El Gobierno de Donald Trump no tardó ni un dÃa en esgrimir una represalia contra México luego de que Claudia Sheinbaum se manifestara contraria a los ataques a lanchas presuntamente operadas por el narco en el PacÃfico.
Luego de que la presidenta señaló que esas acciones de Estados Unidos iban en disonancia con el derecho internacional, Washington le asestó un golpe al funcionamiento del AIFA y canceló 13 frecuencias operadas entre dicha terminal y aeropuertos de EU. El argumento es que México no ofrece reglas de juego claras y competitivas para las empresas estadounidenses.
La secuencia de la determinación es incomoda para el staff de Sheinbaum: desde ayer lunes el subsecretario Roberto Velasco y algunos empresarios cabildean por el T-MEC en Washington mientras que Marcelo Ebrard emprendió vuelo hacia Corea del Sur para el foro de la Alianza del PacÃfico, donde se espera también un acercamiento con funcionarios de Donald Trump. En medio de esas gestiones apareció el golpe del Departamento de Transporte.
El timming es un mensaje en sà mismo: el anuncio llegó a los pocos minutos de que el canciller Juan Ramón De la Fuente esgrimiera un discurso de tinte soberanista con altos oficiales de la Marina.
Por cierto: un acto extraño, poco usual, sobre "diplomacia naval" y que no perseguirÃa otra cosa que realzar el perfil del canciller frente a la cada vez mayor percepción de que juega un papel lateral en la arena de la diplomacia de la 4T.
La represalia de Trump, debe decirse, tampoco es del todo inesperada, especialmente para De la Fuente, a quien Marco Rubio le recomendó, en su última reunión, que Sheinbaum procediera con cautela sobre la escalada bélica en Venezuela.
La reacción de la presidenta es, por otra parte, entendible: el Gobierno conoce sobre los movimientos marÃtimos del narco en el PacÃfico mexicano y en las conversaciones más sensibles es muy palpable el temor a que Washington fulmine, en un ataque, el discurso de no injerencia que se proclama a diario en Palacio.
La sanción al AIFA también es un golpe en la Sedena, donde estiman que el aeropuerto se encuentra en la dirección a ser negocio rentable, algo que ahora se pone en duda.
El cambio de los últimos meses es brutal: EU pasó de aterrizar su avión presidencial en el AIFA, con Joe Biden a bordo, a poner en jaque la operación del propio aeropuerto con Trump despachando desde la Casa Blanca. Notable: todavÃa algunos morenistas, pocos, periféricos, que siguen diciendo que a México le convino más el triunfo del magnate que el de Kamala Harris.
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