Paul Winfree
"Trump está desregulando la economía como no ocurría desde Reagan"
Paul Winfree integró el primer equipo económico de Trump y es el cerebro económico de la Heritage Foundation. En diálogo con LPO analiza el escenario luego de las elecciones.

El economista Paul Winfree es el director del Instituto de Políticas Económicas Thomas A. Roe de la Heritage Foundation, quizás el think tank conservador más poderoso de Estados Unidos y que con la llegada de la era Trump cobró una relevancia en la política pública que no tenía desde hace algún tiempo.

LPO habló con Winfree en la sede de la Heritage de Washington, sobre las elecciones de medio término, su trabajo como consejero presidencial en temas de política económica de Donald Trump y su visión de la peculiar administración que esta semana enfrenta uno de los momentos político-electorales más complicados.

¿Cómo vio la elección de anoche?

Los republicanos del Senado salen de esta elección bajo la presunción de que Kavanaugh significó algo para ellos. Ganaron cuatro bancas en el Senado, y la gente que tenia esas bancas votaron contra Kavanaugh en estados pro-Trump. La realidad es que esos senadores no estaban bien desde antes de Kavanaugh. Estaban en una situación precaria desde antes y tal vez el tema de la nominación los empujó al borde del fracaso.

¿Qué rol tendrán en el futuro del Partido Republicano, dirigentes de corte moderado como la senadora Collins, que se negó a votar a favor de Kavanaugh con su partido?

La otra cosa que vas a ver de esta elección es a moderados como Susan Collins perder el peso que tenía su voto en el último Congreso. Eso será interesante ver, ¿quién tiene más influencia y quién menos?

Y los demócratas habrá que ver cómo interpretan el triunfo en la asamblea de representantes. Una forma es que crean que ganaron una elección usando el tema de "la resistencia" y el mensaje anti Trump. Si ese es el caso, no me imagino que vayan hacer nada que no estén forzados a hacer el próximo año.

En el nuevo Congreso los moderados del Partido Republicano van a perder peso. Los que votaron contra el juez Kavanaugh pagaron un costo electoral por esa decisión.

Es decir: ¿Por qué darle a Trump un triunfo en comercio, o por qué darle un acuerdo de infraestructura, por qué darle cualquier cosa antes de la elección de 2020? Ahora, si lo ven con otra perspectiva, tal vez ellos vean un camino hacia adelante en infraestructura. Muchos votantes dicen que a eso enviaron a Trump a la Casa Blanca, a lanzar el plan de reconstrucción de la infraestructura. Muchos demócratas también dicen que eso quieren, pero al final del día los republicanos tienen otras prioridades. Lo mismo se puede decir del comercio y los tratados comerciales. Un ala demócrata está alineada a las posturas de Trump en comercio y la ven como una de las narrativas que van a usar cuando tengan que reelegirse en 2020.

¿Le parece que con la llegada de Trump cambió de algún modo la energía, la cultura en Washington que tuvo un cambio importante en los años de Obama?

La cultura en DC lleva muchos años cambiando. Yo llegue hace 13 años saliendo de la universidad, y DC es un lugar diferente del que era en 2005, y del que era en 2009 cuando llego Obama. La gente es distinta, es más cool. Antes caminabas cinco cuadras y ya no estabas en un vecindario bonito. Eso ha cambiado definitivamente. En cuanto a cómo es la gente de Trump en comparación con la gente que venía a estas posiciones, definitivamente son diferentes. La administración Bush, por ejemplo, aunque él venía de Texas tenía muchas conexiones en DC. La gente que él puso tenían muchas conexiones aquí.

¿Con Trump cómo fue?

Trump trajo a gente como Jared Kushner, que no es una criatura de DC. Él conoce de bienes raíces en Nueva York, que es un mundo muy diferente. La gente que trajo Jared no es de la gente típica de política pública.

¿Qué hay del equipo económico?

Una discrepancia de eso fue Gary Cohn, que vino del mundo de las finanzas, de presidir Goldman. Él pudo haber traído banqueros de Nueva York, pero no quiso. Lo que hizo fue llamar a Jeremy Katz, de la Casa Blanca de Bush y le dijo que contratara a quien quisiera. Jeremy trajo lo que creo que fue gente top de política. No quería banqueros. Cohn sabía que tenía una ventaja comparativa para ver las cosas desde afuera, pero quería rodearse de gente que supiera el trabajo. Si ves cómo era [el equipo económico], se trataba de muchas personas con pasados diferentes, muchos de Nueva York, cercanos a los Trump, pero muchos no. Quiero decir, yo venia de la Heritage con un pasado académico. Otros venían del mundo [de los billonarios hermanos] Koch, otros del equipo de Mike Pence. Hasta que estuvimos ahí, todos juntos no habíamos trabajado antes.

Hubo dolores de aprendizaje, como en cualquier administración. La diferencia entre Trump y otros presidentes es que Trump se rodea de gente que no necesariamente están de acuerdo los unos con los otros. Y él ve eso como una ventaja. Él quiere oír todas las versiones y tomar una decisión, o darle la autoridad a alguien para que lo haga por él. Si ves otras administraciones, como la de Obama, había más desacuerdos en la Casa Blanca al principio, pero con el tiempo todos los que estaban ahí estaban de acuerdo y todos apoyaban al presidente Obama, por lo que la Casa Blanca de Obama se convirtió en algo más cerrado a la comunidad externa de política pública.

La diferencia de Trump con otros presidentes es que se rodea de gente que no necesariamente están de acuerdo entre si. Y él eso lo ve como una ventaja. Escucha todas las opiniones y luego decide. Obama terminó con un equipo en el que estaban todos de acuerdo y eso convirtió a la Casa Blanca en algo más cerrado.

Pero ese equipo, del que usted formó parte en la Casa Blanca Trump, ya prácticamente desapareció, ¿cierto?

Es verdad. Cohn se fue, Dearborn se fue. Siguen ahí Stephen Miller, Kellyanne Conway.

¿Qué opina de esa estrategia? ¿No se pierde algo en el camino cuando el equipo que estaba al inicio desaparece?

Creo que el presidente tiene tanto qué hacer y toma tantas decisiones que tienes que reservar el tiempo del presidente para las decisiones absolutamente necesarias. Eso significa que tienes que poner a la gente clave en los trabajos más importantes para que tomen decisiones en nombre del presidente, decisiones con las que él usualmente estaría de acuerdo. No es como el director de una compañía, que sí podría meter las manos en más asuntos. El presidente no puede. Hay mucho ocurriendo, así que creo que en ciertas capacidades funciona, pero como una estrategia general [de Gobierno] tiene muchas deficiencias.

Desde el punto de vista de la Heritage, no tanto tu opinión, ¿qué opina del trabajo que está haciendo la administración con la economía?

En general me gustaría ver a la administración no meter las manos en la economía, y dependiendo del área, eso es básicamente lo que están haciendo. En temas de energía y medio ambiente creo que lo están haciendo muy bien. Están desregulando como no ocurría desde el inicio de la administración Reagan.

¿Y la política fiscal? La reforma que pasaron el año pasado ha disparado el déficit a un trillón de dólares.

Bueno, la política fiscal fue prácticamente redactada por el Congreso. La administración apoyó, pero el mensaje al Congreso fue consigan algo que haga el mercado más competitivo, y denle alivió al contribuyente individual.

¿Ese procedimiento es estándar? Que el Ejecutivo le pase la instrucción al Congreso.

Hay dos formas de hacerlo. Una es pasárselo al Congreso con algunos principios básicos para que redacten la ley. Así lo hizo Obama con el Obamacare. Aquí fue similar. Dieron dirección pero la mayor parte del trabajo la hizo el Congreso.

¿Cómo fue cuando intentaron revertir Obamacare el año pasado? Usted formaba parte de ese equipo.

Algo que aprendimos en ese proceso es que si no empoderas a los líderes del Congreso para que hagan lo que tienen que hacer para pasar la ley, o si no les das una ley para que actúen, todos van a ir a la Casa Blanca buscando que apoye lo que ellos quieren. Eso fue lo que pasó, debilitó el liderazgo e incrementó la dificultad para aprobar la ley.

¿Le parece que fue una lección que el presidente aprendió?

Definitivamente, e influyó la forma en que lidió con la reforma fiscal.

Si pudiera redactar la reforma fiscal otra vez, ¿qué te gustaría incluir?

Me gustaría que los recortes para los individuos fueran permanentes, que el impuesto corporativo bajara aún más. Si fuera mi decisión, trabajaría en integrar el impuesto corporativo con el individual, y de plano eliminar el impuesto corporativo. Por supuesto tendrías que hacer algo con respecto a la recaudación, que sería complicado [ríe].

¿Cree que se habría podido incluir algo en la reforma fiscal, en el recorte, para evitar el déficit que enfrenta EU hoy?

Sí, lidiar con el déficit de manera más seria. Hay dos problemas con el déficit. El primero es de corto plazo, y lo que lo impulsa es el gasto discrecional, como en el Ejército, los programas domésticos, y el recorte fiscal. Pero no puedes escapar de esos efectos si no lidias con el déficit a futuro e impulsas crecimiento económico. Por desgracia tenemos un sistema en el que el gasto crece 60% más rápido de lo que crece la economía año con año. Para hacer el presupuesto más sostenible, debieron incluir algo respecto a (reducir) los gastos en programas sociales, pero es algo muy impopular políticamente. Lo entiendo.

Suena como algo que tomaría muchísimo capital político.

Increíblemente. Lidiar con la deuda es algo que a este país siempre le ha costado trabajo. el primer reporte en finanzas públicas que hizo Hamilton en 1790 es sobre la deuda. ¿Cómo le damos confianza a nuestros prestamistas en Europa para que nos den dinero?, decía. Y siempre ha sido una batalla constante.

¿Crees que el estatus de EU como superpotencia juegue un rol en esta relación con el déficit?

Ser la moneda mundial de las reservas nos da mucha flexibilidad en cómo lidiamos con las finanzas públicas, pero asumir que así será por los siglos de los siglos es falso. En algún punto otras personas tendrán otras opciones.

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