El ambiente de este domingo en el congreso de Morena en el World Trade Center de la Colonia Napoles no fue el ideal. Ariadna Montiel se quejó ante varios interlocutores por el hecho de que la dirigente saliente, Luisa MarÃa Alcalde, monopolizó la organización del evento en un intento por hacer pesar su control hasta el final.
En el entorno de Alcalde, en tanto, aseguran que Ariadna tuvo un mal debut, con un discurso pobre, sin dar señales de unidad y excesivamente rodeada por el entorno de René Bejarano, su histórico jefe polÃtico: la flamante dirigente fue presentada por bejeranistas como Carlos Castillo y Aleida Alavez, mientras que Dolores Padierna circulaba entre los asistentes con renovados brÃos.
No se logró una foto de unidad coordinada y el gobernador sonorense Alfonso Durazo deslizó, en diversos contactos, que la reunión de Ariadna con los mandatarios estatales, antes de ir al congreso morenista, careció de consistencia. No se habló de rumbo ni de objetivo alguno.
A Luisa MarÃa tampoco le gustó la afinidad que mostró la nueva dirigente con Andy López Beltrán, que estuvo sentado cerca de Montiel en el templete.
En Palacio aseguran a esta redacción que Ariadna logró transmitir un mensaje correcto, al insistir con la necesidad de promover cuadros y candidatos que no estén salpicados por actividades escandalosas.
El efecto Sinaloa se vivió en el encuentro. La gobernadora interina Yeraldine Bonilla estuvo muy lejos del templete y el exdirigente Mario Delgado recibió saludos y casi ningún pedido de foto.
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