Tras dictarse prisión preventiva en contra de Karina Barrón por presunta difamación y extorsión al senador Waldo Fernández, decae el ánimo en el PRI y la capital; en público ofrecen nulo respaldo a la funcionaria de Monterrey. Buscan evitar conflictos con la FGR, la federación y el entorno presidencial.
Al ser cuestionado respecto al caso por primera vez, el alcalde de Monterrey, Adrián de la Garza, evitó dar alguna declaración para respaldar a Barrón Perales: "Somos muy respetuosos de los procesos, vamos a esperar la resolución, es un proceso penal y hay que ser prudentes".
Se le reiteró el cuestionamiento: "Para explicarme mejor, hay un proceso penal, el sábado se cumplen los tiempos para tomar una determinación", señaló.
La reacción del edil es entendible: En un caso que ya atrajo la FGR y del cual ya se pronunció la presidenta Claudia Sheinbaum, De la Garza busca evitar cualquier revés desde la federación en medio de sus aspiraciones a la gubernatura. El priÃsta se ha mantenido cercano del entorno presidencial y no busca iniciar un frente durante meses cruciales de cara al 2027.
Por otro lado, la FiscalÃa -pese a sus sólidos nexos con el PRI- respaldó la versión del senador de la 4T. Detalló que la vÃctima no cooperó con exámenes médicos, falsificó información y se cerró la carpeta en noviembre del 2024.
"La carpeta de violación se cerró en septiembre del 2024, hasta donde tengo conocimiento la principal causa por la que se cerró es que la vÃctima no compareció para realizarse exámenes médicos... desde nuestra llegada tratamos de no politizar la dependencia, buscamos investigar de forma objetiva, ya se cerró esa carpeta y todas nuestras determinaciones son combatibles, hay que esperar las actuaciones jurÃdicas", dijo el fiscal Javier Flores.
De hecho, la presencia de presuntas evidencias clave en la FGR como pagos realizados a nombre de la ex pareja de la funcionaria, las declaraciones en su contra de ex colaboradoras con quienes sostuvo conflicto, entre otras, lo convierten en un juicio complejo para que se involucren los cercanos a Barrón Perales sin resultar perjudicados, al menos, en imagen.
Por este motivo, el dirigente estatal del PRI, José Luis Garza Ochoa, se limitó a declarar: "Es una amiga del priismo, es una amiga nuestra, es una militante y es una persona a la que conozco desde un poco más de 10 años... lo que pasó el domingo naturalmente nos llamó mucho la atención, fue una sorpresa y somos muy respetuosos de la autoridad... está un juicio en proceso, no quisiera yo interrumpirlo".
Cabe recordar que Garza Ochoa es aliado de Alejandro Moreno Cardenas. El dirigente nacional del PRI es, hasta ahora, el único en respaldar a su principal allegada en Nuevo León, pero sólo mediante un comunicado institucional.
"El PRI denuncia que lo que enfrenta nuestra compañera Karina Barrón Perales es una persecución polÃtica directa, operada desde el poder. El gobierno de Morena en alianza con MC ha decidido usar las instituciones para intentar golpear al PRI rumbo al 2027... Karina ha denunciado errores del poder, excesos, no ha guardado silencio. No está sola, tiene absoluto respaldo del PRI", se señaló en el legible.
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