Entonces el verdadero reto no será únicamente ganar partidos. Será demostrar que también sabemos ganar como sociedad. |
Hacía mucho tiempo que México no se veía así.
Miles de personas saliendo espontáneamente a las calles, abrazándose con desconocidos, cantando el Himno Nacional, ondeando la bandera y sintiendo que, por unas horas, parece existir algo más grande que las diferencias. En un país acostumbrado a dividirse por política, ideologías o inseguridad, el futbol volvió a conseguir algo que muy pocas cosas logran: recordarnos que también sabemos estar del mismo lado.
No importa la edad, la profesión, el nivel socioeconómico o la forma de pensar. Las familias salen completas; los niños se pintan la cara; los abuelos vuelven a emocionarse; los amigos se reúnen; todos volvemos a sacar la playera verde del clóset, a gritar un gol con quien esté al lado, a abrazarnos sin importar por quién votamos o qué pensamos. Desde el Ángel de la Independencia hasta el Zócalo capitalino, pasando por las plazas en los estados, restaurantes, colonias y estadios, México vuelve a encontrarse en una misma ilusión. Por unas horas recuperamos algo que parecía perdido: el orgullo de sentirnos parte de un mismo país. Y entre tantas conversaciones comienza a repetirse una frase que hace apenas unas semanas parecía imposible: "¿Y si sí?"
Y eso, en un país tan necesitado de buenas noticias, vale muchísimo.
Sin embargo, justamente porque esta alegría colectiva es tan valiosa, también exige responsabilidad. La euforia no puede convertirse en exceso, porque cuando la pasión deja de tener límites comienza a perder su esencia.
Apenas ayer, durante los festejos en el Ángel de la Independencia, cuatro personas perdieron la vida en medio de la multitud. Días antes, en Cabo San Lucas, una celebración terminó en un atropellamiento que dejó decenas de personas lesionadas. A ello se suman imágenes de mobiliario urbano dañado, basura por todas partes, personas poniendo en riesgo su integridad al subir monumentos históricos y el exceso de alcohol convirtiendo una fiesta deportiva en escenarios que nunca deberían formar parte de una celebración.
Quizá nadie imaginó que la Selección despertaría una respuesta tan grande. Hacía años que no veíamos a miles de personas reunidas simultáneamente en tantos puntos del país únicamente para celebrar un triunfo deportivo. Y tal vez ahí está el verdadero reto: aprender a vivir este éxtasis sin que termine convirtiéndose en tragedia.
Porque detrás de cada festejo hay familias que solo quieren regresar a casa con una sonrisa. Hay niños que están aprendiendo cómo se celebra una victoria, adultos mayores compartiendo un momento que quizá esperaron durante años, y en contraste hay trabajadores que al día siguiente tendrán que limpiar las calles y reparar aquello que otros destruyeron sin necesidad. La verdadera fiesta no debería dejar víctimas, ni destrozos, ni miedo.
El futbol tiene una capacidad extraordinaria para unir lo que durante años parecía irreconciliable. Nos recuerda que todavía somos capaces de abrazarnos sin preguntar por quién votamos, cuánto ganamos o de qué parte del país venimos. Esa es, quizá, la mayor victoria que hoy está consiguiendo la Selección Mexicana.
Pero también representa una oportunidad para demostrar qué tipo de afición queremos ser.
Todavía falta camino por recorrer. No sabemos hasta dónde llegará esta selección, ni si esa ilusión terminará convirtiéndose en una de las grandes historias del futbol mexicano. Pero precisamente porque la exaltación se apodera de nosotros, vale la pena hacernos una pregunta desde ahora.
¿Y si sí?
¿Y si sí México sigue avanzando? ¿Y si sí llegan más noches como la de ayer?
Entonces el verdadero reto no será únicamente ganar partidos. Será demostrar que también sabemos ganar como sociedad. Que podemos celebrar sin destruir, festejar sin poner vidas en riesgo y disfrutar sin convertir la alegría en tragedia.
Porque si el futbol está logrando unir a un país entero, también debería inspirarnos a mostrar la mejor versión de nosotros los mexicanos.Por favor no corte ni pegue en la web nuestras notas, tiene la posibilidad de redistribuirlas usando nuestras herramientas.