El senador Enrique Inzunza, acusado este miércoles en una fiscalÃa de Nueva York de supuestos nexos con el Cártel de Sinaloa, pasó largas horas refugiado en su oficina del Senado con temor a que, si salÃa a la calle, podÃa ser arrestado o, desde ya, secuestrado para luego ser trasladado a Estados Unidos.
De instintos prácticos, a media tarde emitió un mensaje en la red social X en el cual rechazó las acusaciones y mencionó a Andrés Manuel López Obrador.
Luego de ello, fue un verdadero periplo telefónico. Habló con familiares, asesores polÃticos, abogados, diplomáticos, periodistas y hasta habrÃa consultado a una allegada en Mazatlán dedicada a cuestiones de astrologÃa y horóscopos de diversa Ãndole.
El contenido de sus conversaciones, algunas con la voz tomada por la angustia, fue -según dicen en el Senado- variopinto. Inzunza amagó con decir lo que sabe de la familia de López Obrador, con complicar a funcionarios del gabinete federal e, incluso, llegó a barajar la posibilidad de pasar a la clandestinidad.
Y es que Inzunza siempre fue el jefe polÃtico del gobernador Ruben Rocha. Para él, la caÃda de Rocha era perfectamente calculable pero su propio desplome estaba fuera de cualquier estimación.
El poder de daño del senador es considerable. Conoce a detalle todos los acuerdos que se realizaron para la campaña de Rocha en 2021 y de allà su capacidad de complicar a figuras centrales del morenismo como López Obrador, sus hijos y Adán Augusto López Hernández.
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