Manuel Velasco no se resigna a un papel periférico en un eventual sexenio de Claudia Sheinbaum. Cree que, si el triunfo de Morena es ajustado, los diputados y senadores del Partido Verde se van a cotizar y que él debería desembarcar en la Secretaría de Gobernación.
Velasco comenzó a compartir estos cálculos la semana pasada en una gira por Colima, donde estimó que Sheinbaum tendría mucha necesidad de los diputados de su partido.
Una ambición que no lastimó, por lo que se observa, el hecho de que, en su última gira por Chiapas, Andrés Manuel López Obrador dijo que los gobernadores previos a Rutilio Escandón fueron "todos corruptos".
También entiende que si la oposición llegara a dar un batacazo legislativo, Sheinbaum tendrá que construir acuerdos con el PRI y Velasco quiere ser garante de los mismos a partir de su buena llegada a Alejandro Moreno Cárdenas.
Velasco cree que sus rivales son Marcelo Ebrard o Juan Ramón De la Fuente. No lo asume bien ubicado a Mario Delgado, que, entiende, generó demasiadas heridas en la definición de las candidaturas y no agregaría valor al proyecto de Sheinbaum.
Problemas políticos que se sumarían a los dolores de cabeza que generan ciertos proveedores que Delgado apadrina en el segmento de la seguridad y que gobernadores y alcaldes morenistas debieron contratar.
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