Una situación se reitera al interior del oficialismo, desde hace algunos dÃas: aspirantes a cargos decisivos en el 2027 con poca llegada a la dirigente de Morena, Ariadna Montiel, han comenzado a buscar a su histórico mentor, René Bejerano. Un regreso incipiente a la centralidad para quien atravesó el sexenio anterior en el ostracismo.
El caso más reciente serÃa el de Chihuhua: la senadora Andrea Chávez habrÃa sondeado, a través del senador Adán Augusto López Hernández, al propio Bejarano para bucar algún tipo de entendimiento con Montiel, quien rechaza su aspiración en la entidad norteña.
Referente ineludible de la izquierda capitalina, Bejarano se convirtió en un polo de carga negativa a partir de los llamados "videoescándalos" y pasó a un discreto segundo plano. Igual que otros colaboradores del primer cÃrculo de Andrés Manuel López Obrador, no alcanzó a disfrutar el momentum del tabasqueño.
La promoción de Montiel a la dirigencia de Morena le ofrece, ahora, un segundo aire. Si bien la dirigente rechaza tener cercanÃa con Bejerano, sostiene una buena relación con su referente y la comunicación con su esposa, Dolores Padierna, es constante, algo que se vio reflejado en su toma de protesta, a inicios de mayo.
Quienes han conversado con Bejarano en privado lo encuentran igual de racional que siempre y más cauteloso: tenÃa previsto publicar un libro de tono acido sobre el gobierno de López Obrador, similar al del exconsejero Julio Scherer, pero ahora asegura haber suspendió cualquier aventura editorial.
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