Guardia Nacional
Discusión en Palacio: Los generales no logran convencer a AMLO para que acepte cambios en su reforma
Sandoval necesita más tiempo y acepta ceder en otros aspectos. Reuniones en el Hotel Emporio. Furia en Palacio con los "tardados". Enigmas entre senadores.

Se vive una alquimia curiosa por estas horas al interior de Palacio Nacional. Mientras Andrés Manuel López Obrador quiere insistir con la militarización del país sin cambiar su reforma -que fue derrotada este miércoles en el Senado-, los generales de la Secretaría de la Defensa proponen una lógica más estratégica y ceder en algunos puntos a cambio de que la oposición apruebe la permanencia de cuatro años más de los militares involucrados en funciones civiles.

A diferencia del revés en la reforma eléctrica, cuyo destinatario era más bien difuso, en este caso hay una parte interesada y es el Ejército. Ahora no es tan fácil estrellarse en el legislativo y a la conferencia matutina siguiente aparecer señalando a la oposición y acusándolos de traidores al pueblo. 

Derrota del Gobierno: Adán no consiguió los votos y Monreal retiró la propuesta para que el Ejército se quede hasta 2028 en las calles

La plana mayor de las Fuerzas Armadas saben que necesitan los cuatro años para terminar de asumir su control sobre los aspectos de la vida pública que se les han encomendado. "Los resultados de cinco años se verán en los próximos veinte", dijo un alto mando militar ayer martes a un grupo de senadores de la oposición.

Los generales de la Secretaría de la Defensa proponen una lógica más estratégica y ceder en algunos puntos a cambio de que la oposición apruebe la permanencia de cuatro años más de los militares involucrados en funciones civiles.

Un deja vú notable porque estos mismos argumentos se escuchaban en el tramo final del gobierno de Enrique Peña Nieto, cuando el general Salvador Cienfuegos cabildeaba la regulación del rol militar en la sociedad. EPN se exilió en España pero la aureola de Cienfuegos está más presente que nunca en México, a través de un grupo de altos oficiales que rodean al actual secretario Luis Crescencio Sandoval. 

Adán Augusto encabezó la fallida operación para conseguir votos de opositores.

Los militares necesitan de un lustro para desarrollar el know-how y la inteligencia de sus nuevas funciones, las que les dio la 4T, desde contener el tráfico de bienes en la Terminal 1 del Aeropuerto Benito Juárez hasta reducir los cargamentos de fentanilo que llegan desde Asia a las aduanas mexicanas y que este año en Estados Unidos se habrán cobrado más vidas que los accidentes de automóvil. A cambio del tiempo los generales aceptan flexibilizarse: ser evaluados, trabajar con algunos (pocos) civiles y rendir cuentas.


López Obrador, en tanto, animado por lo más radical de su entorno, quiere volver a discutir la reforma tal como está bajo la esperanza de que los senadores de la oposición terminarán por aceptar la militarización a partir de la coacción. Hoy hubo un pico de crispación en Palacio cuando Adán Augusto López Hernández envió desde su suite en el Hotel Emporio -donde se negoció la reforma durante horas- avisó que los senadores ausentes, un total de once, no era opositores, sino de la 4T. 

AMLO entiende que sus planes no avanzan por el cabildeo de Estados Unidos entre la oposición mexicana. Ese elemento, que se convierte en algo casi visceral, también complica convencerlo de aceptar cambios a la letra original.

Con esos nervios arrancaba la sesión, y con ese apremio iban llegando los senadores oficialistas que se había "retrasado". Esa preocupación tenía una historía detrás: en los últimos días varios senadores de la coalición obradoritas habían avisado que no estaban convencidos. Nestora Salgado, Blanca Piña y Gricelda Valencia -por citar algunos ejemplos- habían expresado sus dudas de acompañar la iniciativa. Mientras Adán buscaba votos en la oposición, perdía apoyos en la bancada propia.

AMLO, igual que sucediera con la reforma eléctrica, entiende que sus planes no avanzan por el cabildeo de Estados Unidos entre la oposición mexicana. Por eso atribuye la presencia de Claudio X. González -entre otros- en el Senado un día antes de la votación. Ese elemento, que se convierte en algo casi visceral para el Presidente, también complica convencerlo de aceptar cambios a la letra original.

Ricardo Monreal en la fallida sesión para aprobar la militarización de la seguridad pública.

La derrota de hoy miércoles tiene un elemento adicional: si el plan es seguir sin cambios, ¿dónde quedaría ubicado Ricardo Monreal para lo que viene? El mandamás del Senado pidió una horas después de la derrota flexibilizar la propuesta. El mismo enigma corre para el titular de Segob. Debe decirse: Adán Augusto está mucho más cerca de la lógica de Monreal que de la intransigencia de su amigo tabasqueño. Claro, esto no se puede decir en voz alta.

Otra pregunta: ¿Cuál es el incentivo de Monreal para cumplir el designio presidencial? Columnistas y animadores radiales instalaron durante ayer martes que si Monreal lograba los votos entraba al pack de suspirantes por la sucesión. Pero la realidad, y Monreal lo entiende, es que tiene muy poco sentido estar en esa shortlist sin el piso parejo que reclama el canciller Marcelo Ebrard.


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