Adán Augusto López Hernández no encuentra sosiego. A su salida de la coordinación del Senado se suman las tribulaciones estéticas de la senadora Andrea Chávez y la pelea por mantenerse en el eje de gravedad del morenismo de cara a la próxima temporada electoral.
Ahora se abre un nuevo frente en el occidente del paÃs. Y es que en el morenismo de Jalisco se habla cada vez más de la relación del alcalde de Tequila Diego Rivera, ya detenido por presunta extorsión, entre otros supuestos delitos, y el senador López Hernández.
El punto de contacto inicial serÃa el senador Carlos LomelÃ, aliado permanente de Adán Augusto en la Cámara Alta. Lomelà fue quien promovió a Rivera en la 4T de Jalisco y su delegada en la dirección estatal del partido fue la encargada de impulsar su candidatura.
Pero el nexo va más allá. El jefe de gabinete de Rivera, Diego López Ibarra, está prófugo desde el estallido del escándalo. Su hermano Alejandro, también conocido como "Chila", era el operador territorial de Adán Augusto. El armador tiene múltiples postales en sus redes sociales con la senadora Chávez, el senador Gerardo Fernández Noroña (siempre en los lugares incorrectos) y, por supuesto, el senador LomelÃ.
Esta vinculación es un tema muy mencionado en la bancada de senadoras del oficialismo y refuerza la creencia de que Adán Augusto tiene que estar lejos de las campañas del 2027.
Y es que la trama de Tequila, a medida que pasan los dÃas, se vuelve más tenebrosa: lo que empezó como un esquema de extorsiones a empresarios, ahora incluye secuestros, corrupción con fondos públicos y una presunta asociación con el Cártel de Jalisco Nueva Generación.
En la arena polÃtica local el impacto es visible: el caso de Rivera dinamita las chances de Lomelà de querer, una vez más, ser candidato en Guadalajara en 2027. Gana terreno asà la diputada federal Merilyn Gómez Pozos, aliada de Ricardo Monreal.
Avatares que le impiden a Adán Augusto momentos de distención y disfrute, como los que les genera el escándalo que ahora golpea al exvocero Jesús RamÃrez Cuevas, a quien el tabasqueño siempre detestó y que ahora tiene que explicar su relación explosiva con Sergio Carmona.
Solo quedará para Adán Augusto, como premio consuelo, contemplar el naufragio de la reforma electoral.
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