Industria alimentaria
Piden la quiebra a Molino Cañuelas y Arcor reduce sus pérdidas
Gracias a sus movimientos financieros, la empresa de Pagani logró obtener un resultado positivo de $1.045 millones y repartirá dividendos.

Arcor informó este martes a la Comisión Nacional de Valores que terminó el ejercicio 2018 con un resultado negativo por poco más de $1.010 millones. Se trata de una mejora notoria si se tiene en cuenta que en los primeros 9 meses del año acumulaba pérdidas netas por $6.247 millones por la caída en las ventas.

Sin embargo, la empresa de Luis Pagani logró terminar el año con una ganancia de casi $1.046 millones gracias a que pudo compensar el mal resultado operativo de Arcor con "Otros resultados integrales" por $2.056,5 millones, por lo que la empresa podrá repartir $250 millones en dividendos en efectivo entre sus accionistas.

Además de destinar un cuarto de sus ganancias al pago de dividendos, la empresa destinará una mitad a la reserva facultativa para futuras inversiones. El resto irá a ampliar la reserva legal y la reserva para futuros dividendos.

Y aunque la empresa no haya detallado en su comunicado a la CNV la composición de los "Otros resultados integrales", en esta cuenta la empresa registra los movimientos financieros de la empresa con opciones, derivados y otras tenencias.

Así, las espaldas financieras de la gigante alimenticia de Arroyito, Córdoba, le permitieron sacar a flote los malos resultados que golpean a toda la industria alimenticia que no deja de dar malas noticias. Sin ir más lejos, hoy la láctea Verónica pidió el procedimiento preventivo de crisis y el Banco Macro le pidió la quiebra a Molino Cañuelas a raíz de los más de 10 millones de dólares que le debe. En total, las deudas de la harinera ascienden a unos 135 millones de dólares.

A diferencia de Arcor, que en los últimos años consiguió fondearse en los mercados por 500 millones de dólares, la familia Navilli, dueña de Molino Cañuelas, no logró salir al mercado de acciones el año pasado y desde entonces pilotea sus deudas en un contexto de caída de las ventas y de nula rentabilidad. Sus principales acreedores son el Banco Nación -por unos 55 millones de dólares-, el HSBC -con otros 45 millones de dólares- y el Banco Galicia -con 38,5 millones de dólares.

Luego de difundida la noticia de que el Banco Macro le había pedido la quiebra, Molino Cañuelas emitió un comunicado en en que recordó que la empresa "alcanzó un principio de acuerdo con los Comités de Acreedores financieros, integrados por instituciones multilaterales de crédito y financieras internacionales, como así también varios de los más importantes bancos públicos y privados nacionales, que representan un porcentaje abrumadoramente mayoritario del total de su deuda financiera, lo que nos augura un apoyo decisivo en el proceso de continuación de nuestras operaciones industriales y comerciales, en forma normal".

En este sentido, destacó que "las partes del acuerdo se encuentran trabajando activamente en la instrumentación de la documentación definitiva" y recordó que Molino Cañuelas es una empresa de más de 3500 empleados con operaciones en 21 plantas y llegada a los cinco continentes.

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La corrupción generalizada género la inflación, la informalidad y estás son las consecuencias
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Me acuerdo de cuando, durante el último año de la señora, compraba el kilo de harina a 7 pesos para hacer mi propio pan. Ahora está entre 30 y 40, y estoy hablando precisamente de "Cañuelas". A eso hay que agregarle el aumento de la levadura.
¿Estaba subsidiada la harina? Sí, y todavía lo está. Lo que pasa es que, incluso con un pan carísimo, ya me conviene ir a comprar medio kilo de caserito a la panadería que ponerme en el trabajo de hacerlo.
Si vendés la harina carísima, no hay forma de que te la compren. Está pasando lo mismo con el aceite: hacés milanesas al horno (que, de última son más sanas), porque de cualquier manera te van a arrancar la cabeza con la tarifa de luz. Y parece que las exportaciones no existen.
Tiene razón el genial Guillermo Moreno: ni los milicos se atrevieron a tanto. Ni ellos se atrevieron a sacarnos el pan de nuestas bocas. Se metieron con todo, pero no con nuestra mesa.