Sin apoyar abiertamente a ningún candidato, Washington se anotó otro triunfo en América Latina. Inquietud ante una posible intervención en 2027. |
Hasta el pasado viernes, en el Gobierno mexicano existÃa el cálculo de que el candidato de Gustavo Petro en la elección colombiana, el senador Iván Cepeda, se podrÃa imponer en primera vuelta o, ante un escenario negativo, ganar la elección por un piso de 700,000 votos.
Era un resultado esperado porque la presidenta Claudia Sheinbaum recibió dos veces al senador y hubo comunicación constante con sus allegados; incluso, se llegó a hablar de un potencial acuerdo de Pemex con la petrolera Ecopetrol, similar al que se pretende con la brasileña Petrobras.
Pero, en esencia, lo que más observó el oficialismo fue el comportamiento de Estados Unidos en la contienda colombiana. En este sentido, el segundo lugar del senador Cepeda, derrotado por el abogado Abelardo de la Espriella, agita los peores temores de cara a la elección del año que viene.
En la larga noche del Hotel Tequendama, en pleno centro de Bogotá, algunos integrantes de la campaña de Cepeda comenzaron a decir hacia la medianoche que habÃa reportes de movimientos extraños en las mesas de votación en el exterior. Concretamente en el estado de Florida, donde en algunas casillas, señalaron, hubo más votos que personas registradas. El dato más inquietante habrÃa llegado del consulado colombiano en Orlando.
Ese reporte serÃa la explicación a la decisión de Petro de desconocer el resultado del conteo rápido que el domingo emitió la empresa Thomas Greg, la misma que el pasado marzo le otorgó un triunfo contundente al oficialismo colombiano en las elecciones legislativas.
Como sea, el dato de Florida aceleró las especulaciones en la Casa de Nariño: allà tiene una oficina el despacho de abogados de De la Espriella y allà opera también el abogado Dan Newlin, patrocinador de las campañas de Donald Trump, asiduo visitante de Mar-a-Lago y gran respaldo del outsider.
Otro elemento que contribuyó a estas teorÃas fue la decisión del presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, de quitar los aranceles que le impuso a Petro y anunciarlo mientras en Colombia se votaba. Noboa tiene relación directa con De la Espriella y, a su vez, el respaldo absoluto de la Casa Blanca. Eliminar los aranceles se entendió, en la campaña de Cepeda, como una muestra de cómo serÃa la relación bilateral Colombia-Ecuador si no gobernara la izquierda.
Venezuela es otra arista por considerar. A la campaña de Cepeda le sorprendió el gran desempeño de De la Espriella en los departamentos de Arauca y Norte de Santander, vecinos del paÃs que gobierna Delcy RodrÃguez, quien decide muy pocas cosas sin antes hablar con Marco Rubio. Son fronteras porosas que alimentan la creencia de un posible accionar dirigido desde Venezuela.
Como corolario final, este lunes llegó el rápido respaldo del gobierno de Israel -aliado de Trump- al triunfo de De la Espriella, a quien calificó de "amigo".
Todas estas cuestiones ya se conocen en el Palacio Nacional y son una muestra de la faceta más inquietante de la influencia de Washington en la región: en Argentina, Chile, Bolivia y Honduras, el presidente de EE. UU. esgrimió su apoyo, más o menos explÃcito, a los candidatos que le interesaban.
En Colombia, que es el paÃs de Sudamérica que más padece la polÃtica migratoria de EE. UU. en materia de deportados, Trump guardó silencio y no respaldó ni a De la Espriella ni a la senadora Paloma Valencia. Pero, al menos en la primera vuelta, ganó la partida.
La contienda colombiana es una explicación del discurso de Sheinbaum en el Zócalo y nutre, además, la lógica en la 4T de que Trump va a querer intervenir en las elecciones en México, aunque no lo haga públicamente. La cantidad de recursos y espacios de influencia, dentro y fuera de EE. UU., son siderales y parecen más eficientes que en otras latitudes: Trump no consigue ganar la guerra en Irán, pero en América Latina luce imbatible.
Ese dato de la realidad es el que enciende todas las alarmas en el Palacio Nacional, donde, de momento, la defensa de la soberanÃa se traduce en la defensa de Rubén Rocha y su escandalosa trayectoria.
El periplo en la contienda colombiana del senador republicano Bernie Moreno es tan solo una muestra de la intensidad de Trump hacia América Latina. Moreno estuvo meses atrás en la Casa Blanca en la reunión entre Petro y Trump. Luego dijo que si el narco operaba en la primera vuelta, la elección podÃa ser entendida como inválida. Esta semana llegó a Colombia como observador electoral y la noche del domingo, tras conocerse el triunfo de De la Espriella, dijo que el proceso habÃa sido "legal y ordenado".
Pregunta ineludible: llegado el momento, ¿quién cumplirá el papel del senador en la elección de medio término en México?
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