Pese a la coordinación que existe entre el PRI y PAN, al interior de Palacio de Cristal continúan las disputas por diversas posiciones. En las últimas semanas el titular del gabinete de Monterrey, Fernando Margáin Sada -quien es el actor clave del panismo en la capital- se alzó para imponerse como aspirante para la alcaldÃa o gubernatura por albiazul.
Según pudo conocer LPO, el funcionario se acercó a los lÃderes de ambos partidos para mostrar su disposición de abanderar un proyecto desde el PAN. Si bien todos lo tomaron con calma -incluso indiferencia-, en el PRI crece la molestia por la insistencia del partido aliado de no deslindarse de los proyectos centrales en el Estado.
Es entendible: El albiazul no quiere limitarse con bastiones como San Pedro y San Nicolás, además de curules en el Congreso, y busca encarecer su disposición de ceder Monterrey y la gubernatura; mientras que en el tricolor encaminan los proyectos centrales con amplias posibilidades tanto variedad de candidatos y hándicap electoral, algo de lo que carece el panismo.
Esta tensión por la incursión de Margáin Sada, se suma a la presión por la reunión privada entre el dirigente estatal panista, Policarpo Flores, el gobernador Samuel GarcÃa y su esposa Mariana RodrÃguez.
En el PAN buscan mostrar que sostienen una ventana para diluir la alianza con el PRI como se realizó a nivel nacional, esto como respuesta al presunto acercamiento de Adrián De la Garza con actores de la 4T en sus informes, como la senadora Judith DÃaz, o alcaldes como Andrés Mijes o Manuel Guerra.
Por otro lado, ambas fracciones también sostienen duras negociaciones al interior de la oposición por asuntos de Presupuesto. Temas como INFO NL, el Poder Judicial, la FiscalÃa y el recurso a municipios es algo que genera roces en negociaciones previas entre el PRI y PAN antes de emitir presión en Palacio de Cantera.
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