4T
La indiferencia de Monreal
Por María Scherer
En su malograda defensa de Andrés Manuel López Beltrán, un hombre adulto, maduro y podeoroso, Monreal suprime el hecho de que la violencia vicaria es una de las manifestaciones de violencia que padecen las mujeres.

Ricardo Monreal, líder de los diputados morenistas, hizo una de las más reprobables declaraciones de su carrera política. Y por escrito, de modo que no puede alegar que fue fruto de un impulso.

En breve, Ricardo Monreal opina que Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, ha sido dañado para agraviar a su padre. La herida, según el hijo, es llamarlo Andy, un diminutivo con el que se dirigen a él incluso los morenistas. Así se ha referido a López Beltrán el propio Monreal. López Beltrán puede exigir que se le nombre como quiera. Pero Ricardo Monreal, líder congresista -y doctor y profesor de Derecho-, que sabe que "la violencia vicaria es una de las más crueles expresiones de agresión contra una persona", tiene que cuidar sus palabras.

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En su malograda defensa de Andrés Manuel López Beltrán, un hombre adulto, maduro y poderoso, Monreal suprime el hecho de que la violencia vicaria es una de las manifestaciones de violencia que padecen las mujeres. Este tipo de violencia se define como alguna acción u omisión cometida por personas con una relación afectiva con la víctima, que es generalmente la madre. Un caso típico es el daño o la amenaza contra un hijo para manipular o controlar a la mujer. Es, como entiende Monreal, la utilización del hijo como arma o instrumento de venganza y puede orillar a quien la padezca a un extremo como el sucidio.

La declaración de Ricardo Monreal juega con el impacto que produce este tipo de violencia. Dudo que Andrés Manuel López Beltrán sufra daños emocionales, psicológicos o económicos por ser nombrado con un diminutivo que, recién se supo, le molesta.

Aunque no existen cifras oficiales y se desconoce su magnitud, algunos estudios e investigaciones de distintas agrupaciones de mujeres revelan que una importante proporción de víctimas de violencia de género también ha sufrido violencia vicaria. Precisamente, parte de la lucha de estos colectivos consiste en que esta violencia sea reconocida como delito en todos los estados de la República Mexicana.

La violencia vicaria se refiere a hijos asesinados, sustraídos, maltratados o utilizados como instrumento de tortura emocional hacia sus madres.

Después de la publicación de su alegato a favor de López Beltrán, colectivas y organizaciones feministas le respondieron a Monreal. El Frente Nacional de Mujeres le dio tremenda lección: "La violencia vicaria no es una categoría metafórica ni una analogía política. Es una forma específica, brutal y documentada de violencia de género, ejercida contra mujeres a través del daño a sus hijas e hijos, como una estrategia de poder, control, castigo o destrucción del vínculo maternofilial".

Más aún, le respondió que la violencia vicaria no se refiere a "ataques simbólicos, mediáticos o políticos: se refiere a hijos asesinados, sustraídos, maltratados o utilizados como instrumento de tortura emocional hacia sus madres".

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Todos los políticos han hecho alguna declaración reprochable. Pero ésta es mucho más que eso; es un insulto a miles de mujeres que viven en un entorno de violencia, es el menosprecio a los niños que han sido agredidos para tocar a sus madres.

Las palabras de Monreal desconocen el ejercicio de la violencia contra las mujeres y también las medidas que urgen para que este problema sea atendido, sancionado y prevenido. Para combatir la violencia vicaria, es tan importante la sensibilización como la denuncia y la recopilación de información.

Es asombroso que el legislador no se haya retractado. Su fallida defensa del hijo del presidente Andrés Manuel López Obrador es evidencia de su indiferencia con respecto de la realidad que viven miles de mujeres y niños en nuestro país. Si figuras políticas de la talla de Monreal asumieran su responsabilidad y compromiso con las víctimas de la violencia vicaria, avanzaríamos algunos pasos para garantizar su protección y combatirla con mayor eficacia. Pero no. Monreal solo está para ver por los señores dirigentes de Morena.

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