Educación
Maestros porteños resisten el pase de los jardines a Desarrollo Social
Sospechan de un plan para transferir jardines a Centros de Primera Infancia. Acentuaría las desigualdades entre los niños.

El cierre de los jardines maternales del Hospital Ramos Mejía y del Hospital Durán puso en alerta a la comunidad educativa: los maestros sospechan que la Ciudad buscará transferir otros jardines a Centros de Primera Infancia (CPI) que dependen de la Secretaría de Hábitat en Inclusión.

Es casi un clásico que los jardines porteños no logren cubrir la demanda de vacantes que existe en la Ciudad. Para este año fueron 6800 los niños que no consiguieron lugar y esa cifra podría ser mayor este año por el cierre de varias instituciones. Por eso en la comunidad creen que la intención del Ministerio de Educación es reemplazar los jardines por los centros de primera infancia.

"Los CPI tenían un carácter transitorio hasta que el Gobierno pudiera construir los jardines para cubrir la demanda de educación inicial. Eran 25 y hoy son casi 80, está claro en dónde ponen el énfasis", analizó Estela García ex directora de Nivel Inicial de la Ciudad.

García junto a otros referentes de la comunidad reclaman detener la transferencia de los alumnos desde los jardines a los CPI y a pesar de que hace tiempo inciaron gestiones para reunirse con la ministra Soledad Acuña aún no tuvieron respuesta.

La ex funcionaria le explicó a LPO que el jardín del Ramos Mejía cuenta "con profesionales especializados en infancia, con una estructura muy particular que permite realizar una evolución y evaluación de los chicos, es la mirada de una escuela". Ese no es el caso de los Centros de Primera Infancia.

La diputada María Rosa Muíños coincidió con el diagnóstico. "Cuando pensás que los chicos entren temprano al sistema educativo no es sólo educar sino igualar las condiciones que tienen otros. A mayor crecimiento de la riqueza de la Ciudad deberías achicar los lugares de contención para avanzar en educativos", le dijo a LPO.

"Los CPI tienen una mirada meramente asistencial, no se requiere que haya una maestra a cargo de los chicos. Las trayectorias de los chicos que asisten a un CPI va a ser muy diferente a los que pueden ir a un jardín", agregó García.

Hay 11 mil niños y niñas de entre 45 días y tres años que asisten a los CPI todos los días. Los centros resultan más "baratos que armar una escuela", según Muíños ya que las escuelas deben cumplir con varias regulaciones y en cambio en los CPI "la precarización es absoluta" y funcionan con personal contratado.

Ayer el jefe de Gabinete, Felipe Miguel, visitó el parlamento capitalino para realizar un informe de gestión y adelantó que habría nuevos CPI en el sur de la Ciudad. "Y lo dijo orgulloso. Nosotros entendemos que no mandan educación al sur sino contención social", rechazó la jefa del Bloque Peronista. 

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