Senado
Con ayuda de los gobernadores, Macri ya tiene el presupuesto y la reforma tributaria
Lo sancionó el Senado y sólo se opuso el bloque de Cristina, que se cruzó con Pichetto.

El Gobierno consiguió este miércoles sancionar en el Senado la reforma tributaria y el presupuesto de 2018 con ayuda del interbloque federal, coordinado por Miguel Pichetto e identificado con los gobernadores. La sesión fue marcada por el retorno de Cristina Kirchner, que debutó cruzándose duro con Gabriela Michetti.

También se sancionó la prórroga del impuesto al cheque por dos años, el único proyecto que votó a favor la ex presidenta y sus 7 dirigidos.

Sólo los dos puntanos (Adolfo Rodríguez Saá y María Eugenia Catalfamo) se opusieron a las tres leyes. El presupuesto y la norma tributaria las rechazaron además el dúo del progresismo (Fernando "Pino" Solanas y Magdalena Odarda), el chaqueño Eduardo Aguilar (ex ladero de Jorge Capitanich y miembro del bloque de Pichetto); y el chubutense Mario País, que la ex presidenta esperaba entre los suyos pero armó un monobloque. Igual se sentaron cerca y votaron juntos.

Cristina acusó a los gobernadores de haber firmado el pacto fiscal por terror a una fallo a favor de Vidal y Pichetto le respondió con palos a Santa Cruz. "Yo no los subestimaría. Hay provincias que empezaron las clases en septiembre". 

El chubutense Alfredo Luenzo, cercano a su gobernador Mariano Arcioni, no avaló los cambios impositivos, molesto por la falta de incentivos a la patagonia.

"Ahora se los escucha a todos criticar, pero después votan a favor", había vaticinado Rodríguez Saá, tras escuchar reproches al Gobierno de senadores peronistas que luego  garantizarían las leyes.

Macri las considera claves para su Gobierno y por eso las incluyó en el pacto fiscal, firmado por 23 de los 24 gobernadores y sancionado como ley. Sólo quedó afuera San Luis. 

El presupuesto 2018 fija un gasto de $ 2.904.414.117.468, más del 70% a servicios sociales. Habrá un déficit financiero de $ 678.869.874.391, un 5.5% del PBI, según cálculos de Nicolás Dujovne. El primario (sin intereses de deuda) llegaría a 3.2%. 

Y se financiará con deuda externa, práctica cuestionada por los senadores peronistas, tanto que varios de ellos votaron en contra de los artículos que autorizan a Luis Caputo a salir a los mercados: José Mayans (Formosa) Guillermo Snopek (Jujuy), Luenzo y Omar Perotti (Santa Fe), que exigió además aumentar el presupuesto a ciencia y técnica.

El punto central de la reforma tributaria es reducir de 35% a 25% del impuesto a las ganancias, que se aplicará gradualmente en cinco años. Se premia con bajas en IVA a empresas por re invertir utilidades y se fija un mínimo no imponible para pagar aportes patronales, que será de hasta una remuneración bruta de 12 mil pesos para 2022. 

Estas eximiciones se calculan en 1.5% del PBI y el Gobierno y se recuperaría gravando la renta financiera (5% a intereses de plazo fijo en pesos) y aplicando impuestos internos, aunque muchos fueron anulados en Diputados. 

Cotiza en esta ecuación el ahorro previsional de aproximadamente 70 mil millones por la reforma sancionada la semana pasada, aunque buena parte se consumiría en la restitución del fondo del conurbano a Buenos Aires. 

Para los próximos cinco años, además, la ley tributaria prevé reducir y hasta eliminar el impuesto al cheque, en cuya prórroga sancionada hoy se destina íntegramente a Anses. "Es deficitario y no lo dicen", se quejó Cristina.

Rodríguez Saá abrió y cerró la sesión peleándose con Pichetto por haber tratado las leyes en tiempo express. Al final exhibió el documento que testificaba el ingreso de la reforma tributaria al Senado un rato después de haberse dictaminado en la comisión, con la visita de Nicolás Dujovne. Era lógico: se había aprobado pocas horas antes en Diputados, con muchos cambios, algunos que no conformaron al ministro. 

"Somos los representantes de las provincias y en la negociación nos ha ido bien", se jactó Pichetto y recordó retoques a la reforma impositiva logrados por sus pares junto a los diputados del Bloque Justicialista, como la eliminación de impuestos a economías regionales (vino y gaseosas), a las cooperativas de crédito (pese a la oposición de Dujovne) y al pago de ganancias a los reintegros de exportación.

También las incorporaciones al presupuesto en Diputados como los 17 mil millones a cajas jubilatorias provinciales (12 mil automáticos), obras por 10 mil millones de pesos y más fondos a universidades, peleados en equipo entre gobernadores y diputados kirchneristas. 

Aunque las buenas costumbres del Senado impiden discusiones violentas, los ojos estaban puestos en el duelo de Pichetto y Cristina para los discursos de cierre. Y llegó.

La ex presidenta habló media hora con un racconto histórico inicial, que incluyó el recuerdo a los pactos fiscales incumplidos hace dos décadas y la crisis de 2001. "Alfonsín me dijo que le pediría la renuncia a De la Rúa", confesó. "Rodríguez Saá no declaró el default: ¡Ya había default!", reivindicó al puntano, que se sienta a su lado. 

Criticó aspectos de las leyes en cuestión como la baja de aportes patronales ("Las pymes prefieren tener mercado interno. Entre 2003 y 2015 no tocamos los aportes y creció el empleo") y la reducción de impuestos como el cheque ("Nunca se logró reemplazarlo", admitió) o el compromiso de bajar ingresos brutos provinciales del ya sancionado pacto fiscal ("¿Los van a reemplazar por impuestos a la propiedad?", se preguntó, descreída).

Siempre vehemente, dejó definiciones sobre problemas no resueltos en su gestión. "En Argentina hay inflación porque hay una economía bimonetaria. Ahora nadie consume nada y suben los precios igual". No faltaron auto elogios a su bajo nivel de endeudamiento externo. Y, claro, denuncias al Gobierno.

"¿Saben por qué los gobernadores firmaron el pacto fiscal? Porque el ministro del Interior (Rogelio Frigerio) les mostró una foto de (la gobernadora María Eugenia) Vidal con el presidente de la Corte (Ricardo Lorenzetti). Y tenían terror", denunció Cristina.

Curioso: siendo senadora por Buenos Aires, consideró justo restituir el Fondo del Conurbano a la provincia "sin tocarle el dinero a los jubilados", pero no explicó cómo hacerlo y mucho menos porqué no lo intentó siendo presidenta. 

Pichetto volvió a cuestionar las altas tasas y el déficit comercial del Gobierno. Y sugirió que el secretario de comercio, Miguel Braun importó carne de cerdo porque el supermercado de la familia se encarga de distribuirla.  

Con apuntes de letra grande en su banca, terminó con duras recriminaciones al aumento de créditos "Argenta" a beneficiarios de AUH, dispuestos por decreto tras el rechazo de algunos senadores del PJ en pleno recinto. "Lo hicieron para aumentar el consumo en el tercer trimestre, plena época electoral ¡Están endeudando a los más pobres! ¡Es de sociópatas!", gritó.

La radical Silvia Elías de Pérez casi rompe el silencio de estampa con un suspiro de fastidio, pero hasta el último senador de Cambiemos esperaba la respuesta de Pichetto.

"Yo no puedo subestimar a los gobernadores. Gobiernan con convicción, tratando de defender los intereses y los recursos", empezó el jefe de los justicialistas, también en alusión a Rodríguez Saá.

"Cuando se sentaron a discutir con el Gobierno nacional, lo hicieron pensando en el interés de sus provincias, pagar a fin de mes los sueldos de los trabajadores del Estado y de los jubilados. Hay provincias que empezaron las clases en el mes de septiembre", recordó en referencia a Santa Cruz. A pocas bancas de distancia, Cristina ni lo miraba y se fue a mitad de su discurso.

Se perdió de escuchar algunos elogios a su ex subordinado por su "sensibilidad con los pobres", la baja deuda externa o la apertura de universidades en el conurbano, o críticas a "algo gasto" del Estado kirchnerista. 

Como en la comisión, Pichetto volvió a advertir los riesgos de las altas tasas del Banco Central y el déficit comercial, que se preocupó en desmenuzar para pegarle al secretario de comercio, Miguel Braun.

"Sólo una parte de las importaciones son de bienes de capital. Hay compras de cerdo a Dinamarca. ¿Saben por qué? Porque la principal distribuidora de cerdo es La Anónima", denunció. Se trata de la cadena de hipermercados de la Patagonia, propiedad del tío de Braun.

Cambiemos evitó discursos altisonantes, preocupado en acelerar el debate. "Quienes condujeron los destinos desde Casa Rosada hasta hace dos años tuvieron la mirada puesta en el corto plazo y faltó visión de país. Todas las energías se canalizaban en acumular poder político", fue el cierre de Luis Naidenoff, jefe del interbloque oficialistas.

La defensa del paquete económico había estado a cargo del debutante Esteban Bullrich, a cargo de repetir los slogans de campaña. "El objetivo del presupuesto es terminar con la pobreza. Y donde hay pobreza hay un Estado que mal distribuyó los recursos públicos. Salir de la pobreza no es una política pública, sino un cambio cultural, una decisión de todos", propuso. Cristina, que aún masticaba su cruce con Michetti, anotaba sus frases en una hoja oficia. Un par de horas después le respondía. 




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tiene todo lo q quería gracias a los traidores, ahora a ver q hace con eso, seguir mintiendo y camino hacia el abismo
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Votox Pichotto se convirtió en el botón del Gobierno.