El oficialismo sigue de cerca el tablero de Medio Oriente tanto por los precios de los combustibles, como por un escenario aún más inquietante: una vez finalizada la operación militar en Irán, Donald Trump volverá a mirar nuevamente a México e insistirá con atacar a los cárteles.
Todos los escenarios son complejos. En la CancillerÃa creen que el magnate podrÃa volver a presionar al Gobierno mexicano aún en un escenario contrario en Medio Oriente: atacar al narco en México serÃa un impulso ante la opinión pública en Estados Unidos si la ofensiva no marcha bien en Teherán.
Elucubraciones que ganaron fuerza en la mañana de ayer miércoles cuando, horas antes del naufragio de la reforma electoral, a la Sedena llegó la información de que, finalizada la operación en Irán, el portaviones Gerald Ford regresará a América Latina, concretamente, al Golfo de México.
Movimientos militares que tienen como prólogo la reunión del pasado viernes en Miami, donde Trump dijo, junto a sus aliados en la región, que los narcos son el enemigo por vencer y que México es su base de operaciones.
Quedó muy poco del efecto generado en Washington por la caÃda de Nemesio Oceguera Cervantes. Ayer miércoles la presidenta conmemoró en Campo Marte a los caÃdos en el operativo de la noche de Talpapa y el ambiente, absolutamente restringido, era sumamente denso: un oficial del Ejército advirtió, por lo bajo, que el numero de menciones no coincidirÃa con la cifra oficial de 28 decesos. El número oficial serÃa un tercio.
En la ceremonia circularon otros comentarios para tener en cuenta. En la Sedena está muy fuerte la tesis de que el Pentágono no solo aportó información para capturar a "El Mencho", sino que hubo una intervención sobre el terreno por parte de militares estadounidenses.
También se dice que el momento del operativo fue decidido por Estados Unidos y que la Sedena no tuvo más opción que acompañar para no ceder en la postura soberanista. Esa acción forzada, de corte unilateral, explicarÃa la frustración que mostró el general Ricardo Trevilla en la conferencia del lunes posterior a la muerte de "El Mencho".
Para el general secretario la situación es muy incomoda porque la presión del Pentágono sobre la cúpula de la Sedena es total: varios conversaciones comienzan con el recordatorio de que fue Trump, en su primer mandato, quien liberó al general Salvador Cienfuegos, a quien la DEA acusaba de supuesta colusión con el narco.
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