El Gobierno de la 4T se ha acercado en las últimas horas como un aliado en la batalla geopolÃtica que libra Donald Trump contra China. Asà se explica el anuncio de los aranceles a los autos asiáticos que, al menos en México, en el ámbito de la electromovilidad, le están ganando la partida a las compañÃas occidentales.
Pero la necesidad de la 4T de mostrar sintonÃa absoluta con la Casa Blanca tiene, sobretodo, un correlato local con el drama que se está viviendo en la Marina desde que fuera arrestado el vicealmirante Manuel FarÃas por supuesto robo de hidrocarburos.
En privado, en sus largas conversaciones en el Club Campestres de la CDMX, Ojeda dice haber quedado en buenos términos con Claudia Sheinbaum pero lo cierto es que no tuvo chance alguna de influir en su sucesión, lo más que logro fue bloquear la designación del almirante José Luis Vergara.
La crisis que vincula a Ojeda Durán con los negocios del huachicol fiscal tiene, además, un correlato de proyectos electorales denunciados hace años. Basta con observar la trama Carmona en Tamaulipas y la actual lejanÃa del poder que vive Mario Delgado en la SecretarÃa de Educación, donde solo pudo nombrar dos personas.
La situación en la Marina es lÃmite: el contralmirante Fernando FarÃas, hermano del ya aprehendido, se encuentra en la clandestinidad, un oficial se suicidó en instalaciones navales a inicios de la semana y ahora se habla de otra muerte en un extraño accidente de tiro.
La trama de Altamira, que se inició con el hallazgo de un buque cargado con huachicol el pasado marzo, tiene un desenlace todavÃa difuso pero con altas probabilidades de convertirse en un problema al interior del oficialismo.
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