Conversaciones en Madrid. Todas las miradas apuntan a noviembre. Temor por el Mundial. La Corte y los aranceles. La clave de enfrentar a Trump. |
Un empresario mexicano que participó de la última reunión en Davos animó el pasado viernes una extensa conversación en el Hotel Ritz de Madrid, frente a la Plaza de la Lealtad.
De todas las cuestiones que se abordaron en Suiza, mencionó, desde la intención de Donald Trump de avanzar sobre Groenlandia hasta el litigio del presidente republicano contra el CEO de JP Morgan, un asunto comentado por lo bajo fue el destino del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
En diversos encuentros, en los cuales también participó la empresaria Altagracia Gómez, se mencionó casi como una certeza, que este año no habrá claridad sobre el futuro del Tratado y que sería necesario esperar al resultado de Trump en la elección de medio termino prevista para noviembre.
El cronograma arroja pistas en esa dirección: un proceso de mesas de consulta que debería comenzar en marzo u abril se estirará hasta el mes de octubre, días antes de la cita electoral del mandatario estadounidense.
El panorama es espinoso: Trump dice que no necesita un tratado, que los aranceles los decide él, su secretario de Comercio Howard Lutnick no cree en la globalización y el primer ministro canadiense Mark Carney está en su peor momento con la Casa Blanca.
Un ejemplo de este momento es que en Davos estuvo muy presente la idea de que Washington buscará acuerdos bilaterales con México y Canadá, algo que no necesariamente sería negativo para el Gobierno de Claudia Sheinbaum.
El representante comercial Jamieson Greer deslizó en Suiza que México, a pesar de toda la presión de Trump en el terreno de la seguridad, se había manejado mejor que Canadá respecto a China. Entendible: Carney es el primer caso de un gobernante canadiense en más de 20 años en viajar a Beijing mientras que Sheinbaum impuso aranceles a los productos chinos.
Carney también entiende que la renegociación del T-MEC está en una zona de turbulencias. Tras un discurso muy aplaudido, tuvo reuniones privadas con banqueros en las que dijo que había pocas chances de un acuerdo entre los tres países. No es casualidad que en su discurso Carney haya dicho que el nuevo orden global es una ruptura y no una transición. "Para que haya transiciones uno tiene que conocer hacia dónde va", interpretó en Davos el excanciller Luis Videgaray, que llegó hasta allí para acompañar a Jared Kushner, yerno de Trump y uno de los arquitectos del futuro de Medio Oriente.
Tampoco aparecieron buenas noticias para el bloque regional en ciertas reuniones protagonizadas por el secretario de Comercio Lutnick. El funcionario teme que la Corte Suprema en Washington fulmine los aranceles de Trump pero cree que sostendrá los aplicados a México bajo el pretexto de que estos existen por una cuestión de seguridad nacional, para que Sheinbaum enfrente al narcotráfico.
El escenario de una demora en la renegociación está sobre la mesa del Gobierno mexicano, donde lo que más preocupa en términos comerciales, después de las amenazas arancelarias de Trump, es que la incertidumbre generada por ese limbo implique menor inversión y menor crecimiento.
Frente a este horizonte es que Marco Rubio vuelve a asomar como un aliado ineludible dado que defiende el T-MEC. Estuvo en Davos y fue una figura principal porque el empresariado global comienza a percibir que sus chances de ser candidato en 2028 son reales.
Un comentario recurrente fue que todo el viaje de Trump a Suiza encerró la clave de que ya abandonó su pulsión por una nueva reelección que demandaría reformar la Constitución. Reclamar Groenlandia, lanzar la llamada Junta de la Paz, quejarse por no recibir el Premio Nobel, todos temas que forman parte de la semblanza que Trump quisiera dejar de su segunda presidencia, enfocada, de momento, más en demoler el orden actual que en generar uno nuevo.
El Mundial asoma como una instancia decisiva de ese legado. La prensa europea reveló que para forzar al presidente a que retroceda por Groenlandia fue preciso que Europa lo amenazara con retirar a sus equipos de la competición prevista para el verano en Canadá, Estados Unidos y México.
Por cierto: en la Feria de Turismo de Madrid de esta semana, donde asistieron varios gobernadores mexicanos, hubo algunos comentarios inquietantes sobre cómo Estados Unidos podría afectar para mal el flujo de visitantes esperado. Los desmanes del ICE de los últimos días, la inminente quita de visados y el valor de los boletos - quintuplican los del Mundial pasado -, generan dudas en algunos operadores turísticos y ayudan a entender el giro de Trump en su disputa por el Ártico, que pasó de querer conseguir Groenlandia a como de lugar a aceptar una negociación con la OTAN y Bruselas.
La decisión de Trump de dar marcha atrás con los aranceles a Europa cristaliza un sentido que ya viene de América Latina: a Trump es preciso enfrentarlo para luego poder negociar con él. Estas semanas los cruces de los presidentes Sheinbaum, Gustavo Petro y Lula Da Silva con Washington tuvieron su eco en Suiza con Emmanuel Macron, Ursula Von del Leyden y, desde ya, Carney. Todos cuestionaron el nuevo expansionismo de Estados Unidos y la decisión de Trump de que ahora las disputas se deciden por la fuerza. Mientras tanto, en el largo plazo, todos esperan que este desafío les genere éxitos frente a sus votantes.
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