La última sesión del Pleno de la Suprema Corte dejó una sensación amarga para Arturo Zaldívar. Ocurre que un bloque de cinco ministros expresó de forma contundente su posición en favor de la libertad inmediata para Alejandra Cuevas, una línea que encabezó de forma muy elocuente José Luís González Alcántara Carrancá.
El ministro González Alcántara fue el primero en tomar la palabra para fijar una postura rotunda: no sólo expresó que se debía atender la cuestión de fondo, sino que además anticipó su posición de entregar un amparo liso y llano a la sobrina del fiscal Alejandro Gertz Manero. Exigió la libertad inmediata.
Otros cuatro ministros se adhirieron. Se trata de un dato incómodo para Zaldívar, que en los últimos meses busca posicionar algún ministro "amistoso" para la sucesión de la presidencia en el máximo tribunal. Esto es un tema que lo obsesiona, porque no quiere sufrir una persecución una vez que abandone ese rol.
El problema para Zaldívar es que su imagen está deshecha entre sus colegas. En primer lugar, es considerado un mero "operador" de los intereses de Palacio Nacional, al punto que por momentos se lo señalaba como un vocero de Julio Scherer. Esa cercanía explica el interés de extender su mandato de forma inconstitucional, objetivo que abandonó cuando comprendió que ese plan no transitaría en el Pleno.
Pero, además, varios ministros tienen disputas casi de índole personal con el actual presidente de la Corte. Algunos, como Norma Lucía Piña o Alfredo Gutiérrez Ortíz Mena, dicen que fueron traicionados por Zaldívar. "Les pidió su voto para llegar a la Presidencia, y luego no cumplió los acuerdos", explican fuentes del máximo tribunal.
Hay que recordar que el Presidente de la Corte es también la máxima autoridad del Consejo de la Judicatura. Hablamos de un organismo con un poder gigante: allí se designan, suspenden y remueven a los jueces y magistrados. Un espacio fértil para negociar posiciones y favores en la aristocracia judicial.
El ministro Javier Laynez -quien podría anotarse en la pelea por la Presidencia- también atravesó momentos de mucha tensión con Zaldívar: lo señala por haber filtrado el dato del intento de detención que sufrió en Coahuila, por presuntamente conducir bajo los efectos del alcohol. Esto a pocas semanas de haber expresado su oposición a extenderle su mandato.
Luis María Aguilar tampoco le perdona la persecución que impulsó en contra suya, acusándolo de corrupción durante el período que ejerció como presidente de la Corte. Zaldívar alimentaba las versiones sobre presuntas adjudicaciones directas a empresas sin experiencia, pagos extraordinarios y funcionarios relacionados con las compañías.
Zaldívar tenía el deseo de operar en favor de Yasmín Esquivel, la más cercana a Palacio Nacional. Hay que recordar que se trata de la esposa de José María Riobóo, uno de los ideólogos del Aeropuerto de Santa Lucía. Pero el problema de Esquivel es justamente la cercanía que tiene con la 4T, mientras la Corte empieza a mostrar en los últimos meses una autonomía que incomoda en Palacio Nacional.
Esquivel tiene además tiene un largo pleito con Pérez Dayán. Ocurrió cuando el magistrado Jorge Camero Ocampo -amigo de ambos ministros- denunció que su hijo había sido maltratado en el Colegio Westhill, propiedad de Riobóo. Un escándalo que incluía denuncias por privación ilegítima de la libertad a un menor de edad. Pérez Dayán defendió a su amigo Camero Ocampo, algo que Esquivel nunca le perdonó.
La creciente figura de González Alcántara se explica en su independencia: fue designado por la 4T y sin embargo sus posiciones muchas veces difieren -o incluso complican- a Palacio Nacional. Ese perfil es valorado por sus colegas, y por esa misma razón genera temor en Zaldívar. Si fuera su sucesor, ¿podría investigar sus gestiones al frente de la Corte?
Zaldívar dice que González Alcántara tiene un interés particular contra Gertz, porque su sobrino es integrante del despacho de abogados que encabezan Juan Araujo y César González. En el fondo, el temor de Zaldívar es que se conforme un bloque en su contra.
González Alcántara, sin embargo, no es el único que podría buscar la Presidencia. En la Corte todos saben que Norma Piña y Ortíz Mena -como representantes del "ala judicial"- seguramente también se anoten. Y ya con menos opciones a la mano, Zaldívar ahora vería con buenos ojos a Loretta Ortíz, cercana con Palacio Nacional, pero más técnica que Yasmín.
Como ya explicó LPO, en la Corte no descartan que Zaldívar renuncie una vez que concluya su Presidencia. Esta redacción anticipó su intención de buscar un salto a la Fiscalía General de la República (FGR). Ahora, las mismas fuentes aseguran que el presidente de la Corte intenta negociar una embajada, una salida menos complicada, sobre todo por los impedimentos de elegibilidad que enfrentaría para recaer en la Fiscalía.
Por favor no corte ni pegue en la web nuestras notas, tiene la posibilidad de redistribuirlas usando nuestras herramientas.