El secretario de Seguridad definirá las aspiraciones más complejas de la 4T hacia 2027. Arremetida en Nueva York. El nuevo libro de AMLO. |
"Ganar la encuesta está bien, pero este Gobierno no puede tener un Rocha propio". Fue la sentencia que escuchó un aspirante a gobernador, esta semana, en una incursión crepuscular a Palacio Nacional.
Una tesis que se ha aplicado a las diez candidaturas ya anunciadas para 2027 y que se pretende sostener en las siete que faltan por resolver: los aspirantes deben ser competitivos, pero no pueden ser descartados por el esquema de control de Omar García Harfuch.
El secretario de Seguridad Pública esgrime por estos días un mayor hermetismo. Aquellos que lo buscan a través de su colaborador Juan Lacanda se encuentran con evasivas y su última aparición gravitante fueron las postales con el jefe de la DEA, el mes pasado, justo cuando la arena política estaba convulsionada por el intento de Rubén Rocha de regresar a su despacho de gobernador de Sinaloa.
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El distanciamiento obedece a la incómoda tarea de tener que depurar a aquellos candidatos que tengan un presente y un pasado vidriosos, que estos no puedan presentar explicaciones sobre su trayectoria clandestina o, acaso lo más recurrente, que no busquen a García Harfuch para descarrilar a sus rivales.
Uno de los aspirantes derrotados señalaba, no sin ironía, el caso de Julieta Ramírez, nominada para Baja California y quien, según la cadena Univisión, habría negociado un acuerdo de colaboración con la justicia de Estados Unidos: "Ella desmintió a Televisa, pero Omar le dio la candidatura".
Con este sistema de "compliance", el secretario cosecha enemistades esperables, pero, visto con otro prisma, impone un sello de calidad a las candidaturas de potenciales aliados para el 2030, donde aparece el escenario de su ambición presidencial.
De las gubernaturas pendientes las dos más espinosas son las de Baja California Sur y Chihuahua. En la primera el problema para García Harfuch son los señalamientos, explosivos, que pesan sobre el alcalde de Los Cabos, Christian Agúndez y en la segunda el papel del senador Adán Augusto López Hernández como gerente de la aspiración de Andrea Chávez.
Chihuahua es un laberinto para el secretario: busca - por pedido de Palacio Nacional -, descartar a la senadora, pero evitar un estallido de esta contra el oficialismo y, al mismo tiempo, eludir potenciales revanchas de Adán Augusto y de Andy López Beltrán, que está comprometido con el proyecto de Chávez. Por ahora, el final está abierto.
Todos estos conciliábulos suceden bajo la sombra de la Casa Blanca. Esta semana en el gabinete existía un halo de esperanza de que Donald Trump aprovecharía la tribuna de la ONU para enviar un mensaje en favor del acuerdo de libre comercio de América del Norte. En lugar de ello, volvió a decir que México está gobernado por el crimen organizado.
El canciller Roberto Velasco conoció de antemano la densidad del discurso y optó por no abandonar su asiento y escuchar a Trump. El gesto generó malestar en el ala más obradorista del oficialismo, incluso, hubo varios mensajes en la red social X que se apuraron a compartir el video de la delegación cubana abandonando el reciento ante los ataques del presidente estadounidense. Pero, como señalan desde el ámbito diplomático, el embajador mexicano ante la ONU, Héctor Vasconcelos, a quien Andrés Manuel López Obrador define como su "amigo", tampoco se levantó ante la arremetida. La presión de Washington, al final del día, anula todas las trifulcas internas.
Trump habló en Nueva York el martes y el miércoles llegó una respuesta calculada desde la conferencia matutina: Claudia Sheinbaum anunció que viajará a China para la cumbre de la Alianza del Pacifico del 18 de noviembre. Mientras tanto, la asistencia al G20 en Miami, corazón político del actual gobierno republicano, permanece en estado gaseoso.
En la definición sobre la incursión a Florida tendrá peso específico el resultado de Trump en la elección de medio termino. Este sábado The Wall Street Journal volvió a remarcar que la situación al interior de las campañas republicanas es "desesperante" por la baja aprobación del magnate.
Tras confirmar viaje a China, Sheinbaum iría al G20 pero evitaría una cumbre en Madrid
La presidenta sigue de cerca las definiciones de candidaturas y por eso prefiere evitar demasiado movimiento internacional en el tramo final del año. Su asistencia a la Cumbre Iberoamericana en Madrid, a comienzos de noviembre, también está en duda.
En esta lógica, Carlos Augusto Morales, hombre de todas las confianzas de la mandataria, señala en privado que para finales de noviembre deberán estar resueltas todas las candidaturas de la 4T de cara al 2027. El funcionario no deja de señalar como cruciales las candidaturas a San Lázaro, donde el Gobierno pondrá en juego su mayoría legislativa.
Quienes lo escuchan asienten, pero sospechan de un elemento más complejo para la antesala del invierno: el nuevo libro de López Obrador, que será presentado en la primera semana de diciembre.
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