Opinión
Señales de Vida
Por María Scherer
El relanzamiento del PAN es inútil sin una redefinición que le permita recuperar el espacio perdido ante Morena y una base social en las calles.

 El Partido Acción Nacional ha recibido distintas críticas por su relanzamiento, unas por la escasez o la pobreza de sus ideas, otras por su definición solo a partir de su antagonismo frente a Morena. Como sea, el PAN ha dado señales de vida.

Es buena noticia que el partido regrese a las calles. Haberlas desatendido arrojó a Acción Nacional a sus niveles más bajos de votación. Según datos recientemente publicados por Alejandro Moreno, encuestador de El Financiero, Morena ha registrado un aumento del apoyo entre el electorado de derecha.

 El PAN debe reclamar lo que alguna vez fue suyo. Pero además de recuperar al electorado de derecha, también ha perdido a sus electores más jóvenes. Moreno piensa que ésta es una encrucijada: se puede recuperar al primero o al segundo, no a ambos a la vez.

En una entrevista radiofónica en Radio Fórmula, con Azucena Uresti, el dirigente, Jorge Romero, anunció que el PAN rifará cada mes uniPhone 17, que vale más de 30 mil pesos, para atraer a los jóvenes. Anticipándose a los juicios, dijo que así lo hacían también los fundadores. Habrá mejores métodos que sobornar al electorado.

También es positiva la apertura que anunció Romero. Pero todavía debe hacer muchas aclaraciones. Permitir que se agreguen militantes no significa ceder el control del padrón. Las votaciones democráticas no garantizan triunfos, y hay sed de ellos. Hay panistas que quieren seguir apostando al marketing; piden encuestas, grupos de enfoque y análisis antropológicos. Lo que importa es ganar.

 Si la única prioridad es ganar a toda costa, como claman los panistas enfocados en el marketing, y sin una identidad clara, solo le quedará sobrevivir, disminuido por sus propias contradicciones internas. 

Para estos, el mejor camino no es que Acción Nacional tome distancia del PRI. Pero la coalición electoral está muerta y a los azules les costó más derrotas que victorias comprenderlo. De esa unión antinatura no podía salir nada bueno. Aun así, no está claro que el partido esté decidido a apostar por sí mismo, como lo han firmado dirigentes y destacados militantes. Incluso antes de anunciar la ruptura con el Revolucionario Institucional, el PAN le ha hecho guiños a Movimiento Ciudadano, una fuerza electoral en ascenso, que no carga con los negativos de los priistas o de los panistas.

La excandidata presidencial Xóchitl Gálvez dijo en mayo que es momento de construir "un gran acuerdo" y llamó a los naranjas a "dialogar y unirnos para defender nuestro país". Ricardo Anaya celebró la separación del PRI, y confió que tiene "una simpatía natural a una coalición con Movimiento Ciudadano".

Esta unión es muy improbable. Primero, no son pocos los panistas pragmáticos que se rehúsan a renunciar al matrimonio con los priistas. El divorcio provocaría derrotas electorales que el partido no podría soportar en la condición de debilidad en la que se encuentra. Nuevo León, por ejemplo, solo puede ganarse en conjunto. En estados norteños -Coahuila, Durango, Sonora y Chihuahua- se han expresado los partidarios de mantener la coalición tóxica.

Los emecistas no encuentran atractiva la coalición azul y naranja. Las tendencias de ambos se cruzan, Movimiento Ciudadano va hacia arriba, mientras Acción Nacional trata de frentar su caída. Jorge Álvarez Máynez, dirigente de MC, ha dicho que es muy pronto para hablar de elecciones, pero está claro que su partido no encontraría beneficio alguno en ese hipotético acuerdo. Todo lo contrario, sería un error estratégico.

El relanzamiento del PAN fue una mezcla de ideas exiguas, tácticas cuestionables y una indecisión estratégica entre aliados que lo debilitan y aliados que hasta ahora lo rechazan. La apertura es inútil si no se acompaña de una redefinición que le permita recuperar el espacio perdido ante Morena en la derecha y una base social en las calles. Si la única prioridad es ganar a toda costa, como claman los panistas enfocados en el marketing, y sin una identidad clara, solo le quedará sobrevivir, disminuido por sus propias contradicciones internas.

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