutivo intente ponerse la tirita antes de la herida: podría tener los días contados y ni siquiera entre sus filas auguran que su legislatura, la primera en coalición con otro partido, llegue a los cuatro años.

Sánchez a Moncloa y Aguado a la Puerta del Sol

Es más, en el PP hay quien incluso introduce otro elemento en la ecuación: la repetición de elecciones generales. Fuentes populares consideran que si el 10 de noviembre Rivera se pega el golpazo previsto en las encuestas, éste podría intentar pactar con Pedro Sánchez -cuyas relaciones con Podemos no parece que puedan mejorar en los próximos meses- y hacerse, incluso, con la vicepresidencia en Moncloa.

A cambio de librar al PSOE de la soga morada, Cs rompería con su idilio el PP en la Comunidad de Madrid y podría asegurarse el apoyo de los socialistas Ángel Gabilondo a una moción de censura en la que Aguado se haría con las riendas de la Puerta del Sol.

El vicepresidente Aguado

Este último es un escenario "totalmente posible", insisten las fuentes consultadas. En cualquier caso, lo cierto es que las relaciones entre ambos socios de Gobierno nunca fueron buenas y no parece que vayan a mejorar. La desconfianza mutua, las críticas cruzadas y la lucha por el poder mediático son los términos que mejor definen a este matrimonio mal avenido. Solo falta que se cumplan las predicciones de algunos populares temerosos y Aguado pida el divorcio. Ayuso, por su parte, se prepara para dar la batalla aunque ni en sus propias filas apuesten por ella.

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Que nido de ratassssss la política berretaaaaaa en españaaaa