El canciller Velasco alista una estrategia en la prensa de EU. Ecos de las conversaciones en Barcelona. Viaje a Brasil por Petrobras. Se cierra la tensión con España. |
El canciller Roberto Velasco ha incrementado sus contactos con un consultor en Estados Unidos que tendrá, como misión prioritaria, entrenar a los cónsules mexicanos para que estos puedan tener una mayor presencia en la prensa estadounidense y, de ese modo, defender al Gobierno de Claudia Sheinbaum ante situaciones de tensión con la Casa Blanca de Donald Trump.
Se trata de César Martínez Gomaríz, quien vive hace 40 años en Los Ángeles y aprendió el oficio de Lionel Sosa, asesor para medios en español de las campañas republicanas de George W. Bush. Martínez Gomaríz conversa con Velasco de modo permanente y también ha hablado largamente con Sheinbaum. Su entrada a escena es una ratificación más de lo que ya se asume como un mantra en Palacio Nacional: frente a la personalidad mercurial de Trump, la única respuesta que podría tener el oficialismo a una maniobra militar inesperada es de tono político, comunicacional y multilateral.
Por eso el viaje a España de mediados de este mes. En la cena entre Sheinbaum y Lula da Silva -organizada en Barcelona por el jefe de Oficina, Lázaro Cárdenas Batel- quedaron de relieve algunas nociones que definirán el corto plazo de la política exterior mexicana. Una idea central es que ciertos aliados de Trump han comenzado a operar en las elecciones de este año en Colombia y Brasil y que, frente a esa maniobra, la única opción es la de marcar un contraste nítido. Para entender: el encuentro progresista de Barcelona fue la respuesta a la cumbre de Miami del pasado marzo, donde Trump reunió en su hotel a sus aliados de la región y excluyó a Sheinbaum, Lula y Gustavo Petro.
En España, Lula ofreció su fórmula para la política exterior a sus pares de México y Colombia: mayor cercanía con Europa, sostener nexos con China y potenciar la unidad regional. El presidente brasileño agregó el elemento de la reciprocidad y contó que este mes su gobierno expulsó a agentes de seguridad estadounidenses que despachaban en Brasilia como represalia a la salida de un diplomático brasileño de Washington.
Ese giro es más complicado para Sheinbaum, tal como quedó en evidencia esta semana a partir de la crisis de los agentes de Estados Unidos muertos en Chihuahua. La reacción oficial no pasó de un mensaje de extrañamiento al embajador Ronald Johnson. Debe decirse: Lula corre con ciertas ventajas, no solo por su distancia geográfica con Estados Unidos, sino porque, además, su gobierno no está presionado desde la Casa Blanca con acusaciones de nexos con el crimen organizado. La ausencia de ese elemento le otorga otro margen de maniobra en la arena internacional.
En España, Sheinbaum acordó también que el próximo encuentro de presidentes progresistas tenga lugar en México el año que viene. Una reunión a la cual asistiría el presidente español, Pedro Sánchez, y llegaría acompañado por el monarca Felipe VI, logrando así un cierre a la tensión abierta con España en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador.
En paralelo, el viernes en Palacio Nacional se dijo que el viaje de Sheinbaum a Brasil está confirmado para el mes de junio. La presidenta conversó con la directora de Petrobras, Magda Chambriard, y se trazaron las primeras líneas de estrategia para una asociación de Pemex con la petrolera brasileña, que llegaría al golfo de México para incursionar en aguas profundas y explorar el negocio del bioetanol a partir de la caña de azúcar. El proyecto tendría lugar tanto en México como en Cuba, en otro paso de la distancia calculada que propone Lula frente a Trump.
El despliegue en la arena internacional explica, en parte, la jugada doméstica de esta semana que apunta a que Sheinbaum tenga mayor control sobre la vida interna de Morena. Un secretario de Estado lo suele explicar sin eufemismos: la presidenta no puede confrontar a Trump y, al mismo tiempo, tener que negociar con diversos actores para impulsar un candidato a gobernador.
Avatares que animan diversos conciliábulos en los cuales aparecen dudas sobre si, efectivamente, Ariadna Montiel asumirá la conducción de Morena. En el entorno de la secretaria no hay demasiado entusiasmo, especialmente luego de que se informara que Citlalli Hernández será la encargada de los procesos que definirán las candidaturas del año que viene. Más allá de los nombres, la próxima dirigencia de Morena va a terminar por definir si Sheinbaum logra controlar al movimiento que la encumbró en Palacio Nacional.
Otro eco de Barcelona: allí estaba el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, quien para ser candidato presidencial el año que viene en Argentina se ha distanciado de su gran promotora, la expresidenta Cristina Kirchner, quien se encuentra presa en su departamento en Buenos Aires por supuestos actos de corrupción.
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