Se percibe un ánimo diferente en la SecretarÃa de Relaciones Exteriores. En los últimos dÃas el embajador en Estados Unidos Esteban Moctezuma, el subsecretario para América del Norte Roberto Veslaco y el canciller Juan Ramón De la Fuente elevaron el perfil público y comenzaron a fijar posiciones en un momento sensible de la relación bilateral con Estados Unidos.
El mensaje desde Palacio Nacional fue muy claro y se transmitió el mes pasado: la presidenta Claudia Sheinbaum necesita una mayor defensa diplomática frente a Washington y no puede ser que los principales funcionarios de la SRE guarden silencio ante las arremetidas desde el extranjero.
A lo largo de todo el año pasado hubo una constante: Sheinbaum fue la encargada de responder a cualquier critica o provocación proveniente de Estados Unidos. "Eso no podÃa ser, era exponer a la presidenta a un desgaste constante, entonces se les dijo en CancillerÃa que empezaran a responder o habrÃa cambios", deslizan a LPO desde el staff presidencial.
Y asà sucedió. Velasco ayer jueves respondió en redes un ataque a Sheinbaum del congresista republicano Carlos GÃmenez, el embajador Moctezuma comenzó a aparecer más en medios de Estados Unidos fijando la posición de la 4T y De la Fuente elevó su perfil y su actividad, está semana enfocado en la ayuda humanitaria a Cuba.
Se podrÃa decir que, en este momento, la relación corre por dos canales con caracterÃsticas diversas: el de la seguridad, encabezado por Omar GarcÃa Harfuch y donde existen fuertes acuerdos con Washington y el diplomático o polÃtico, ejecutado desde SRE.
Por eso no sorprende que en los últimos intercambios en materia de seguridad e inteligencia la CancillerÃa está ausente, de hecho De la Fuente querÃa ir a la reunión que tuvo GarcÃa Harfuch en Washington esta semana, junto a los titulares de Sedena y Semar, pero se le recomendó permanecer en CDMX.
En la SER entienden que De la Fuente, Velasco y Moctezuma asoman como interlocutores muy hábiles en tiempos de estabilidad, inteligentes para hacer agenda y relaciones, pero todavÃa existen dudas sobre su resistencia frente a una situación de alta tensión, que, de momento, no se puede descartar.
En la última reunión de embajadores y cónsules en enero fue muy visible, entre los asistentes, que el Gobierno todavÃa no tiene una estrategia discursiva y polÃtica frente al escenario eventual de una operación militar de Estados Unidos en México.
Es una carencia delicada en un mundo en el cual las instancias multilaterales se están eclipsando y se impone la relación bilateral entre paÃses.
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