Parece que por fin la alcanzaron sus decisiones. Renata Turrent, la flamante directora del Canal Once en el Segundo Piso de la era 4T, logró sobreponerse sin mayor escándalo de los despidos de históricos colaboradores de la programación habitual de la televisora del Casco de Santo Tomás. Una hazaña, en su momento, por el efecto teflón AMLO-Sheinbaum.
Pero cuando contrató a sus amigos y aliados (Karla Motte, Daniela Barragán, Fabrizio MejÃa Madrid, Laura Sánchez-Ley, en lugar de Ezra Shabot, MarÃa Amparo Casar, José Antonio Crespo, Leonardo Curzio, por citar ciertos casos) las cosas fueron diferentes para la morenista que alguna vez aspiró a una diputación local por la Benito Juárez.
No sólo se trató de un giro ideológico en detrimento de la pluralidad de opiniones y visiones en la programación del canal (proceso que habÃa iniciado Carlos Brito y quien como premio recibió la dirección de la Mexiquense TV de Delfina Gómez), sino además se confrontó con los trabajadores de la televisora, precarizados y con retrasado en sus sueldos, subcontratación en la modalidad de "honorarios" y otras exigencias laborales urgentes.
Los primeros trimestres de 2026 fueron para Turrent Hegewisch de estira y afloja en los gastos, pagos y contrataciones del presupuesto asignado al Canal Once mientras cumplÃa con los nuevos compromisos adquiridos bajo su administración, arrastrando los rumores sobre una inminente renuncia de la dirección que ahora vuelven a surgir con fuerza.
No obstante, el paro explotó en el Instituto Politécnico Nacional y los estudiantes tomaron las instalaciones televisivas en Santo Tomás. "En tiempos de fake news y guerra cognitiva, bloquean uno de los pocos canales públicos con voces que dan respuesta", se quejó una colaboradora de Rafael Barajas, el Fisgón, en el Instituto Nacional de Formación PolÃtica de Morena que habló con LPO a reserva de ocultar su identidad. "Intentan amordazarnos", agregó otro ideólogo del obradorismo que suele ser la sombra de Pedro Miguel.
Del otro lado del espejo, a pie de cancha, los estudiantes apuntan contra el director del Poli, Arturo Reyes Sandoval, a quien acusan de ser cómplice en los negocios de Javier Tapia Santoyo, suspendido como secretario de Administración del IPN a inicios de año, cuando comenzaba a calentarse el ánimo de los estudiantes por la corrupción en la institución que puede comprobarse en la obsolescencia generalizada de las instalaciones y la falta de insumos básicos para el buen funcionamiento de las actividades académicas.
¿Y de qué lado se pusieron los amigos y aliados de Turrent? ¿Del lado de los estudiantes, a quienes en el pasado -durante los Gobiernos del PRI y del PAN- alabaron e instigaron por acciones similares? No. En coro, los opinadores de izquierda del Canal Once culparon a los propios politécnicos por la crisis que vive el instituto fundado por el general Lázaro Cárdenas.
El consenso intelectual de la barra de opinión del Once -e incluso en sus noticieros, donde Luisa Cantú contrató a más aliados de Turrent procedentes de Capital 21 como Azul Alzaga- fue culpar a los inconformes y centrar la historia del conflicto en el archivo audiovisual del canal, dañado durante las acciones estudiantiles de presión a la dirección, la cual tomó un respiro mientras los focos de las cámaras fueron lanzados contra una pila de cintas digitales del programa de Cristina Pacheco tiradas en el suelo.
"La técnica al servicio de Reyes Sandoval", se leÃa en una de las pancartas afuera de las instalaciones del Canal Once durante la toma estudiantil. Y tal vez por ello los estudiantes del Poli deberán soportar varios años más a Arturo Reyes Sandoval, mientras su propio canal de televisión ignora la demanda principal del movimiento, no únicamente por complacencia de Renata Turrent sino porque la SEP tendió un manto protector al director del IPN y nadie puede contradecir a la SEP, ni el Canal Once.
Paradójico: los opinadores de la izquierda más pura de la Ciudad de México al servicio de los negocios de Mario Delgado.
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