Estados Unidos
Warren y Bernie resistieron los ataques de los moderados en el segundo debate demócrata
Los progresistas cerraron filas y enfrentaron la embestida de los candidatos menores en Detroit.

El choque esperado entre los titanes de la izquierda estadounidense al final no ocurrió. El martes por fin se encontraron Elizabeth Warren y Bernie Sanders en la primera noche de la segunda ronda de debates del Partido Demócrata, que esta vez tuvo lugar en Detroit, Michigan, otro estado que el partido necesita recuperar si es que quieren arrebatar la Casa Blanca a Donald Trump en 2020.

Durante la primera ronda de debates el mes pasado en Miami, a la senadora Warren le tocó -por caprichos del azar- participar en la primera noche del debate, que parecía más "la mesa de los niños" en la comida familiar. Aquella vez los punteros Joe Biden, Kamala Harris y Sanders se enfrentaron al día siguiente. Pero esta vez los dos candidatos más progresistas y socialdemócratas se vieron cara a cara.

Rápidamente, sin embargo, quedó claro que los senadores, quienes comparten muchas ideas en política pública, distribución de la riqueza, y programas sociales, no perderían el tiempo atacándose entre ellos. Parece que el acuerdo Warren-Sanders -explícito o no- será esperar a que caigan otros 10 o 12 o 15 candidatos demócratas antes de apuntar los cañones el uno a la otra.

Kamala Harris arrolló a Biden y fue la ganadora del segundo debate demócrata

En lugar de eso, el escenario se convirtió en una batalla en la que los candidatos de corte centrista descargaron contra los dos progresistas, y mejor posicionados. Del lado del establishment partidista el congresista de Ohio Tim Ryan; la senadora de Minnesota Amy Klobuchar; el alcalde de South Bend, Indiana, Pete Buttigieg; el excongresista texano Beto O'Rourke; el exgobernador de Colorado John Hickenlooper; el excongresista John Delaney; y el gobernador de Montana Steve Bullock, quien se estrenó esta noche en el escenario, ya que no participó en la ronda de debates de Miami. Por último, la escritora Marianne Williamson.

E gobernador de Colorado John Hickenlooper, ex diputado John Delaney y gobernador de Montana, Steve Bullock.

A diferencia de los primeros debates en Florida, los latinos y el tema migratorio no fueron tan prominentes. Quizás el balance cambie mañana cuando le toque subir al escenario a Julián Castro. Lo que sí se discutió fue el asunto de descriminalizar los cruces fronterizos de indocumentados, un punto con el que Castro ganó protagonismo en Miami. El exsecretario de Vivienda y exalcalde de San Antonio en aquella ocasión desafió al resto de los candidatos a que se comprometieran a eliminar el artículo de la ley que criminaliza el cruce sin permiso de la frontera.

El martes el tema volvió a salir a la luz, pero con un tuist. El gobernador Bullock, en su debut, se posicionó en contra de la propuesta de Castro que ya apoyan Sanders y Warren, en especial la idea de brindar acceso a la salud pública a los inmigrantes indocumentados.

"Tenemos 100,000 personas que aparecen ahora en la frontera", dijo Bullock. "Si descriminalizamos el acceso, si les damos salud gratis a todos, vamos a tener múltiplos más de ese número". Acusó a los otros candidatos que apoyaron a Castro de incitar a la "migración ilegal" en EU. "Estás haciéndole el juego a Donald Trump".

Tim Ryan se sumó al rechazo. "Si quieren entrar a este país, deberían por lo menos tocar el timbre", dijo el congresista. "No creo que sea mucho que nosotros le pidamos a los indocumentados que paguen su seguro médico".

Sanders se mantuvo firme: "Si una madre y su hijo caminan miles de millas en una ruta peligrosa, en mi opinión, no son criminales".

Lo más probable es que el partido haya escogido la cuna de la industria pesada estadounidense justo para acercarse a la clase trabajadora blanca que Trump logró seducir en 2016. Esta vez, el tema que se discutió con mayor energía fue el del acceso a la salud y la creación de un sistema de salud universal para EU.

Sanders, Warren y O'Rourke miran a Hickenlooper. Al extremo el excongresista John Delaney.

La noche del martes los centristas se lanzaron contra el plan de "Medicare para todos" de Sanders, que acabaría con los seguros privados. Plan que Warren apoya. La idea es que, en un lapso de cuatro años, los más de 150 millones de estadounidenses que reciben su seguro de gastos médicos de sus empleadores, sean transferidos a un programa gubernamental. Se trata de una apuesta costosa y ambiciosa que los moderados del partido califican de imposible. Más aún, el temor es que se convierta en la munición perfecta para que Trump ataque al eventual candidato demócrata y termine por costarles la elección presidencial y la mayoría en la Asamblea de Representantes.

Las críticas fueron variadas. El gobernador Bullock dijo que se trataba de un plan de "economía de pedir deseos" y acusó a sus compañeros de partido de intentar acabar con el sistema de salud como lo hicieran los republicanos en 2017, cuando Trump vio sus peores números de popularidad. El texano O'Rourke dijo que estaba en contra de "quitarle a la gente la opción" de decir qué tipo de plan quisieran tener. El congresista Ryan dijo que sería atentar contra los sindicatos, que todavía representan grupos poderosos al interior del partido, quienes han negociado seguros de gastos médicos privados con sus empleadores y "van a perder sus beneficios porque en Washington tiene una mejor idea", dijo sarcástico.

"No tenemos por qué ir por ahí y convertirnos en el partido de la sustracción, y decirle a la mitad del país, que tiene un seguro de gastos médicos privado, que su seguro es ilegal", enfatizó Delaney.

El alcalde Pete, por ejemplo, ha propuesto una variación que llama "Medicare para todos los que lo quieran", que permitiría a los ciudadanos decidir acceder al programa gubernamental, o bien quedarse con su seguro privado pagado por su empleador. El problema que apunta el bando de Sanders es que esto haría extremadamente costosa la opción pública al no tener una base de usuarios masiva.

En un momento en el que Sanders detallaba la cobertura de su plan de salud, Ryan lo interpeló diciendo que el senador no sabía si al final su proyecto tendría tantos beneficios como él presumía. "Claro que lo sé, ¡yo escribí la maldita ley!", respondió irritado Sanders, ganándose una ovación del público.

Cuando otros candidatos intentaron atacar a Sanders y a Warren con estos puntos, los senadores mostraron un frente unido. Hickenlooper usó la carta de la libertad de elección, "la cuestión es que los estadounidenses están acostumbrados a tomar sus decisiones, a tener el derecho de tomarlas", dijo el exgobernador.

Sanders defendió la propuesta con el argumento de que sólo así se tendría "estabilidad en el sistema de salud". Warren contrapunteó en otro momento respondiendo una pregunta similar de uno de los moderados, el periodista Jake Tapper. "Tenemos que dejar de usar argumentos de los republicanos para poder hablar entre nosotros sobre cómo proveer la mejor salud", respondió la senadora.

Si Sanders logra posicionarse por encima de Joe Biden y de Kamala Harris, la otra puntera centrista, podría llegar a la elección general. El temor de muchos demócratas es que una figura como Sanders, o en menor medida Warren, aliene a los votantes indecisos y moderados en una elección presidencial.

Para analistas como el doctor Eduardo Gamarra de la Universidad Internacional de Florida, existe un peligro para el Partido Demócrata si una figura como Sanders se lleva la nominación gracias al entusiasmo que el movimiento progresista genera. Los votantes moderados con frecuencia no participan en las elecciones primarias. Si Sanders logra posicionarse por encima del exvicepresidente Joe Biden, y de Kamala Harris, la otra puntera centrista, podría llegar a la elección general. El temor de muchos demócratas es que una figura como Sanders, o en menor medida Warren, aliene a los votantes indecisos y moderados en una elección presidencial.

Para analistas como el doctor Eduardo Gamarra de la Universidad Internacional de Florida, existe un peligro para el Partido Demócrata si una figura como Sanders se lleva la nominación gracias al entusiasmo que el movimiento progresista genera. Los votantes moderados con frecuencia no participan en las elecciones primarias. Si Sanders logra posicionarse por encima del exvicepresidente Joe Biden, y de Kamala Harris, la otra puntera centrista, podría llegar a la elección general. El temor de muchos demócratas es que una figura como Sanders, o en menor medida Warren, aliene a los votantes indecisos y moderados en una elección presidencial.

Este fue el argumento que impulsó durante el debate Hickenlooper. Advirtió que proyectos como el Green New Deal de Alexandria Ocasio-Cortez y el sistema de salud universal ayudarían a Trump.

"Esto es un desastre en las urnas, de una vez envíenle la elección por FedEx a Donald Trump", dijo el exgobernador.

Sanders no se quedó sentado. Respondió que durante las primarias contra Hillary Clinton en 2016 él logró llevarse Wisconsin y Michigan. Estados en los que Trump, meses más tarde, lograría sus triunfos más sorprendentes, arrebatando la presidencia a Clinton. 


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Primer debate, no segundo. El segundo fue anoche y fue el de Biden y Harris, entre otros.