Huachicol
Los muertos por la explosión de oleoductos en México ascienden a 71 y AMLO enfrenta una grave crisis política
La inacción del Ejército agravó la tragedia. El gobierno de López Obrador no logra explicar porque no se contuvo a los saqueadores.

El momento más pesado en la lucha del gobierno de López Obrador contra la mafia del robo de combustible que drena a México más de 15 mil millones de dólares por año llegó con la confirmación este sábado que ya son 71 los muertos por la explosión de un ducto de Pemex que fue pinchado por los delincuentes (huachicoleros) y luego generó una pueblada de los vecinos que se acercaron con bidones a cargar nafta.

Ante la incomprensible pasividad del Ejército que estaba en la zona con tropas, helicóperos y vehículos artillados, cientos de personas saquearon durante horas el dicuto, hasta que estalló, generando la previsible tragedia. La desesperaciónd e la gente por conseguir combustible es natural, ya que en su lucha contra el robo de combustible, López Obrador ordenó cerrar los principales ductos y metió a México en un desabastecimiento que todavía continúa.

Este domingo, López Obrador y sus funcionarios no lograron dar una explicación seria de porqué el Ejército no actuó. El secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, dijo que el Ejército se repeló para evitar incidentes. "El alerta se transmitió a personal militar, que se trasladó de inmediato al lugar. Cuando llega el personal, se observa que era una toma vieja, pero que empieza tomar mucha presión", relató el funcionario.

Explotan oleoductos en medio de la pelea de AMLO con el robo de combustibles: más de 20 muertos

Y prosiguió: "Con tanta presión, la salida de gasolina llegó a varios metros de altura, y ahí fue cuando se acercó gente del pueblo con la intención de llevarse la gasolina. En algún momento ya son demasiadas las personas y el ejército para evitar problemas se repliega. Es cuando van en retirada que se percibe la explosión", sostuvo. Una explicación incomprensible ya que si se quería evitar muertos, se consiguió lo contrario. Además como argumentar que un ejército profesional no logra acordonar un oleducto, ante una pequeña multitud armada apenas con bidones.

López Obrador también fue acorralado este sábado con preguntas sobre la inacción del Ejército. "Se va a decir toda la verdad, no se va a ocultar nada. Esto no cambia la estrategia contra el huachicol, esto demuestra que hay que terminar con la práctica que llevó a la tragedia", afirmó durante una tensa conferencia de prensa. El general a cargo del operativo también tuvo expresiones muy contenidas para explicar lo sucedido.

El Gobernador de Hidalgo, Omar Fayad, agregó que son 66 los muertos del estallido del ducto (luego escalaron a 71). Los pobladores, señaló, fueron alertados por las Fuerzas Armadas seguido de un caso omiso. Cuando sobrevino la explosión, asegura el mandatario estatal, "agarró a la gente bañada en combustible". 

"La actitud, la acción del Ejército fue correcta y, diría yo, oportuna. No es fácil ante una multitud hacer prevalecer el orden, aún explicando sobre los riesgos. Hay constancia de cómo se enfrenta a la población. La gente llegó a estas prácticas porque no se les dieron opciones. Nunca se pensó en un plan para atender a la gente que ya estaba participando en estas actividades", reconoció López Obrador.

La tragedia ocurre a menos de dos meses de gobierno de AMLO y supera en número a la de Ayotzinapa que marcó para siempre a su antecesor Peña Nieto. El ataque a los ductos se produce en el pico de la pelea de AMLO contra el robo de combustibles, lo que sugiere una acción coordinada para desestabilizar su gobierno.

Primero hubo una explosión en Hidalgo. Luego se reportó un incendio similar en Querétaro. La simultaneidad de las explosiones alimentan las sospechas de un atentado coordinado, para debilitar a López Obrador en medio de la durísima batalla que viene librando para terminar con el robo de combustibles, que implica una organización mafiosa que abarca desde sectores sindicales y de conducción de la empresa estatal, delincuentes vinculados al narco, fuerzas de seguridad y políticos.

Harto del drenaje de recursos de México, López Obrador inició el combate frontal contra el robo de combustibles hace unas tres semanas, con una medida drástica: el cierre de los oleoductos y el traslado de combustible únicamente por camiones fuertemente custodiados. Esto generó un desabastecimiento brutal en México que generó una crisis de gabinete por el temor del ala económica de afectar el crecimiento de la economía.

Pero el presidente no se detuvo. Mandó a comprar 500 camiones nuevos para acelerar el traslado de combustible, mientras va habilitando de a uno los oleoductos, en la medida que consigue asegurar su custodia con más de 10 mil efectivos de la marina, el ejercito y la policía federal. Este sábado se supo además que las detenciones por el robo de combustibles ya superan los 400 -incluidos empresarios y políticos-, lo que da una magnitud de la mafia que enfrenta.



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La mayoria de los fiambres voto a AMLO y antes al PRI
Ahi tienen los resultados
Muertes por corrupción y por ambición de robarse litros de nafta