En las últimas semanas el grupo compacto del gobernador Ruben Rocha tenÃa una estrategia delineada: promover para las elecciones del año que viene al alcalde de Culiacán Juan De Dios y ubicar en la capital estatal al senador Enrique Inzunza, quien venÃa concentrando sus acciones en dicho municipio.
De Dios siguió los pasos esperables: comenzó a tener reuniones en la CDMX con encuestadores, analistas polÃticos y editores de medios de comunicación y para mostrar una imagen fresca, renovada y mostrarse lejano a las relaciones explosivas de Inzunza y Rocha, las cuales quedaron a la luz en la tarde del 2024 en la que fue secuestrado Ismael "Mayo" Zambada y asesinado Héctor Melesio Cuen.
Todo ese despliegue quedó evaporado de forma fulminante este miércoles por la acusación de una fiscalÃa de Nueva York. Desde ese momento, lo que era una obviedad para todo el cÃrculo rojo quedó confirmado oficialmente: Rocha e Inzunza están señalados -e investigados- por ser funcionales al crimen organizado. Y aunque De Dios no aparece formalmente, su posición polÃtica queda dañada.
La caÃda de este triangulo de amistades inconfesables despeja el camino para la senadora Imelda Castro, sobre quien no pesan dramas de este calibre y que ha cuidado, en todo momento, de mostrarse lejana a Rocha.
Otras dos legisladoras comienzan a apurar sus planes. Una es la diputada local Tere Guerra y la otra es la diputada federal Graciela DomÃnguez. La segunda ya ha tenido conversaciones con allegados a Palacio Nacional.
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