¿Cuánto ensucia la designación del ex secretario de Seguridad de Tabasco el plumaje inmaculado de AMLO y la supuesta incorruptibilidad de Morena? |
Adán Augusto López, lÃder de los senadores de Morena y exsecretario de Gobernación, el 'número dos' del presidente más popular de México, ingresó discretamente por la puerta trasera a la sede del Congreso Nacional de su partido. No por falta de arrojo ante la prensa o la oposición -si le bastó un soso posteo para zanjar su comprometida situación-. La verdadera razón de su acceso furtivo es otra: Adán Augusto negará cualquier responsabilidad por haber designado al lÃder de 'La Barredora', un apéndice del Cartel Jalisco Nueva Generación, al frente de la seguridad en Tabasco. La pregunta que resuena es: ¿cuánto ensucia esta designación el plumaje inmaculado de Andrés Manuel López Obrador y la supuesta incorruptibilidad de Morena?
Lo que verdaderamente les importa son las apariencias: Luisa MarÃa Alcalde proclama de dientes para afuera que Morena no cobija a quienes traicionan sus principios fundacionales. Principios, por cierto, que la presidenta de la República debe recordar con frecuencia a sus desmemoriados compañeros de partido, quienes olvidan con facilidad los ideales de austeridad y honestidad que en teorÃa rigen al movimiento.
Alfonso Durazo, presidente del Consejo Nacional, insiste en que las acusaciones no trasciendan al exterior, para evitar que los adversarios -que están entre ellos- dañen al partido.
La consigna morenista es clara: los escándalos se resuelven hacia adentro, en el hermetismo, para que nada empañe la imagen de la Presidenta y su antecesor. En este juego de complicidades, la máxima es 'Nadie sabe nada; nadie debe, nadie paga: si Adán no sabÃa de Hernán, Andrés tampoco sabÃa de Adán.
En medio de la controversia, Adán Augusto López hace un llamado a cerrar filas, una aburrida proclama que busca sacudirse la atención. Afuera del Consejo Nacional, sus escasos simpatizantes vociferan 'no estás solo', un coro que subraya la lealtad que se espera de ellos. Los morenistas, en su intento por contener la crisis, buscan resolverlo todo alineando posiciones, como si la cohesión interna pudiera disipar las sombras de la corrupción. Morena, en efecto, se erige como un enorme manto que protege a sus fieles, incluso frente a las acusaciones más graves.
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