Justicia
López Obrador respaldó a Cristina Kirchner y aprovecha para empujar su reforma judicial
Dice que los jueces argentinos son conservadores y antidemocráticos. Claves hacia futuro. Diferencias de geografía.

 Andrés Manuel López Obrador salió en defensa de Cristina Kirchner, condenada  a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ocupar para cargos públicos por corrupción en la obra pública durante sus gobiernos entre 2007 y 2015.

El presidente mexicano expresó su respaldó en redes sociales y agregó:  "No tengo duda de que es víctima de una venganza política y de una vileza antidemocrática del conservadurismo".

Condenan a Cristina a seis años de prisión e inhabilitación perpetua

Como suele suceder, López Obrador elige una situación del exterior para enviar mensajes de consumo doméstico. En este caso, la necesidad de una pronta reforma judicial en México, cruzada para la cual el mandatario considera como elemental que un ministro afín a Palacio Nacional obtenga la presidencia de la Suprema Corte.

No tengo duda de que (Cristina Kirchner) es víctima de una venganza política y de una vileza antidemocrática del conservadurismo.

López Obrador, que tiene una fuerte tendencia intelectual hacia historias de injerencismo y conspiraciones contra gobiernos latinoaméricanos de corte popular (el caso de Salvador Allende es su predilecto), también se encuentra sumamente atraído por el concepto sudamericano del lawfair, tan cultivado con exponentes como Kirchner, Lula Da Silva o Rafael Correa. Se trata de una suerte de complot entre el poder judicial, medios de comunicación y el gobierno de Estados Unidos para desestabilizar a líderes que buscan un capitalismo más redistributivo.

La reforma que pretende López Obrador, debe decirse, no tiene un objetivo de rango tan alto: el presidente quiere que los jueces estén más controlados frente a potenciales arbitrariedades o posibles contubernios con el crimen organizado. Los medios, el empresariado, el status de los ministros de la Corte o las embajadas extranjeras no aparecen en el léxico de esa reforma.

El punto de fusión entre el tabasqueño, Kirchner y Lula es de corte más bien político: la imposibilidad de aceptar que jueces que no han sido votados por la sociedad tengan un rol de centralidad en la agenda pública. Este es el lugar común y que habilita la noción central del lawfair: presidentes votados por los pueblos contra jueces no votados, de ideología más bien conservadora y ligados a intereses inconfesables.

El mensaje de López Obrador con destino a Buenos Aires es también una cobertura personal a futuro porque asume que, igual que él por estos días, Kirchner y Lula tuvieron un pasado de aceptación arrasadora y cuando llegaron las horas bajas, los jueces se lanzaron sobre su libertad.



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