Diputados
Macri suma bancas en Diputados pero sigue obligado negociar con el peronismo
Superaría los 100 votos, pero el FpV-PJ y el bloque justicialista retienen los suyas y captaría massitas residuales.

Cambiemos sumaría al menos 15 bancas a fin de año si en octubre repite los resultados de las primarias, pero quedaría bastante lejos del quórum y el peronismo podría robustecerse si une todas sus variantes.

No es lo que sucedió el año pasado, porque el Bloque Justicialista y el Frente Una (massistas y aliados) fueron más propensos a acordar con Cambiemos que el FpV-PJ, donde convivieron kirchneristas duros y otros más dóciles, pero reacios a desobedecer órdenes enviadas por Cristina Kirchner desde Santa Cruz.

Esta bancada renovará 32 de sus 72 miembros y con los números de este domingo no tendría problemas en retenerlas, aunque será una incógnita saber si todos se sumarán junto a los hoy conducidos por Héctor Recalde.

El bloque Justicialista, una escisión del FpV-PJ que sumó a 17 diputados desde el año pasado, no tendría problemas en renovar los 8 que puso en juego y aspira a sumar una decena.

Sumará algunos apadrinados por gobernadores y sindicatos como los dos de la lista de Florencio Randazzo (sólo un bonaerense tenían en juego), los 2 salteños y los 2 riojanos (ambas provincias renovaban uno), pero confían en recibir a entrerrianos, mendocinos y chaqueños que reemplazan a kirchneristas.

Ocurre que el peronismo, en todas sus facetas, no hizo una elección muy diferente a la de 2013, cuando las ramas puras del kirchnerismo en las provincias no fueron muchas y en todas las oposición se hizo sentir. 

Esa vez Cristina se cargó la elección en Buenos Aires y de la Ciudad, donde, con los números de las primarias, supera la performance de hace 4 años: gana 12 y 3 bancas respectivamente, 2 y 1 más de las que ponía en juego.

Otros kirchneristas que festejaron fueron la rionegrina María Emilia Soria, el fueguino Martín Pérez o la lista de Formosa, donde no estará Juan Carlos Díaz Roig, pero sí Gustavo Fernández.

Su gobernador Gildo Insfrán se convirtió en un confidente de Cristina, a diferencia del sanjuanino Sergio Uñac, quien sí podría mudar sus dos diputados a los hoy conducidos por Oscar Romero.  

El único sector del peronismo diezmado con los números de las primarias es el Frente UNA, que tiene 37 liderado por el Frente Renovador de Sergio Massa, quien con los números de este domingo perdería 4 de las 10 bancas bonaerenses en juego.

Pero su frente resignaría varias más por las flojas performances de Mario Das Neves y Juan Schiaretti (pierden una). Por el Movimiento Popular Neuquino sólo ingresaría Alma Sapag, pero nadie la imagina opositora a ciegas.

El Movimiento Evita seguirá con 4 diputados y tiene dos años de mandato el cordobés Juan Pereyra, de Forja, que fuera aliado del kirchnerismo estos años pero ya anunció que tendrá un monobloque. Sabe que lo van a llamar seguido. 

El avance de Cambiemos

Como era de esperar, el oficialismo sumaría no menos de 15 diputados a las 86 que tiene, aún lejos de los 129 necesarios para el quórum pero a tiro de lograron con sólo una fracción peronista.

Sus referentes apuntan al Bloque Justicialista, referenciado en gobernadores y sindicatos, siempre en negociación con la Casa Rosada. Pero ya han demostrado que para cada ley hay una discusión diferente.

El avance de Cambiemos se basa en la provincia de Buenos Aires, donde sólo arriesgaba tres diputados (2 radicales y 1 PRO) y obtendría entre 13 y 14. Serían 3 radicales y 3 de la Coalición Cívica.

El resto será del PRO que consolidará su posición como la fuerza más representada del interbloque Cambiemos, suficiente para rediscutir las autoridades de la bancada.

De todos modos, si el macrismo repite a Emilio Monzó en la presidencia de Diputados (si se respeta la costumbre de otorgárselo a la fuerza del jefe de Estado), la UCR podrá reclamar la continuidad de Mario Negri, sobre todo por los triunfos en provincia donde encabezaron sus correligionarios.

Son los casos de Mendoza, Entre Ríos, Jujuy y Santa Cruz. Claro que el PRO lideró en todas las provincias grandes: además de Buenos Aires, sumó 4 de los 8 de la Ciudad (3 son de la coalición cívica y 1 radical) 2 en Córdoba (aunque la UCR se quedaría 3) y 2 de los cuatro santafesinos.

Suficiente para ser los más fuertes de Cambiemos, mucho más si les sigue el juego ascendente coalición cívica, que podría llegar a la decena de votos propios.

Las primarias mostraron que las fuerzas provinciales no la tienen fácil: los santiagueños perderán una banca y se quedarán con 5; también los puntanos, que sostendrán 2. Los misioneros sumarán 1 y podrá presionar con 4 votos, en un recinto en el que nadie tendrá la última palabra garantizada. 

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