AMORIN: "YO PROPUSE MATAR A LOPEZ REGA"
El ex montonero, médico y escritor sostiene que las FAR avanzaron con el operativo sin "vía libre"

Uno de los militantes fundacionales de Montoneros, el médico y escritor José Amorín, autor del imprescindible y polémico libro "Montoneros la buena historia", revela en este reportaje que el operativo para la muerte de José Ignacio Rucci "no tenía vía libre" y fue una decisión tomada por el sector de la Fuerzas Armadas Revolucionarios (FAR) lideradas por Lino Roque.

La Política Online ¿quienes planearon la muerte de Rucci? ¿Fue la cúpula de Montoneros en forma integra? ¿Se discutió dentro de la organización?

Amorín: Fue Montoneros, pero hay que entender que no era una organización homogénea como ninguna organización política lo es. Montoneros era una organización que tenía diferentes posturas estratégicas y en tal sentido el operativo para el asesinato de Rucci fue una idea de algunos miembros que integraban las FAR.

Ellos tenían estudiado a Rucci, vieron donde descendía, lo tenían medido y empezaron a analizar un atentado contra él. Para marzo de 1973, se integran las dos conducciones nacionales, las de FAR y Montoneros, si bien públicamente se fusionan en octubre de ese año.

En ese momento Montoneros no estaba convencido de atentar contra Rucci, pero en el ínterin ocurren los sucesos de Ezeiza donde se le atribuye parte de la responsabilidad al propio sindicalista y eso empieza a inclinar la balanza de un sector. De alguna manera gana consenso el tema de asesinarlo.

Después de Ezeiza es prácticamente donde ya el tema esta firme pero aún bajo discusión. La conducción nacional estaba bastante dividida al respecto y su referente nacional que era Carlos Hobert, tenia posturas movimientistas por lo cual no iba a armar el operativo sin consenso. Sin embargo, con el desconocimiento incluso de referentes máximos, la operación se llevó adelante.

LP: ¿Qué buscaron con una operación de tamaño impacto?

Amorín: Es el suicidio político de montoneros. Yo creo que en principio era una sensación de establecer un acto de justicia desde lo superficial después de Ezeiza, pero en lo profundo, el tema estaba en stand by, y como le digo había gente que quería hacerlo y otra que no y que no preveía las consecuencias de lo que podía suceder.

Hay un dato que es elocuente: hay una reunión el seis de septiembre del 73 entre Roberto Quieto y Mario Firmenich con Perón. Perón les dice de mantener la JP, las cinco provincias que controlaba Montoneros, mantener la universidad, entre otras cosas, es decir les ofrece el futuro y les pide a cambio que no se metan con el tema sindical porque para el Pacto Social era clave y el sindicalismo era una herramienta estratégica. Firmenich sale de la reunión y dice que seguían pensando como antes, es decir que "el poder sale de la boca de un fusil". El 25 de septiembre Rucci es asesinado, asesinado sin que se haya llegado a un consenso total en la organización.

Mientras persistían las dudas, este operativo no tenia vía libre. El designado del operativo era Fernando Saavedra Lama, fundador de Descamisados, que se tira de un muro y se rompe una pierna a propósito para no participar de la operación y además era el único que venía del tronco de la organización que participó dentro de los operativos. Según Juan Gasparini, dentro del operativo participaron únicamente todos miembros de FAR, no había gente de Montoneros que sólo participó en la infraestructura del operativo pero no en lo material.

LP: ¿Cómo tomó la noticia el sindicalismo, puntualmente Lorenzo Miguel?

Amorín: Creo que Rucci en ese momento -más allá de las criticas y de estar en desacuerdo con esa operación en lo personal- , no era exactamente un cuadro que le respondía al sindicalismo. Le respondía a Perón y a sus propios intereses. El sindicalismo, en tal sentido, estaba en pica con Rucci, sobre todo la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) que pretendía convenios que luego se fueron logrando. Y Rucci, de alguna manera, era engorroso dentro de todas las tratativas con el empresariado y además se conoce que no tenía una buena relación personal con Lorenzo Miguel.

LP: ¿Cómo repercutió la operación al interior del peronismo?

Amorín: Este hecho fue un punto de inflexión importante pero la historia no termina con Rucci, continua después de su asesinato. La operación la decide únicamente Lino Roque con su propia gente de FAR, al punto que el propio Hobert se entera por la radio y Juan Carlos Dante Gullo estaba con el propio Perón cuando le dan la noticia y cuenta que se quedó helado.

Lo cierto es que existía esta interna en Montoneros en plena fusión con las FAR, y este operativo lo hace Lino Roque para dar vuelta la controversia que existía dentro de la organización. Había un sector que entendía que con Perón no se iba al camino revolucionario y otros que sí. Era la disputa entre Movimientistas versus Foquistas, que en realidad no nace con este asesinato. Al calor de ese debate y después de Ezeiza es que se produce este asesinato.

LP: ¿Cómo recibió Perón la noticia? ¿Qué medida dispuso entonces?

Amorín: El diálogo sigue, tampoco se corta el diálogo con el sindicalismo, Dante Gullo sigue hablando. Y además lo otro que se busca es recuperar el diálogo con el propio Perón. Montoneros tenía buena relación con el general Carcaño, tienen reuniones periódicas, básicamente en función de que se veía el deterioro creciente de la salud de Perón y la pregunta era, ¿después de Perón que?

Detrás de él lo que había era la derecha delincuencial como yo lo llamo, no la derecha peronista. López Rega no tenía el objetivo del peronismo ni de nada, sino más poder y más negocios con el empresariado.

LP: ¿Por qué eligieron a Rucci? Muchos se preguntaron porque el hombre elegido no fue López Rega.

Amorín: Creo que hubo intentos de matar a López Rega y no los pudieron concretar. No es tan fácil matar a alguien y sobre todo cuando tiene una gran custodia. Yo fui el jefe de seguridad de la movilización sobre Gaspar Campos y mi propuesta concreta fue la de entrar y liquidarlo a López Rega, tirar las armas al piso y hacernos cargo y tener prisión perpetua y pagar por lo que hicimos y listo. Muerto Vandor no moría el vandorismo, pero muerto López Rega sí moría el lopezreguismo. Lo cierto es que la conducción no quizo saber nada.

LP: Que nos puede contar de Rucci. Su influencia política, su formación, su relación con Perón.

Amorin: Rucci en un determinado momento es secretario general de la CGT porque se trató de buscar a un dirigente que tenga consenso en el resto del sindicalismo, que no tuviera poder propio. Este era un hombre sin estructura, que no tenía poder propio y por eso se consensúa con él. Es un secretario general de transición y justo coincide con el regreso de Perón, pero a Perón le venía bárbaro su figura. Era alguien que dependía directamente de Perón y que iba a ser el vocero de sus necesidades.

Lo que suele suceder es que el que esta al frente de una estructura de poder termina siendo un vocero ante el conductor de los intereses, pero Rucci fue un vocero de los intereses de Perón frente a la estructura de poder. A Perón, Rucci le era funcional y de ahí le otorga su poder y lo hace un hombre suyo y muy cercano.