El presidente avanza hacia la encrucijada de Venezuela. El cálculo en Palacio. Reunión con empresarios. Los frentes internos del magnate. |
A medida que avanza la semana crece la preocupación en la cúpula militar mexicana ante una posible incursión militar de Donald Trump en Venezuela. Y no se trata tanto de un enfoque de estabilidad regional o animo anti belicista: en la SecretarÃa de la Defensa es muy fuerte la creencia de que Venezuela es un primer ensayo del presidente republicano para otras incursiones en su guerra contra las drogas, algunas más cercanas e inquietantes.
Tanto el general Ricardo Trevilla como el almirante Raymundo Morales han hablado largamente con oficiales del Comando Norte y tanto en la Defensa como en la Marina predomina la teorÃa de que Trump no hará una guerra de gran escala en Venezuela.
En este sentido, el Pentágono se inclina por un modelo como el aplicado en Libia en 2011, donde primero se cerró el espacio aéreo - lo cual ya sucedió en Venezuela -y luego se atacaron objetivos militares especÃficos que finalmente devinieron en la caÃda de Muammar Gadafi con un fuerte respaldo interno. Un detalle: ese mismo año comenzaban los primeros resquemores de la Casa Blanca de Barack Obama hacia Caracas, donde todavÃa mandaba Hugo Chávez.
De aplicarse el esquema de Libia, el despliegue militar en el Caribe formarÃa parte de un mecanismo de presión final para luego dar paso a golpes letales y focalizados. Frente a este plan es que el Miami Herald informó que Nicolás Maduro y su entorno suelen dormir en hospitales civiles.
Para los generales mexicanos el esquema de una guerra localizada es inquietante porque hace juego con la tentación de Trump de intervenir en México contra los cárteles de la droga, que, al igual que en Sudamérica, están calificados como organizaciones terroristas.
Asà como en Venezuela se habla de atacar depósitos, puertos y pistas de aterrizaje, en México el objetivo serÃan narcolaboratorios y escondites, especialmente el de Ivan Archibaldo Guzmán, el hombre más buscado y que, según The Wall Street Journal, ya logró eludir un intento de arresto gracias a una fuga por túneles.
Trevilla cree que otro punto en común entre Venezuela y México es el de la información y el espionaje: Estados Unidos tiene en su poder a un exalto jefe de la inteligencia chavista (Hugo Carvajal) asà como también a decenas de capos del narco mexicano que en los últimos meses se han convertido en testigos colaboradores del Departamento de Justicia. Por eso la reciente muletilla de Trump, aplicada en ambos paÃses, de que asegura conocer donde viven los narcotraficantes.
No todo es negativo. El punto a favor de una operación veloz en Venezuela es que Estados Unidos prescindirÃa de requerirle a México instalaciones militares con fines logÃsticos como, pudiera ser, el aeropuerto de Cozumel. Un giro no menor si se considera que el Pentágono ya consiguió una base de operaciones en El Salvador. El colapso del chavismo pudiera ser otra prueba de fuego para el discurso soberanista que, este sábado, volverá a emerger en el Zócalo cuando Claudia Sheinbaum regrese de Washington.
El lÃmite de Trump para una guerra de alta intensidad es, desde ya, interno. El secretario de Guerra Pete Hegseth tiene cada vez más inconvenientes para explicar sus peripecias en el Caribe, especialmente en aquellos ataques a narcolanchas en los cuáles se esfumaron los códigos más elementales del combate cuando fueron ejecutados sobrevivientes.
Luego están los inconvenientes en la propia base republicana, donde la incursión militar en Sudamérica tiene poca prensa. El senador Rand Paul lo dijo esta semana cuando pidió aplicar lÃmites al despliegue militar: "No enviaré jóvenes estadounidenses a morir en Venezuela, los que tengan ganas de que vayan por su cuenta".
Otra señal, recogida en The Washington Post, es la presencia de figuras mediáticas del movimiento MAGA, como Laura Loomer o Mike Waltz en las últimas ruedas de prensa del Pentágono. Loomer, en algunas de sus emisiones, ha manifestado dudas sobre la existencia del Cártel de los Soles.
Para un ala del staff de Trump, por ahora, la polÃtica y los acuerdos se imponen a la fuerza. El periodista de LPO Argentina Augusto Taglioni lo reseñó esta semana: Marco Rubio logró triunfos en todas las elecciones latinoamericanas de este año, desde Honduras hasta Argentina, pasando por Ecuador y Bolivia. El año cerrarÃa con otro triunfo en Chile. El poder condicionante de Trump y su táctica negociadora serÃa, de momento, más rutilante que el accionar militar.
Como sea, todo el mundo de Trump es altamente transaccional. Uno de los magnates que este miércoles acudieron a Palacio Nacional para el Consejo de Promoción de Inversiones contaba a la salida que habÃa hablado con Chris LaCivita, figura ineludible del entorno de Trump y arquitecto de su última campaña presidencial. El ahora consultor fue muy directo y le dijo que el presidente todavÃa no ve clara cuál será su ventaja real de ingresar al laberinto venezolano.
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