La salida del fiscal General de Chihuahua, César Jauregui, concretada este jueves forma parte de una serie de entendimientos entre la gobernadora panista Maru Campos y el secretario de Seguridad, Omar GarcÃa Harfuch, quien busca dar por terminada la polémica en torno a la muerte de dos agentes de Estados Unidos en la entidad norteña.
"A esto hay que bajarle el volumen y pasar a otros temas para evitar que Estados Unidos empiece a preguntar demasiado por lo que sucedió en el accidente en el cual murieron estos agentes", deslizan en Seguridad.
Una intención que choca con el ala dura del oficialismo que busca explotar la disputa en terminos polÃticos, desde el pedido de juicio polÃtico del PT hasta la desesperación de la senadora Andrea Chávez.
A pesar de la renuncia del fiscal, Sheinbaum pide seguir investigando el operativo en Chihuahua
En la misma sintonÃa de GarcÃa Harfuch se encuentra el embajador Ronald Johnson, quien la semana pasada fue hasta Sinaloa para decir que la inversión extranjera es una cuestión de certeza jurÃdica y seguridad. En todo momento, Johnson evitó una fotografÃa con el gobernador morenista Ruben Rocha. Los dichos del embajador, y el contexto, fueron leÃdos en Palacio Nacional como una señal.
La muerte de los agentes en Chihuahua expone una dinámica presente en toda la frontera norte. Según explican a LPO fuentes judiciales, una práctica recurrente es contratar elementos mexicanos, enviarlos a Estados Unidos para ser entrenados por agencias de dicho paÃs y que, a su regreso, trabajen en las acciones de cooperación que los elementos extranjeros no pueden realizar en México. Es un esquema que evita romper la ley y agiliza los procesos para compartir información.
No se trata de un sistema polÃtico. Tiene años y transcurre al interior de las fuerzas de seguridad en el norte del paÃs, habituadas a trabajar con sus pares de Estados Unidos por temas fronterizos. Por ejemplo, el gobernador de Coahuila, Manolo Jiménez, suele estar al tanto de esa cooperación pero de modo general. Otros mandatarios norteños, como Alfonso Durazo, conocen en detalle los movimientos de estos agentes.
Lo ocurrido en Chihuahua no es el conocimiento público de una excepción sino, por el contrario, arroja luz sobre un mecanismo de cooperación completamente normalizado y que, en el actual estado de la relación bilateral, es clave sostener, tal como se infiere de los dichos de Johnson en Sinaloa.
La caÃda de "El Jardinero", hombre clave del Cártel de Jalisco, es un paso en la dirección que busca GarcÃa Harfuch para superar el incidente de Chihuahua.
En Palacio advierten, hace semanas, que las agencias estadounidenses han hecho especial foco en neutralizar a potenciales liderazgos del Cártel de Jalisco que puedan rivalizar con el hijastro de Nemesio Oceguera Cervantes, "El Mencho" fallecido el pasado febrero en un enfrentamiento con el Ejército.
Para Washington serÃa estratégico que el Cártel termine en manos de Juan Carlos Valencia, quien, por ser ciudadano estadounidense, está expuesto a diversas presiones extraordinarias.
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